domingo 26 de junio de 2022

Festival de armas en Houston, a pocos kilómetros de la escuela de la masacre

La Asociación Nacional del Rifle, el lobby más poderoso de los Estados Unidos, inició ayer su convención anual en Houston, apenas tres días después de la masacre cometida por un joven que irrumpió en una primaria de la ciudad de Uvalde y mató a 19 niños y dos maestras al abrir fuego con un rifle de asalto. Se esperan al menos 70 mil personas y entre los oradores se destaca Donald Trump, a cuyas campañas electorales la NRA donó cientos de millones de dólares. Activistas contra las armas protestaron fuera del predio.

28-05-2022 02:20

A tres días de la terrible masacre que un joven de 18 cometió con un rifle de asalto en una escuela, y a pocos kilómetros del lugar de los hechos, el principal lobby pro-armas de Estados Unidos, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), abrió ayer los tres días de su convención anual en Houston, en medio de una polémica que llevó a políticos y estrellas de la música country a cancelar su asistencia. 

En varios sectores de la capital texana se exhibían gigantes carteles con ofertas como “Ametralladoras a 40 dólares en alquiler”, que muestran a una joven cuerpo a tierra y una poderosa arma en las manos.

El frente del gigantesco centro de convenciones donde se realiza el evento, donde se espera que pasen al menos 70 mil personas, prometió “16 hectáreas de armas y equipamiento”. 

La NRA afirmó que la convención sería una oportunidad para “reflexionar” sobre lo ocurrido en Uvalde, una tragedia de la que la organización se eximió de cualquier responsabilidad, atribuyendo todo al estado mental del agresor, tal como ha hecho en todas las masacres anteriores. 

"Tengo armas de fuego en cada habitación de mi casa", dice un asistente

El orador principal de este viernes fue el ex presidente Donald Trump, que rechazó de plano todo aumento del control sobre las armas.

“La existencia del mal en nuestro mundo no es motivo para desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley”, dijo Trump. “La existencia del mal es una de las mejores razones para armar a los ciudadanos respetuosos de la ley”.

“Las diversas políticas de control de armas impulsadas por la izquierda no habrían hecho nada para evitar el horror ocurrido. Absolutamente nada”, agregó. 

El gobernador Gregg Abbott, también republicano, dio en cambio una conferencia de prensa en Uvalde: 

Abbott, gran defensor del derecho a la tenencia de armas y candidato a la reelección este año, también hablará ante los integrantes de la NRA pero a través de un video pregrabado. Su adjunto, Dan Patrick, tampoco comparecerá para evitar “aumentar el dolor de las familias”, dijo en un comunicado.

Miles de entusiastas de las armas se paseaban por el amplio centro de convenciones de Houston, repleto de stands de fabricantes que exhiben rifles semiautomáticos y equipos de caza. 

“Tengo armas de fuego en todas las habitaciones de mi casa”, dijo riéndose un hombre de 60 años, cuando se le preguntó si el rifle que consideraba comprar sería el primero.

En una muestra de su malestar, varias estrellas de la música country decidieron no acudir. Entre ellos, Don McLean, conocido por su canción American Pie, que consideró “irrespetuoso” actuar allí. 

Larry Gatlin, de Gatlin Brothers, dijo: “Aunque estoy de acuerdo con la mayoría de las posiciones de la Asociación Nacional del Rifle, estoy convencido que los controles son un paso en la dirección correcta”.

Larry Stewart, voz de la banda Restless Heart, también desertó. “Quiero honrar a las víctimas, las familias, la ciudad y nuestros amigos en el gran estado de Texas de la mejor manera posible”, escribió en un comunicado. 

El artista Lee Greenwood, cuyo éxito patriótico God Bless the USA acompaña los mitines de Donald Trump, también prefirió cancelar su presentación.

La NRA, que cuenta con cinco millones de miembros, dijo que para garantizar la seguridad de Trump –a quien la organización donó decenas de millones de dólares para sus dos campañas presidenciales– se prohibirían las armas de fuego en la sala.

“Nueva Sandy Hook”. Fuera del edificio, los manifestantes se reunían con carteles que pedían la prohibición de los rifles de asalto o exigían “dejar de matar niños”. Se espera que el demócrata Beto O’Rourke, que se enfrentará a Greg Abbott en las elecciones para gobernador en noviembre, se una a ellos. En una escena poco habitual, señal de la creciente tensión por el tema de las armas, O’Rourke interrumpió el miércoles al gobernador en plena rueda de prensa, acusándole de ser el responsable de la tragedia. 

Es muy improbable que el Congreso apruebe medidas severas de control de armas

La masacre, calificada de “nueva Sandy Hook” por la prensa estadounidense, en referencia a la matanza ocurrida en una escuela primaria de Connecticut en 2012, reabrió las heridas de otras tragedias escolares en Estados Unidos.

Los rostros de los niños víctimas del ataque, retransmitidos por televisión, y los testimonios de sus angustiados familiares han conmovido al país, reavivando una oleada de peticiones para mejorar la regulación de la tenencia de armas. 

No obstante, hay pocas chances de que se tomen medidas de control, ante las escasas probabilidades de que el Congreso apruebe una ambiciosa legislación nacional sobre el tema.

 

“Estoy vivo porque me hice el muerto”

Agencias

Después de la masacre en la Escuela Primaria Robb en Uvalde en Texas, los niños que sobrevivieron al tiroteo comienzan a hablar.

Samuel Salinas, de 10 años, se dio por muerto luego de que la metralla de las balas disparadas por las armas automáticas del tirador Salvador Ramos lo alcanzara en la pierna. El niño permaneció inmóvil en el suelo –le dijo hoy a ABC–. Un celular en el escritorio de un compañera de clase comenzó a sonar, mientras la niña intentaba detenerlo, Samuel escuchó nuevos disparos entonces y luego vino la policía, según narró.

“Vi los cuerpos de los maestros y los otros niños. Había sangre en el suelo y había niños cubiertos de sangre”, comentó.

Samuel Ramos –contó el niño– irrumpió en el aula y cerró la puerta gritando: “Morirán todos”. “Había sido un día normal, antes de que la maestra nos dijera que se había ordenado el encierro. Luego escuchamos los disparos. Todo el mundo estaba gritando”, amplió.

“Primero mató a los profesores, luego a mis compañeros”, recordó el niño que en un momento vio el arma apuntándole, pero por suerte una silla bloqueó la bala y solo recibió un roce en una pierna.

Desde la masacre, Samuel tuvo pesadillas recurrentes. Ya no quiere volver a la escuela y ni quiere ver a sus compañeros por miedo a que el trauma de esos momentos de terror vuelva a la conciencia.

“Estoy vivo porque me hice el muerto”, musitó dando cuenta del horror.