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ECONOMÍA Y FINANCIAMIENTO

El Gobierno flexibilizó los créditos en dólares y reabre el debate sobre el riesgo de endeudarse en otra moneda

La nueva medida permite que empresas que no generan divisas puedan acceder a préstamos en dólares.

Créditos hipotecarios
Créditos hipotecarios | Freepik

El Gobierno flexibilizó una de las restricciones que durante décadas condicionó el financiamiento en dólares en Argentina: determinadas empresas podrán acceder a préstamos en moneda extranjera aun cuando no generen ingresos directamente en esa divisa.

En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Fernando Meaños explicó durante Ronda de Economistas por qué el cambio resulta significativo. “Desde hace 25 años, después de aquella mega crisis, de la hecatombe del 2001, regía en la Argentina el principio de que para recibir un préstamo en dólares hacía falta generar dólares”, señaló.

Ese esquema concentraba el financiamiento principalmente en empresas exportadoras, capaces de cancelar sus obligaciones con los dólares generados por sus actividades.

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El riesgo del descalce de monedas

La restricción buscaba evitar que una compañía se endeudara en dólares mientras obtenía la mayor parte de sus ingresos en pesos. Ante una devaluación, el monto de la deuda medido en moneda local puede aumentar considerablemente. “Todos los gobiernos, por eso insisto en esto de los 25 años, habían defendido con mucha firmeza evitar el descalce de monedas”, sostuvo Meaños.

El periodista recordó que ese principio quedó especialmente asociado a las consecuencias de la crisis de 2001 y explicó que la nueva normativa incluye algunas medidas precautorias para limitar los riesgos.

Los dólares acumulados en los bancos

El cambio también aparece como una herramienta para intentar impulsar la actividad sin recurrir a un mayor gasto público. “El Gobierno busca, sin ánimo de quebrar el equilibrio fiscal, alguna vía para reactivar la economía”, explicó Meaños.

En ese escenario aparecen los dólares depositados en el sistema financiero que actualmente tienen una utilización limitada como fuente de crédito. “Esos dólares que tiene el sistema financiero y que no se los están prestando a nadie, que se acumulan en los bancos, podían servir para reactivar algunos sectores empresarios”, afirmó.

“En la Argentina no hay crédito”

Para Meaños, detrás de la discusión existe un problema estructural mucho mayor: la escasa profundidad del financiamiento argentino. “En la Argentina no hay crédito”, resumió.

El problema alcanza tanto a grandes empresas que necesitan financiar inversiones como a pequeñas compañías y consumidores. “El que usted elija, el de una gran corporación, el de una gran empresa o el que podemos tomar usted y yo para comprarnos una camisa”, ejemplificó. A esto se suma otro fenómeno que ganó relevancia: “La lamentable novedad de este año es un fuerte crecimiento de la morosidad”, advirtió.

Las empresas necesitan consumo

La existencia de mayor oferta de financiamiento, sin embargo, no garantiza por sí sola una recuperación de la actividad. Meaños puso el foco en la demanda que enfrentan actualmente las compañías: “Hoy más que demandar crédito, están demandando consumo”.

La apuesta oficial consiste en transformar parte de los dólares inmovilizados en financiamiento para el sector productivo. El interrogante será si las empresas estarán dispuestas a endeudarse en moneda extranjera y si esa ampliación del crédito logra finalmente traducirse en más inversión, producción y actividad económica.