La Comisión de Libertad de Expresión del Congreso no tiene libertad de expresión. Los diputados que la integran denuncian que está censurada, que no convoca a reuniones de trabajo y que ni siquiera lleva adelante alguna tarea legislativa. Sostienen que su presidente, Guillermo Montenegro, de La Libertad Avanza, la tiene paralizada. Y, lo que es todavía más preocupante, advierten que allí no hay registro de la gravedad que atraviesa el ejercicio periodístico en la Argentina de Javier Milei.
Por esa razón, el viernes 11 de septiembre se realizó en el Edificio Anexo del Congreso una reunión “paralela” de la Comisión de Libertad de Expresión de Diputados, que fue convocada por sus vicepresidentes Nicolás Trotta, de Unión por la Patria, y Lourdes Arrieta, de Provincias Unidas; junto a varios legisladores que la integran, como Mónica Frade, de la Coalición Cívica; Marcela Pagano, de Coherencia; Romina del Plá, del Partido Obrero-Frente de Izquierda; y Hugo Yasky, de Unión por la Patria, entre otros.
Entre varios colegas que allí se expresaron, como Paula Moreno Román, de Fopea; Claudio Jacquelin de La Nación; Nancy Pazos, de C5N; Sebastián Lacunza, de DiarioAR; Mónica Gutiérrez, de FM Milenium; y Natasha Niebieskikwiat, de Clarín, fui invitado a exponer en nombre de PERFIL. La presentación se dividió en tres ejes: 1. La guerra de Milei contra Perfil, 2. La mentira de la publicidad pública, y 3. Los ataques a la prensa en Argentina.
La guerra de Milei contra Perfil. El 5 de abril de 2024 se publicó en la revista Noticias la tapa que se titulaba: “El misterio de los perros de Milei: delirio y misticismo”. Una investigación de Juan Luis González, autor del bestseller político sobre la biografía no autorizada de Milei, que anunciaba que el Presidente hablaba de Conan, su perro muerto en 2017, como si aún estuviera vivo. También se revelaba el envío de la muestra genética a Estados Unidos para clonarlo y se detallaba información sobre los cinco clones sobrevivientes y bautizados con nombres de economistas. Además, se revelaba el diálogo “interespecie”, realizado a través de médiums, que utiliza el jefe de Estado para comunicarse con Conan.
Antes de que la revista entrara a imprenta, Santiago Caputo se comunicó con la redacción. “Si publican esa tapa, lo vamos a tomar como una declaración de guerra”, amenazó Caputo. La tapa de Noticias que revelaba la historia de los perros de Milei se publicó. Y Milei desató su guerra contra Perfil.
El 9 de abril de 2024, tan solo cinco días después de aquella publicación, en una extensa entrevista de más de tres horas en Neura con Alejandro Fantino –quien curiosamente no estuvo en la lista de oradores que expuso esta semana en el Congreso sobre la gravedad que atraviesa el periodismo argentino–, Milei cargó contra Editorial Perfil y su fundador Jorge Fontevecchia: dijo que el Diario Perfil era un “pasquín” y que la empresa estaba “camino a la quiebra”. Agregó con una sonrisa: “Qué bueno”.
Pero, a pesar de Milei, Editorial Perfil no quebró y este diario amplía su edición impresa: desde noviembre se publicará todos los días. Porque a pesar de que somos conscientes de la crisis que experimentan los diarios impresos, creemos que es importante hacerlo para luchar contra el algoritmo que le impone a los lectores qué leer y vamos a donar la edición semanal para padres de estudiantes en edad escolar.
Pero volvamos a la guerra de Milei contra Perfil: estamos hablando de un presidente que pide, y festeja, la quiebra de un diario argentino. Algunos se escandalizaron, nosotros también lo hicimos, cuando otros altos funcionarios de gobiernos anteriores rompían un diario en público. Pero no se escandalizaron ahora con este evidente ataque de Milei a Perfil. Desde entonces, Editorial Perfil inició varios juicios contra Milei: por daños y perjuicios, por afectar maliciosamente el desenvolvimiento de una empresa privada, por falta de pago de la publicidad pública adeudada, por instigación a la violencia contra periodistas y por injurias contra Fontevecchia.
La mentira de la publicidad pública. Milei dice que se acabó la publicidad pública desde que asumió La Libertad Avanza. Pero eso es mentira. Y Editorial Perfil es la única empresa de medios discriminada por los avisos que distribuye el gobierno libertario. Es exactamente el mismo procedimiento que se produjo durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. En enero de 2024, por ejemplo, el gobierno de Milei autorizó pagos adeudados durante el mandato de Alberto Fernández y se gestionaron reembolsos a más de veinte empresas de medios de todo el país, por una cifra superior a los doscientos millones de pesos. Sin embargo, Editorial Perfil sigue siendo hasta el momento el único grupo de medios al que aún no se le canceló esa deuda.
