6th de March de 2021
INTERNACIONAL Washington vs. Beijing
03-01-2021 00:01

La disputa en 2021 entre EE.UU. y China, según los especialistas

Los más destacados académicos y analistas de Relaciones Internacionales del mundo fueron entrevistados por PERFIL. Sus definiciones más importantes para entender los desafíos y las amenazas que la rivalidad geopolítica plantea a América Latina.

Joseph Nye / Anne-Marie Slaughter / John Mearsheimer / John Ikenberry / Robert Jervis / Carol Wise / Stephen Walt / María Victoria Murillo / Juan Gabriel Tokatlian / Ana Covarrubias / Hussein Kalout / Barry Buzan*
03-01-2021 00:01

Joseph Nye. Profesor de la Universidad de Harvard. Ex funcionario en los gobiernos de Jimmy Carter y Bill Clinton.

Estados Unidos tiene que darse cuenta que la relación con China no es una Guerra Fría, sino lo que llamo una rivalidad cooperativa. Hay algunas áreas donde habrá una intensa competición: por ejemplo, la libertad de navegación en el Mar del Sur de China. Por otra parte, hay temas como el cambio climático o las pandemias que ningún país puede resolver por sí solo. En el corto plazo, China tiene varios problemas: demográficos; energéticos; relacionados a la naturaleza de su modelo económico, que está muy dominado por empresas estatales. Por otro lado, Estados Unidos tiene ventajas como su geografía, su buena situación demográfica y energética, 15 de las 20 mejores universidades del mundo son estadounidenses. No creo que China esté por superar a Estados Unidos en las dos próximas décadas, pero al final del siglo no lo sé. Joe Biden tendrá que restaurar la fe en las garantías y alianzas de Estados Unidos. Y la confianza se recupera no sólo con palabras, sino con hechos. 

Anne-Marie Slaughter. CEO del think tank New America, profesora de la Universidad de Princeton, ex directora de Planificación de Políticas del Departamento de Estado en el gobierno de Barack Obama. 

En el Mar del Sur y del Este de China continuaremos dejando muy en claro que apoyamos la libertad de navegación y las disposiciones del Tratado del Derecho del Mar. Dejaremos muy en claro que China no puede convertir a Asia en un Protectorado Chino. Continuaremos trabajando con el Quad, Japón, Corea del Sur, Australia e India. Creo que el ciberconflicto, la ciberagresión, es otra línea roja, donde los haremos retroceder. Las cuestiones más difíciles son: comercio, donde creo que Biden mantendrá las sanciones por ahora y probablemente intentará llegar a un acuerdo que no lucirá tan diferente al de Trump; y derechos humanos. Biden está hablando de democracia, de un orden liberal, y eso significa que deberíamos defender los derechos humanos de los más débiles, los derechos humanos en Hong Kong. China es una potencia nuclear. Creo que seremos más vocales, pero ¿trazaremos líneas rojas? No lo sé.

John Mearsheimer. Profesor de la Universidad de Chicago, autor de seis libros, y ganador en 2020 del Premio James Madison, concedido por la Asociación Americana de Ciencia Política.

El principal objetivo de China será establecer hegemonía en Asia. Después de hacerlo, incursionará en el Hemisferio Occidental de una manera seria. Mucha gente nunca se pregunta por qué EE.UU. está inmiscuyéndose en todo el planeta, interfiriendo en la política de todos los países. La respuesta es que está tan seguro en el Hemisferio Occidental, su superioridad es tan clara, que es libre de interferir en la política de otros países alrededor del globo. Eso es algo que China no quiere. Lo que China quiere es que EE.UU. tenga que enfocar su atención en Sudamérica y América Central para que no pueda interferir en la política china. Es posible que tengamos una competición de seguridad entre Estados Unidos y China que dure décadas y que no haya una guerra. Y esperemos que ese sea el caso. Pero es posible que haya un conflicto armado en algún momento del año que viene. EE.UU. básicamente tiene que formar una coalición balanceadora para contener a China, muy parecida a lo que hizo en la Guerra Fría para contener a la Unión Soviética. Necesita una alianza militar en Asia parecida a la OTAN para contener el ascenso de China.

