sábado 03 de diciembre de 2022
INTERNACIONAL mañana, el ballottage

Cierra una campaña polarizada y violenta, plagada de noticias falsas y de desinformación

Estamos frente a la segunda vuelta de una de las elecciones presidenciales más importantes del año en la región. Tras meses de una campaña que despertó pasiones y temores, este proceso electoral pasará a la historia por los altísimos niveles de violencia, polarización y difusión de noticias falsas por parte de los dos candidatos que compiten por la presidencia: Jair Bolsonaro, que buscará la reelección por el Partido Liberal, y Luiz Inácio Lula da Silva, el histórico líder de la izquierda, que encabezará la lista del Partido de los Trabajadores. ¿La maquinaria de desinformación puede tener un impacto en la votación? No se sabe.

28-10-2022 23:55

Rumores de pactos con el diablo, sospechas de asociaciones con gobiernos dictatoriales en la región, imágenes trucadas para instalar el terror en la población, denuncias falsas de corrupción dentro del actual gobierno y amenazas de fraude electoral son apenas algunas de las piezas de (des)información que circularon durante meses entre la ciudadanía brasileña, con un volumen tan grande que obligó al Tribunal Superior Electoral (TSE) a intervenir para prevenirlas. Sin embargo, y ante la inexistencia de una legislación que ayude a controlar este problema, el organismo tuvo que tomar tres medidas contundentes. Por un lado, impulsó un acuerdo con las principales redes sociales con el fin de impedir la proliferación de este ecosistema de noticias falsas. Pero además, y debido a la magnitud del fenómeno, el TSE tuvo que contar con la ayuda de otras empresas y organizaciones de fact checking enfocadas en verificar la veracidad de los hechos que se divulgan. Por último, el tribunal utilizó su página web como una fuente fidedigna para conocer qué noticias son verídicas y cuáles no. Sin embargo, el alcance de estas medidas ha sido limitado, demostrando que la difusión de noticias falsas tiene la capacidad de trascender las medidas que pueden tomarse para reducirlas.

Redes. Pero además de ser un árbitro y un órgano de consulta, el TSE tiene el poder de actuar de oficio para resguardar la transparencia de la campaña electoral. Así, cuando la institución detecta que determinada información falta a la verdad, se le da un plazo de dos horas al equipo de campaña que difundió dicho contenido para que lo retire, ante amenaza de una multa que asciende a varios miles de reales.

Sin embargo, para ese entonces, el daño ya está consumado. Sabemos que las noticias falsas, comúnmente denominadas fake news por sus palabras en inglés, tienen un poder de viralización muchísimo más rápido que el tiempo que le demanda rectificar o negar el contenido al TSE o a las empresas de fact checking. Pero además, y si se produjera el hipotético caso de que la información engañosa fuese desmentida, su rectificación tiene un poder de difusión y un alcance mucho más limitados que la noticia falsa en sí, por lo que muy pocas personas se enterarían de que el contenido recibido en una primera instancia no era verídico.

Así, las redes sociales también juegan un enorme papel en la virulencia de las fake news. De acuerdo con ​​el informe denominado “Digital 2022 Global Overview Report”, publicado por We are Social y Hootsuite, el 80% de la población brasileña utiliza redes sociales para informarse, convirtiéndolo en el tercer país del mundo que más consume este tipo de plataformas digitales. Y entre las redes preferidas se encuentra WhatsApp, uno de los medios por donde más proliferan las noticias falsas y que fue la gran herramienta utilizada en las presidenciales de 2018 por el actual presidente, Jair Bolsonaro, para construir una maquinaria de mensajes con poco asidero en la realidad.

Por varios motivos, WhatsApp, junto con otras redes de mensajería como Telegram, actúan como un terreno sumamente fértil para la inmediata divulgación de todo tipo de noticias. En primer lugar, estos medios permiten crear grupos de difusión en donde se envían piezas de comunicación de manera masiva en muy pocos segundos. Pero el éxito de estas plataformas no radica solamente en su poder de viralización, sino en el hecho de que son noticias enviadas por un círculo cercano de quien las recibe. Es en ese contexto en donde vemos por qué las fake news son tan poderosas: porque, entre otras causas, generalmente proceden de ámbitos de confianza de los ciudadanos. Y como sabemos, es mucho más fácil creer un mensaje cuando proviene de alguien conocido, ya sea vecinos, amigos, familiares o aquellos definidos como “líderes de opinión”, o sea, personas consideradas por su entorno como expertas en una temática. Y esto se convierte en un ámbito sumamente eficiente en un contexto, además, de desconfianza hacia los periodistas y los medios de comunicación tradicionales. 

Además, las fake news se convierten en instrumentos perfectos para desarrollar una campaña sucia entre ambos candidatos y en este punto las cifras son claras. En tan solo un mes, el TSE tuvo que retirar noventa piezas de comunicación falsas y las denuncias por contenido malicioso durante esta campaña electoral crecieron casi un 1.700% con respecto a la elección presidencial de 2018. 

