La industria automotriz argentina atraviesa un escenario de fuerte transformación, marcado por el crecimiento de los vehículos importados, la pérdida de participación en el mercado interno y una baja utilización de la capacidad instalada. Para Santiago Llull, el problema resulta especialmente relevante por el peso histórico del sector: “La automotriz cayó casi del 60% de capacidad instalada al 20%, casi el 25 o 26%”.
El deterioro de la producción local contrasta con el crecimiento de las importaciones. Yanina Lojo destacó, sin embargo, que la Argentina mantiene al sector automotor entre sus principales rubros exportadores: “Vehículos sigue siendo uno de los principales productos exportados de la Argentina”. La especialista también explicó cómo un acuerdo comercial con México y el avance de los vehículos de origen chino modificaron el escenario regional.
El acuerdo con México y el avance de los vehículos chinos
La especialista explicó que existe además un factor comercial que modificó el escenario regional. “Tenemos un acuerdo de complementación económica firmado con México que nos permitía hacer un intercambio, potenciar las exportaciones y el ingreso también de automóviles”, señaló.
Según Lojo, la negociación de ese acuerdo se encuentra detenida, situación que favoreció el avance de los vehículos de origen chino.
Impuestos y costos: el problema de competitividad
Para Lojo, la discusión sobre la competitividad no puede reducirse al tipo de cambio. La estructura de costos internos representa una de las principales dificultades para las empresas argentinas. “Yo no soy amante de hablar de la competitividad por tipo de cambio”, afirmó, y agregó: “La competitividad va mucho más allá del tipo de cambio”.
En ese sentido, puso el foco en la logística: “No te va a compensar un 32% de costo logístico más que pagas contra Brasil”.
La carga tributaria aparece como otro de los principales obstáculos. Lojo recordó que producir vehículos en Argentina históricamente fue más caro que en otros mercados: “Ese es un problema de competitividad ya interno, no de la competencia”.
Vacarezza coincidió en que la presión fiscal constituye una de las grandes dificultades para las empresas, aunque advirtió sobre las restricciones para reducir impuestos sin afectar las cuentas públicas: “Mantener un superávit fiscal es clave para el gobierno”.
El especialista definió el problema tributario como “el gran problema de competitividad que tiene la Argentina hoy” y planteó la necesidad de compatibilizar una reducción de impuestos con el equilibrio fiscal: “Hay que ver cómo se piensa una política fiscal que reduzca la masa de impuestos que pagan las empresas”.