John Ikenberry. Profesor de la Universidad de Princeton, autor del libro A World Safe for Democracy: Liberal Internationalism and the Crises of Global Order.

Creo que la competencia es inevitable. Tenés dos superpotencias que son diferentes en un montón de cuestiones. Tienen diferentes valores, ambiciones, y no pueden tener los dos algunas cosas al mismo tiempo. China quiere dominar el este asiático. Estados Unidos quiere mantenerse como un socio de seguridad allí. Hay una rivalidad profunda basada en una estructura de dos superpotencias que tienen visiones muy distintas del orden, valores políticos muy diferentes. Con Biden dos cosas serán distintas: la estrategia de competir con China será conducida a través de un sistema de alianzas y sociedades multilaterales; y creo que habrá una especie de revinculación con China en temas de interés en común: calentamiento global, control de armas. Creo que Biden sabe que habrá competición, es imposible escapar, y sin embargo necesita hacerlo con todas las sociedades de países que quieran mantener el sistema abierto, compatible con la democracia liberal. El equipo de Biden probablemente tendrá una doble estrategia de competir y contrabalancear; y, por otro lado, involucrarse en un diálogo estratégico.

Robert Jervis. Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia.

Sostener que hay un dilema de seguridad entre Estados Unidos y China significaría que tanto uno como el otro buscan preservar su propia seguridad. Pero China claramente quiere más que eso. Está comprensiblemente insatisfecha con el status quo que se estableció cuando era muy débil. Cualquier teoría concebible de la política internacional implica que los acuerdos actuales en la región tendrán que cambiar en respuesta al gran aumento del poder chino. Los Estados Unidos quieren minimizar estos cambios, pero el dilema de seguridad aparece porque ni ellos ni China quieren que las relaciones se deterioren en mayor medida de lo que exige el verdadero conflicto de intereses. Hay peligro, sin embargo, de que las cosas se salgan de control y conduzcan, sino a un conflicto armado real, sí a una improductiva, costosa e inducida carrera armamentista.

Carol Wise. Profesora de la Universidad de Southern California. Autora del libro Dragonomics, Cómo América Latina está maximizando (o desperdiciando) la Estrategia de Desarrollo Internacional de China.

China se está convirtiendo en un acreedor de crédito, tiene una fuerte presencia en la región en términos de extracción de recursos naturales y crecientemente en infraestructura. Pero no está cerca de ser tan fuerte como Estados Unidos. La complementariedad de las dos superpotencias tiene dos aspectos: 1) Mucha de esa inversión de EE.UU. en América Latina es en servicios y manufacturas y también el comercio se centra en servicios y manufacturas; y 2) La inversión de China en América Latina es en infraestructura y recursos naturales. China no está compitiendo en sectores que le importen a Estados Unidos. No tendremos una Tercera Guerra Mundial entre Estados Unidos y China. Lo que está en juego es demasiado. Y los chinos no quieren una guerra. No veo su participación en el Hemisferio Occidental como la ven los realistas. Para que eso pase, tendríamos que ver a China intentando construir alianzas militares. En mi libro digo que sería un gran problema si intentaran construir una base militar como la Djibouti en Buenos Aires, San Pablo o Río de Janeiro. Pero no lo están haciendo. 

Stephen Walt. Profesor de la Universidad de Harvard. Articulista de Foreign Policy. Autor del libro The Hell of Good Intentions: America’s Foreign Policy Elite and the Decline of U.S. Primacy.

Biden tratará de retroceder un poco las agujas del reloj, enfatizando la necesidad de tener aliados y la importancia de temas como el cambio climático. Pero los Estados Unidos seguirán centrados en China, la reacción contra la globalización continuará y la oposición a las “guerras eternas” no desaparecerá. La política exterior de los EE.UU. se gestionará de manera más competente, pero no cambiará tanto como mucha gente cree. Si la rivalidad entre EE.UU. y China sigue intensificándose, las naciones de Sudamérica probablemente tendrán que elegir un bando, al menos en lo que respecta a la seguridad.  Aunque están obligados a seguir comerciando con China, los Estados Unidos se esforzarán por convencerlos de que no se acerquen a China en otras áreas. 

María Victoria Murillo. Profesora de la Universidad de Columbia. Directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos.

