Un violento terremoto sacudió este martes la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyunshu, al suroeste de Japón y provocó el despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad. Las autoridades locales confirmaron que al menos 18 personas murieron y más de 200 resultaron heridas a causa del movimiento telúrico.
El epicentro del sismo se ubicó en la región costera central de la isla principal, según los informes de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). La magnitud del temblor activó la alerta de tsunami en la franja costera e interrumpió los servicios básicos de transporte, energía y telecomunicaciones.
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En paralelo, los servicios de emergencia trabajan a contrarreloj entre los escombros para localizar a decenas de personas que permanecen atrapadas bajo las estructuras colapsadas.
De acuerdo con las imágenes difundidas, viviendas fueron reducidas a escombros, grietas profundas en autopistas principales y focos de incendio en zonas residenciales de madera.

El balance de víctimas se incrementó con el correr de las horas. Si bien los primeros partes oficiales daban cuenta de 13 víctimas fatales, los reportes posteriores confirmaron que el número de fallecidos ascendió a 18 personas, mientras se aguardan nuevos datos sobre el paradero de los desaparecidos.
Por su parte, la red eléctrica sufrió severos daños y dejó a más de 30.000 hogares sin suministro de luz. Incluso, los servicios de trenes de alta velocidad fueron suspendidos de manera preventiva para evaluar el estado de las vías.
Conforme a los datos aportados por el diario Los Andes, los hospitales de la región sufrieron algunos retrasos debido a la cantidad de heridos, muchos de ellos con traumatismos graves causados por la caída de techos.

Las autoridades locales confirmaron que la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries sufrió el derrumbe de una gran chimenea dentro del recinto industrial. Pese a este accidente, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón indicó que las plantas de energía atómicas de la región no presentaron anomalías ni radiactivas.
Asimismo, la población local enfrenta las secuelas inmediatas del fenómeno con problemas en el suministro de agua potable y comunicaciones telefónicas inestables. Los centros de refugiados comunitarios abiertos reciben miles de damnificados que perdieron sus viviendas o temen regresar a sus hogares.
BGD/MSS