Es cierto que la publicidad pública “formal”, que se emitía a través de la Secretaría de Medios, quedó “suspendida”. Pero el canal que utiliza Milei se realiza ahora, en su mayor parte, a través de YPF. De acuerdo a los balances presentados por la petrolera estatal, el aumento fue exponencial: en 2023, el último año de Alberto Fernández, la inversión publicitaria fue de $31.749 millones; en 2024, primer año de Milei, trepó hasta los $97.110 millones, es decir, un crecimiento interanual y nominal del 205%; mientras que en 2025, la cifra llegó hasta los $128.838 millones (unos US$ 85 millones), un crecimiento interanual y nominal del 33%. Desde que asumió Milei, la publicidad pública aumentó un 305% en términos nominales, muy por encima del aumento inflacionario. No obstante, el Gobierno sigue diciendo que la publicidad pública es cero.
Es verdad, hay que reconocerlo, los avisos de YPF son realmente muy buenos. Son simpáticos, divertidos y apelan al nacionalismo y al deporte. Son piezas publicitarias muy bien elaboradas, en las que se los puede ver a Lionel Messi, a otras figuras de la Selección y a Franco Colapinto. Son argentinos exitosos, que representan a todo el país. Están sonriendo y se los ve muy amigables. Pero detrás de esos avisos están Milei y Santiago Caputo premiando a medios afines. Y castigando a medios críticos, como Perfil. Reiteramos: es la misma metodología que utilizó el kirchnerismo.
Caputo controla directamente las tres “canillas” de publicidad pública que utiliza el Gobierno, pese a la promesa de eliminarla, como YPF, Aerolíneas Argentinas y Banco Nación. Cuando la publicidad pública se distribuía a través de la Secretaría de Medios, cada gobierno estaba obligado por ley a informar el destino de esos fondos. Pero como Milei cerró ese organismo, ahora Caputo maneja una cuenta multimillonaria con total discrecionalidad: YPF no informa en qué medios pauta y se niega a dar datos concretos. Pero Chequeado y Perfil como “amicus curiae” realizan un pedido a la Agencia de Acceso a la Información para que el Gobierno informe el destino de esa distribución. Hay un antecedente judicial favorable a Perfil: en marzo de 2025 la Cámara Contencioso Administrativo Federal falló para que Aerolíneas Argentinas entregara el listado de medios que reciben publicidad pública libertaria.
De una clase a una calle: los "paisajes conmemorativos"
y el merecido homenaje a Cabezas.
Los ataques a la prensa. Los insultos de Milei a los periodistas ya se han convertido en una macabra repetición. Hay una fijación anal en el Presidente: los periodistas críticos son “mandriles”, porque este animal tiene el ano rojo. Y hay también una fijación escatológica en Milei. Por eso, sus insultos incluyen agravios como “mierda humana” o “sorete mal cagado”. Se lo dice constantemente a colegas que difunden noticias o análisis informativos que no le agradan. Hay que insistir, para que no queden dudas: es un presidente insultando a periodistas. ¿Hasta cuándo vamos a seguir fingiendo que todo esto es normal?
A pesar de que los insultos constantes de Milei a periodistas se han vuelto una lamentable cotidianidad, que algunos naturalizan, no estamos frente a la peor etapa para ejercer el periodismo. Porque podemos realizar nuestro trabajo. Y porque hubo momentos en la Argentina reciente en los que había periodistas que eran asesinados: José Luis Cabezas. El año que viene se cumplen tres décadas de ese crimen mafioso que intentó silenciar a Editorial Perfil, por eso presentamos ante la Legislatura porteña un proyecto de ley, que fue retomado por los presidentes de todos los bloques, a excepción de La Libertad Avanza, para que se creara la calle José Luis Cabezas: es la calle donde se ubica Editorial Perfil en Barracas y es la calle que caminaría José Luis para ir a trabajar a Noticias, si no lo hubieran matado. El próximo 25 de enero de 2027, cuando se cumplan treinta años de ese horrendo asesinato, se inaugurará un monolito para homenajear a Cabezas en la esquina de Editorial Perfil.
Claro que no estamos ante el peor momento del ejercicio periodístico. Pero eso no impide que tengamos que encender todas las alarmas. Hace unos meses, por ejemplo, el Gobierno cerró la Sala de Prensa de la Casa Rosada. En ese mismo lugar, el 13 de diciembre de 1979, José Ignacio López le preguntó a Jorge Rafael Videla por los desaparecidos. La horrible y vergonzosa sentencia de Videla afirmando que “el desaparecido no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”, se la debemos a esa pregunta. Videla respondió preguntas de periodistas que trabajaban en la Sala de Prensa de la Casa Rosada. Videla no cerró la Sala de Prensa de la Casa Rosada. Milei hizo lo que no hizo Videla.
Es por eso que solicitamos a la Comisión de Libertad de Expresión del Congreso que retome la iniciativa de muchos periodistas que queremos celebrar nuestro día el 13 de diciembre. Porque nos parece honorable la figura de Mariano Moreno y el rol que ocupa La Gaceta de Buenos Aires en la historia del periodismo argentino, pero creemos que la democracia impone un nuevo Día del Periodista: queremos que sea el 13 de diciembre para recordar cada año el valor que siempre tiene la pregunta de un periodista. Incluso, cuando con esa pregunta, el periodista pone en riesgo su propia vida.