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Julián López en RDEsc: “No soy una víctima directa de la dictadura, pero soy una víctima de la dictadura”

El escritor contó en Ronda de Escritores (RDEsc) cómo nació Una muchacha muy bella, la novela que comenzó a escribir casi por accidente y que terminó cambiándole la vida. También recordó cómo haber crecido durante la última dictadura marcó su mirada y su manera de construir una subjetividad atravesada por la violencia estatal.

Julián López recordó el origen de Una muchacha muy bella.
Julián López recordó el origen de Una muchacha muy bella. | reperfilar.

Julián López recordó el origen de Una muchacha muy bella, una obra que surgió de manera inesperada y que terminó modificando profundamente su trayectoria. En un principio, el escritor no tenía pensado escribir una novela: creía que aquella idea podía convertirse apenas en un poema.

En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, López contó que el disparador apareció durante un viaje en colectivo. “Estaba viajando en colectivo, agarradito del travesaño y apareció mi madre, una muchacha muy bella”, relató.

Una imagen que terminó convirtiéndose en novela

La escena quedó resonando durante algunos días antes de que López se sentara a escribir. Cuando finalmente lo hizo, el material comenzó a crecer de una forma que no había previsto. “Empezó a salir un caudal muy torrentoso que se hizo novela y que fue un imprevisto”, recordó.

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Ese proceso terminó dando forma a Una muchacha muy bella, una obra que no solo se transformó en un libro central dentro de su producción, sino también en un punto de inflexión personal. “Me cambió la vida, me hizo escritor”, afirmó López. El autor también recordó el reconocimiento que recibió la novela, entre ellos los comentarios de María Moreno.

Crecer durante los años de plomo

Detrás de la historia aparece además una experiencia generacional atravesada por la última dictadura militar argentina. López explicó que nació y creció durante los llamados “años de plomo” y que, aun sin haber sido víctima directa de la represión, aquel contexto marcó profundamente su subjetividad.

“No soy una víctima directa de la dictadura, pero soy una víctima de la dictadura”, sostuvo.

El escritor recordó que asistía a una escuela pública de barrio y que, relativamente cerca, funcionaba un centro clandestino de detención. Esa convivencia entre la vida cotidiana y la violencia estatal quedó incorporada a su forma de pensar aquel período.

La vida cotidiana junto al horror

López se preguntó por las consecuencias de crecer en una ciudad donde la normalidad convivía con la represión. “¿Qué significa hacer una subjetividad creciendo en una ciudad donde, a la vez que vos estudiás, están torturando gente?”, planteó.

En sus recuerdos también aparecen 1978 y 1979, el Mundial de Fútbol y los festejos masivos, en contraste con los centros clandestinos de detención que funcionaban en distintos puntos de la ciudad.

El escritor evocó especialmente la cercanía entre los festejos deportivos y la ESMA, separados por pocas cuadras, como una de las imágenes capaces de condensar aquella contradicción entre celebración pública y terrorismo de Estado.