¿Apego a la verdad o censura? Si bien la labor del Tribunal Electoral es mantener la transparencia de las elecciones, su gestión en torno a la desinformación fue blanco de críticas y sospechas. En primer lugar, solicitar a ambos equipos de campaña que retiren mensajes y piezas de comunicación ante la suposición de contenido malicioso puede suponer una censura previa o un límite a la libertad de expresión que viola el artículo 220 de la Constitución brasileña. Pero incluso, la propia autoridad del TSE para impedir la circulación de determinados mensajes fue altamente debatida. ¿Hasta qué punto dicho tribunal puede legislar y regular los mensajes políticos y de campaña a través de sus resoluciones aun sin que estas tengan fuerza de ley? ¿Por qué un organismo es el que decide qué merece ser publicado y qué no? 

En este punto, “el TSE está ingresando en un terreno muy delicado con sus normas contra la desinformación, tanto en el plano de las plataformas digitales como en la regulación de dichos contenidos en los medios de comunicación, porque es muy fina la línea que separa la censura de la voluntad de poner un freno a las noticias falsas. La mejor manera de combatir la desinformación es generando normativas en las cuales predominen la sensatez y el sentido común, y que no se vulneren derechos o atenten directamente contra la libertad de expresión”, afirma Matías Enriquez, periodista y especialista en desinformación. 

Pero si bien las decisiones del tribunal pueden despertar dudas, la proliferación de mensajes fraudulentos genera un debilitamiento de la calidad del debate y la circulación de ideas, algo que a largo plazo puede provocar una pérdida de calidad democrática en términos institucionales y el aumento de la violencia en términos discursivos. La virulencia de los mensajes ha sido tan grande que Reporteros Sin Fronteras denunció más de 3 millones de ataques por redes sociales a medios de comunicación durante el último mes de campaña antes de la primera vuelta electoral. Ante este escenario, cabe preguntarnos: ¿la maquinaria de desinformación puede tener un impacto en la votación? Hasta ahora, nada nos hace creer que sí. Sin embargo, las consecuencias pueden ser aún más complejas que un mero resultado electoral.

*Licenciada en Ciencias Políticas (UCA) y máster propio en Comunicación Política (UAH-España). Investigadora del Centro de Estudios Internacionales (CEI-UCA).


 

Piden a Biden reconocer rápido el resultado

Agencias 

Una treintena de congresistas demócratas estadounidenses pidió al presidente Joe Biden que reconozca pronto los resultados de las elecciones en Brasil, por miedo a que el ultraderechista Jair Bolsonaro los cuestione si pierde, en una carta difundida este viernes.

“Estados Unidos y la comunidad internacional deben estar preparados para reconocer inmediatamente los resultados anunciados por la autoridad electoral brasileña” el domingo, señalan en la carta, difundida por uno de ellos, el senador Patrick Leahy.

Ese día los brasileños acuden a las urnas en elecciones presidenciales para elegir entre el actual mandatario, Bolsonaro, y el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien se impuso en la primera vuelta por 48% contra 43% y a quien las encuestas otorgan una ventaja de 53% frente a 47% en intención de voto en la segunda ronda.

Bolsonaro ha señalado en reiteradas ocasiones –sin pruebas– la posibilidad de “fraude” debido al sistema electrónico de votación e incluso ha amenazado con no reconocer los resultados.

La semana pasada volvió a decir que aceptará los resultados, siempre y cuando las fuerzas armadas no detecten nada “anormal”.

“A pesar del claro compromiso de la sociedad brasileña con la democracia, existen fuertes temores de que si Bolsonaro pierde cuestionará los resultados de la segunda vuelta, cuando la diferencia entre Bolsonaro y Lula podría ser mucho más ajustada”, afirman los 31 congresistas. 

Si Bolsonaro “rechaza activamente los resultados de las elecciones, entonces debemos estar preparados para defender inequívocamente la democracia en Brasil”, añaden.

Dicen a Biden que “es sumamente importante que Estados Unidos denuncie cualquier intento de incitar a la violencia política en y después del día de las elecciones” porque la piedra angular de las relaciones entre los dos países debe ser “un compromiso compartido con la democracia y los derechos humanos”.

En septiembre, un grupo de congresistas demócratas ya había pedido al presidente estadounidense que aísle a Brasil “si hay intentos de subvertir el proceso electoral”.


 

La UE pide “respetar las instituciones”

Agencias 

El alto representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell, ha reclamado el buen funcionamiento de las instituciones democráticas en Latinoamérica y que se respeten los procesos electorales y sus resultados, en un mensaje velado a la situación de Brasil donde el presidente, Jair Bolsonaro, ha sembrado dudas sobre la limpieza de los comicios a dos días de la segunda vuelta que lo miden con Lula da Silva.

“En estos días en los que la región vive procesos electorales importantes, y en los que estamos sufriendo las consecuencias todavía de la pandemia y las inmediatas de la guerra, quiero hacer una llamada al buen funcionamiento de las instituciones democráticas”, ha señalado el jefe de la diplomacia europea en la rueda de prensa posterior a la reunión de los ministros de Exteriores de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en Buenos Aires.

Borrell ha insistido en que las instituciones políticas “son las garantes de los procesos electorales” y tienen que “funcionar bien”, “no cuestionarse” y “aceptarse los resultados”, afirmando que todo ello contribuye a la estabilidad de la región.

De las instituciones democráticas “depende todo”, ha recalcado el exministro español, para subrayar que garantizar libertades y derechos permite también ofrecer un entorno económico atractivo para la inversión y esto repercute en el empleo, la riqueza y la redistribución.

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