En una calle céntrica de la ciudad de Buenos Aires, donde el movimiento administrativo suele ser constante y previsible, un detalle comenzó a llamar la atención en los últimos días: una escribanía con actividad sostenida durante años apareció con sus puertas cerradas, sin aviso visible y con su línea telefónica fija fuera de servicio.
Sin embargo, el hecho adquiere otra dimensión: la titular del estudio, Adriana Mónica Nechevenko, es una figura que quedó bajo la lupa pública tras su intervención en operaciones inmobiliarias vinculadas al Jefe de Gabinete del Gobierno Nacional, Manuel Adorni, en una causa que actualmente tramita en la justicia federal bajo el fiscal Gerardo Pollicita.
Durante los últimos dos días hábiles —según observación directa en el lugar— la escribanía permaneció cerrada. No hubo movimiento visible, ni ingreso o egreso de personal. Tampoco se encontró señalización alguna.
Otro detalle reforzó la incertidumbre: el número telefónico fijo históricamente asociado al estudio responde con el mensaje habitual de líneas dadas de baja, lo que sugiere que el abonado dejó de estar en servicio.
Para un estudio notarial con trayectoria, este tipo de combinación —puertas cerradas sin aviso y contacto telefónico inactivo— no es habitual, aunque tampoco constituye por sí sola evidencia de cierre definitivo. Se trata de un evento operativo atípico, cuyo verdadero significado depende de su evolución en los próximos días.
Una trayectoria de bajo perfil que ganó visibilidad
Hasta poco tiempo atrás, el nombre de Adriana Mónica Nechevenko circulaba dentro de los márgenes habituales del sistema notarial porteño: escrituras inmobiliarias, certificaciones y constitución de sociedades.
Su actividad profesional aparece documentada desde al menos mediados de la década del 2000, lo que sugiere una trayectoria superior a los 20 años en ejercicio. Durante ese tiempo, su estudio operó como una escribanía clásica, dedicada a la formalización de actos jurídicos privados.
Pero ese perfil discreto cambió cuando su intervención en operaciones inmobiliarias vinculadas a Manuel Adorni la colocó en el centro de una investigación judicial que examina el financiamiento y las condiciones de transacciones patrimoniales.
Fue citada como testigo y aportó documentación relacionada con las escrituras que certificó, incluyendo operaciones que involucraban financiamiento privado y pagos diferidos.
Un antecedente que vuelve a escena
El nombre de la escribana también apareció en registros judiciales vinculados a investigaciones anteriores, entre ellas causas relacionadas con estructuras que años después quedaron bajo análisis en expedientes de narcotráfico.
En esos casos, su participación fue técnica: certificación de firmas y formalización de documentos, funciones habituales dentro del ejercicio notarial. Sin embargo, la reiteración de su nombre en expedientes sensibles contribuyó a consolidar su perfil como una profesional que intervino en operaciones que luego adquirieron relevancia judicial.
Las hipótesis posibles
Sin confirmación oficial, existen varias explicaciones plausibles para la situación actual:
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Actividad externa vinculada a la causa judicial
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Reorganización interna del estudio
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Cambio de número telefónico o sistema de atención
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Licencia o cierre temporal
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Traslado operativo
Todas estas hipótesis permanecen abiertas. Por ahora, ninguna puede ser confirmada ni descartada. En investigaciones de este tipo, el elemento decisivo no es la anomalía inicial, sino su duración.
Si la escribanía retoma actividad en los próximos días, el episodio quedará como una interrupción circunstancial. Si, por el contrario, la ausencia se prolonga sin explicación visible, el caso podría adquirir mayor relevancia informativa.