INTERNACIONAL
L' Osservatore Romano

"Que la gratitud, la conversión y la paz sean los dones de esta Navidad", pidió el Papa Francisco

El Sumo Pontífice sostuvo en su discurso navideño a la Curia Romana que la gente "tiene sed de paz, sobre todo en este momento histórico, y la contribución de todos es fundamental".

Papa Francisco
Papa Francisco | AFP

“Que la gratitud, la conversión y la paz sean los dones de esta Navidad”. Estas palabras del Papa Francisco encabezan esta nueva edición del L´Osservatore Romano en lengua española. Las mismas fueron pronunciadas en oportunidad de su tradicional y esperado discurso navideño a la Curia Romana.

El texto completo y oficial de las palabras del Papa Bergoglio ofrecidas en el Aula de la Bendición el día 22 de diciembre,  se incluye a doble página central con esta edición.

Durante su discurso, Francisco expresó también: “Queridos hermanos y hermanas, denunciar el mal, aun el que se propaga entre nosotros, es demasiado poco. Lo que se debe hacer ante ello es optar por una conversión. La simple denuncia puede hacernos creer que hemos resuelto el problema, pero en realidad lo importante es hacer cambios, de manera que no nos dejemos aprisionar más por las lógicas del mal, que muy a menudo son lógicas mundanas. En este sentido, una de las virtudes más útiles que se ha de practicar es la de la vigilancia… Finalmente, quisiera reservar una última palabra al tema de la paz. Entre los títulos que el profeta Isaías atribuye al Mesías está el de «Príncipe de la paz» (9,5). Nunca como ahora hemos sentido un gran deseo de paz. Pienso en la martirizada Ucrania, pero también en tantos conflictos que están teniendo lugar en diversas partes del mundo. La guerra y la violencia son siempre un fracaso. La religión no debe prestarse a alimentar conflictos".

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"El Evangelio es siempre Evangelio de paz, y en nombre de ningún Dios se puede declarar “santa” una guerra. Allí donde reina la muerte, la división, el conflicto, el dolor inocente, nosotros no podemos más que reconocer a Jesús crucificado. Y en este momento quisiera que nuestro pensamiento se dirigiera precisamente a los que sufren… Queridos hermanos y hermanas, la cultura de la paz no sólo se construye entre los pueblos y las naciones, sino que comienza en el corazón de cada uno de nosotros. Mientras sufrimos por los estragos que causan las guerras y la violencia, podemos y debemos dar nuestra contribución en favor de la paz tratando de extirpar de nuestro corazón toda raíz de odio y resentimiento respecto a los hermanos y las hermanas que viven junto a nosotros. Si es verdad que queremos que el clamor de la guerra cese dando lugar a la paz, entonces que cada uno comience desde sí mismo… Toda guerra, para que se extinga, necesita del perdón. De lo contrario, la justicia se convierte en venganza, y el amor sólo se reconoce como una forma de debilidad. En el perdón obra siempre la omnipotencia de Dios. Que la gratitud, la conversión y la paz sean entonces los dones de esta Navidad”.

«Demasiadas personas sufren por la falta de trabajo o por un trabajo no digno: sus rostros merecen la escucha, merecen el compromiso sindical». Lo subrayó el Papa Francisco dirigiéndose a los representantes de la Confederación general italiana del trabajo – recibidos en audiencia la mañana del lunes 19 de diciembre, en el Aula Pablo VI, - y volviendo a denunciar las situaciones de discriminación, precariedad y explotación que marcan dramáticamente el mundo del empleo. El texto completo del discurso de Francisco se incluye en esta edición del periódico vaticano en español.

Al finalizar el mismo, el Papa Bergoglio les dijo a los presentes estás palabras: “Queridos amigos, los invito a ser “centinelas” del mundo del trabajo, generando alianzas y no contraposiciones estériles. La gente tiene sed de paz, sobre todo en este momento histórico, y la contribución de todos es fundamental. Educar a la paz también en los lugares de trabajo, a menudo marcados por conflictos, puede convertirse en signo de esperanza para todos. También para las generaciones futuras. Gracias por lo que hacéis y que haréis por los pobres, los migrantes, las personas frágiles y con discapacidad, los desempleados. No dejéis de cuidar también a quien no se inscribe en el sindicato porque ha perdido la confianza; y de dar espacio a la responsabilidad juvenil”.

“No la beneficencia sino la caridad con la oración”. Estas palabras formaron parte del saludo del Papa Francisco en el recuerdo de santa Teresa de Calcuta,  en la mañana del sábado 17 de diciembre, día del 86o cumpleaños del Pontífice. Se trató de un particular signo de gratitud a tres personas que, en diversas situaciones de vida, testimonian la caridad por los más pobres. El encuentro tuvo lugar en la Sala del Consistorio. Acompañados del cardenal Konrad Krajewski, estaban presentes en particular el franciscano Hanna Jallouf, en primera línea entre los “últimos” en Siria, Gian Pierà, llamado Wué, un sintecho que destina parte de las ofrendas que recoge a quien es más pobres que él, y Silvano Pedrollo, un empresario industrial que construye escuelas, pozos y estructuras sanitarias en los rincones olvidados del mundo. Por iniciativa del Dicasterio de la caridad, el Papa entregó un pequeño mapa mundo dedicado a madre Teresa e incrustado en un cubo – símbolo del amor que tiene en pie el mundo – que lo sostiene.

Preocupado «por las precarias condiciones humanitarias de las poblaciones», el Papa Francisco invocó «soluciones pacíficas por el bien de las personas» en el Cáucaso meridional, extendiendo su preocupación también a Perú marcado por la violencia y Ucrania martirizada por la guerra. Sus llamamientos resonaron al finalizar el Ángelus dominical del 18 de diciembre, recitado a medio día desde la ventana del estudio privado del Palacio apostólico vaticano. Antes de la oración mariana con los fieles presentes en la plaza de San Pedro y los que le seguían a través de los medios de comunicación, el Pontífice comentó el Evangelio del cuarto domingo de Adviento. Las palabras pronunciadas por el Pontífice se incluyen en forma completa en esta edición del L´Osservatore Romano en lengua española.

AG / MCP