La política exterior de Estados Unidos hacia la región cambiará. No de modo dramático, pero va a cambiar porque tanto China como EE.UU. están transformándose en contendientes mundiales. Si esa tensión sube, ¿qué va a pasar con la relación? Con Biden habrá un regreso a la idea de que EE.UU. tiene que mantener su zona de influencia, sobre todo Centroamérica, el Triángulo del Norte, que es de donde vienen los inmigrantes, y la política hacia México. El concepto de seguridad va a pesar, sobre todo en Centroamérica con el tema migratorio.

Juan Gabriel Tokatlian. Vicerrector de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). 

Estados Unidos exagera la proyección de China en la región, sobredimensiona la amenaza y recurre más que a la persuasión a una suerte de anuncio de garrote para seguir su política de despliegue financiero en la región. Ésta es una demostración ostentosa de debilidad, no una demostración de fortaleza, hegemonía, empatía, de buscar colaboración para la prosperidad y estabilidad en la región. En el lapso de un año, Estados Unidos ha erosionado significativamente tres elementos del sistema interamericano. En septiembre de 2019, se invocó el TIAR en Venezuela por presión de EE.UU. En el marco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el secretario general de la OEA, Luis Almagro, erosionó el sistema interamericano en materia de derechos humanos. Entonces tenemos afectados los pilares de defensa, derechos humanos y financiero. Esto puede tener consecuencias muy lamentables en el futuro para Estados Unidos y para América Latina.

Ana Covarrubias. Investigadora de El Colegio de México.

El conflicto comercial entre Estados Unidos y China conviene a México en términos comerciales. Ahí ha habido una ausencia de posición del gobierno de López Obrdor, ni siquiera llegamos a la neutralidad. Hay otra vez una intención de no provocar un conflicto con EE.UU. por la cuestión China. Se firmó y ratificó el TMEC. Esa es la apuesta del gobierno que nadie se hubiera imaginado: una apuesta claramente americana. Los neoliberales a los que tanto desprecia López Obrador fueron los que iniciaron este camino tan franco hacia la integración de América del Norte. López Obrador lo está reiterando. De allí viene la inversión, allí está el comercio y él necesita esos recursos para el proyecto de nación que tiene en mente: el Tren Maya, la refinería Dos Bocas. 

Hussein Kalout. Profesor de la Universidad de Harvard. Ex Secretario Especial de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de Brasil.

El gobierno de Joe Biden buscará un abordaje diferente de contención de China. Es claro que hay un consenso entre demócratas y republicanos de que es necesario contener el poder de China. Lo que cambiará es el formato de esa contención. Los republicanos han hecho una confrontación directa por medio de una guerra comercial. Colocaron a los países ante una elección binaria: China o EE.UU. Los demócratas buscan contener a China, pero reconociendo que la relación de interdependencia de China y EE.UU. es muy grande. El objetivo de la estrategia demócrata es hacer que China se comporte de acuerdo a las reglas. América Latina no tendrá una importancia trascendental y consecuentemente tampoco Brasil. Tendrá, en mi opinión, una dimensión secundaria, a no ser por la cuestión del clima o la contención de China. La importancia de Brasil en el mapa estratégico de política externa del gobierno de Biden no será por la fuerza de Brasil en sí, pero sí por aquello que puede Brasil representar en la contención de China.

Barry Buzan. Profesor emérito de la London School of Economics.  Teórico de la Escuela Inglesa y de la Escuela de Copenhague.

Creo que Estados Unidos es todavía un súper poder pero está en rápida declinación. China es un poder en ascenso pero no llegará a ser un súper poder, entonces se encontrarán en algún punto. Los súper poderes tienen como región al mundo y están quedando fuera de acción. Solíamos tener tres, después quedaron dos, y finalmente ahora hay uno. Y la dirección hacia la que vamos es bastante clara. Según mi mirada, será un mundo sin súper poderes, en el que la riqueza, el poder, y la autoridad cultural estarán más diseminadas de lo que estábamos acostumbrados. Será un mundo post Occidental. Puede que sea bastante conflictivo, no en el sentido clásico del realismo de que habrá guerra, sino que un interesante rasgo es que nadie querrá dirigirlo.

*Entrevistas y Edición: Leandro Dario

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