INTERNACIONAL
LA INTIMIDAD DEL RÉGIMEN

Un artículo reveló que Luna al-Shibl reclutaba mujeres para Bashar al-Assad, incluidas esposas de oficiales sirios

Testimonios describen la dinámica interna del poder en Damasco antes de la caída del régimen.

Luna al-Shibl reclutaba mujeres para Bashar al-Assad
Luna al-Shibl reclutaba mujeres para Bashar al-Assad | Captura Web

El derrocamiento de Bashar al-Assad tras 14 años de guerra en Siria —con unos 620.000 muertos y cerca de 14 millones de desplazados— no solo puso fin al último gobierno baazista de la región: también abrió una serie de relatos internos sobre cómo funcionaba el poder en el palacio de Damasco. Entre ellos, la figura de su asesora Luna al-Shibl aparece en el centro de una trama de sexo, espionaje y traiciones.

Según un artículo del Daily Mail, el exmandatario estaba “obsesionado con el sexo” y mantenía una relación con al-Shibl, experiodista de Al Jazeera convertida en una de sus colaboradoras más cercanas. Distintas fuentes citadas sostienen que ella le presentaba mujeres —incluidas esposas de altos oficiales sirios— para encuentros privados dentro de la corte presidencial.

Los kurdos amenazados de exterminio por el nuevo gobierno sirio de Ahmed Al-Charaa

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El perfil retrata a un mandatario progresivamente encerrado en su círculo íntimo, absorbido por disputas personales mientras el aparato estatal perdía cohesión. En ese proceso, fue apartando a dirigentes con peso propio provenientes de la estructura construida por su padre y los reemplazó por asesores más jóvenes, con menor experiencia y dependencia directa de su confianza.

Ese recambio impactó también en la dinámica interna del gobierno: decisiones concentradas en un grupo reducido, menor circulación de información y advertencias militares que llegaban tarde o directamente no eran atendidas. Varios exfuncionarios citados sostienen que, hacia el final, la conducción política reaccionaba a los acontecimientos en lugar de anticiparlos, en medio del avance rebelde y la presión internacional creciente.

La muerte de la asesora

Al-Shibl fue hallada muerta dentro de su BMW en una ruta a las afueras de Damasco en julio de 2024. La versión oficial habló de un accidente vial, aunque el cuadro generó dudas: el vehículo presentaba daños menores, pero la víctima tenía lesiones craneales severas.

Desde entonces circularon distintas hipótesis. Algunas fuentes apuntaron a una posible represalia de Irán por presuntas filtraciones hacia Israel; otras señalaron sospechas dentro del propio entorno presidencial, bajo la idea de que también habría compartido información con Rusia mientras el poder de Assad se debilitaba. Nada fue confirmado públicamente.

Asalto comando a un camión blindado en Italia: tiroteo, dos detenidos y un botín millonario

Exfuncionarios y antiguos aliados describieron a Bashar al-Assad como un “dirigente distraído” en la etapa final del conflicto. Según esos testimonios, pasaba largos períodos pendiente de su teléfono —especialmente del juego Candy Crush— mientras se multiplicaban los reportes sobre retrocesos militares, pérdidas territoriales y tensiones con sus propios aliados regionales.

Varios comandantes afirmaron que las advertencias sobre el deterioro del frente llegaban sin obtener definiciones claras desde la conducción política. Cuando los rebeldes avanzaron sobre Aleppo el 27 de noviembre, él estaba en Rusia acompañando a su hijo por motivos académicos. Moscú le transmitió que no intervendría militarmente en su defensa y, al momento de su regreso, la ciudad ya había caído.

El 7 de diciembre, con milicias entrando a Damasco, el régimen difundió un comunicado afirmando que seguía en el palacio cumpliendo sus “deberes constitucionales”. En realidad, ya había escapado en un avión ruso sin avisar a la mayoría de sus colaboradores.

Algunos funcionarios supieron la verdad recién cuando comenzaron los disparos de celebración en la capital.

El exilio dorado

Hoy el exmandatario vive entre Moscú y Emiratos Árabes Unidos. De acuerdo con distintas reconstrucciones, la familia posee decenas de propiedades en un rascacielos del distrito financiero moscovita valuadas en más de 30 millones de libras. Comparte residencia con su esposa Asma —en tratamiento por leucemia— y sus tres hijos.

Apodado como el “Carnicero”, Assad llegó al poder en 2000 tras la muerte de su padre Hafez y continuó con un sistema de control que llevaba seis décadas en Siria. La guerra civil iniciada en 2011, a partir de protestas prodemocráticas, dejó cientos de miles de muertos y millones de desplazados, y su régimen quedó bajo acusaciones de crímenes de guerra, asesinatos, torturas y ataques contra población civil. Tras su caída, el nuevo gobierno sirio emitió una orden de arresto en su contra por esos delitos.

En paralelo, antiguos allegados sostienen que Bashar Al Assad lleva una vida reservada, protegido por seguridad privada rusa.

GD / EM