INTERNACIONAL
primera vuelta en un país dividido

Elecciones en Colombia: Gustavo Petro y la centroizquierda ponen en juego su continuidad política

Los comicios de hoy representan un referéndum para el mandatario, el primero de izquierda en el país. Su candidato, Iván Cepeda, encarna la prolongación del proyecto y busca captar a los descontentos que aún simpatizan con Petro. La ultraderecha especula con el malestar de la población en cuestiones como inseguridad y estancamiento económico. Los colombianos, en general, reclaman soluciones urgentes en temas cotidianos, como salud y empleo.

31_05_2026_colombia_elecciones_afp_g
| afp

Mientras los colombianos acuden a las urnas para elegir al sucesor de Gustavo Petro, el país atraviesa una discusión que excede los nombres propios. Lo que está en juego este 31 de mayo es la continuidad del proyecto político impulsado por el primer gobierno de izquierda de la historia reciente de Colombia o un giro hacia propuestas de derecha centradas en la seguridad, la reducción del Estado y un enfoque más duro frente a la violencia.

Las encuestas coinciden en un escenario: la elección parece encaminada a una segunda vuelta el 21 de junio. Los sondeos ubican al candidato oficialista Iván Cepeda al frente de la carrera, seguido por el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, mientras que la senadora uribista Paloma Valencia aparece más rezagada, aunque todavía disputa un lugar en el balotaje.

La contienda refleja una polarización creciente. Por un lado, Cepeda encarna la continuidad del proyecto político de Petro. Defiende la profundización de las reformas sociales, una mayor intervención estatal en áreas estratégicas y la continuidad de la política de diálogo con grupos armados impulsada por el actual gobierno.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

En la vereda opuesta aparecen De la Espriella y Valencia, aunque con estilos distintos. Ambos proponen reforzar la seguridad, aumentar la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad y abandonar el enfoque de la denominada “Paz Total”. También coinciden en la necesidad de reducir el peso del Estado, estimular la inversión privada y bajar la presión tributaria.

La discusión sobre seguridad ocupa el centro de la campaña. No es casual. En los últimos meses, el asesinato del dirigente Miguel Uribe Turbay durante la campaña electoral reavivó viejos fantasmas en un país marcado por décadas de conflicto armado y violencia política.

Sin embargo, lejos de los discursos electorales, las preocupaciones ciudadanas aparecen asociadas a problemas mucho más concretos.

Las demandas. Durante una recorrida realizada por PERFIL en distintos puntos de Bogotá, la inseguridad surgió como la principal inquietud. “La inseguridad, la crisis y el hambre son los mayores problemas del país”, resumió Juan David García, vendedor ambulante. Para él, el aumento de la delincuencia está directamente relacionado con la falta de empleo y oportunidades.

La salud fue otro de los reclamos más repetidos. Isaac León, un boxeador de 20 años, contó que durante años acompañó a un familiar que enfrentó reiteradas demoras para acceder a medicamentos y tratamientos. Según relató, esa situación terminó agravando su estado de salud hasta provocar su fallecimiento. “La salud sigue siendo una deuda pendiente”, sostuvo.

Una percepción similar expresó Carlos Andrés Pinilla Quintero, conductor de autos y padre de familia. “Hay personas que necesitan una cirugía urgente y se la programan para seis o siete meses después”, señaló al describir las dificultades que enfrentan muchos pacientes para acceder a atención médica.

Pero quizás ninguna historia refleja mejor los desafíos pendientes del país que la de Franklin Guero Musquera. Nacido en Buenaventura, una de las regiones más golpeadas por la violencia y el narcotráfico, llegó a Bogotá hace más de veinte años intentando escapar de una realidad atravesada por el miedo y el desplazamiento forzado.

“A veces tengo un poco de ansiedad para seguir adelante”, contó a PERFIL. Aunque logró reconstruir su vida junto a sus hijos, aseguró que las secuelas permanecen. El impacto de la violencia y el desplazamiento sigue siendo una de las problemáticas presentes en distintas zonas de Colombia.

Preocupación por la polarización. Entre los jóvenes también emerge otra preocupación: la creciente confrontación política. Cristian León, estudiante de 16 años, advirtió sobre una sociedad cada vez más dividida. “Hay diferentes pensamientos y posiciones muy enfrentadas”, observó.

Su diagnóstico coincide con el clima que domina la campaña. La elección enfrenta proyectos de país claramente diferenciados y deja al centro político prácticamente fuera de competencia. Mientras el oficialismo busca validar la experiencia iniciada por Petro, la oposición apuesta a capitalizar el descontento con la inseguridad, la situación económica y los resultados de la estrategia de paz.

En las calles de Bogotá, sin embargo, la discusión parece más simple. Los colombianos consultados hablan menos de ideologías que de seguridad, empleo, salud y violencia. Son esas demandas, repetidas una y otra vez, las que heredará quien resulte electo y las que terminarán definiendo si el próximo gobierno logra cerrar una de las etapas más polarizadas de la historia reciente del país.

* Desde Bogotá, Colombia