El envión malvinero del Gobierno le agrega tensión a otro frente que venía tapando: el de el destino del oro del Banco Central. El objetivo de desestimar que los lingotes hayan terminado en Inglaterra, con quien ahora se muestra decidido a disputar soberanía, puso a La Libertad Avanza en aprietos sobre las reservas argentinas. Ahora avanza una interpelación y se amplía la denuncia en contra de los movimientos libertarios.
En lugar de esquivar el tema tal como la Casa Rosada viene evitando explicar hace casi dos años, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quedó parado en un lugar todavía más incómodo en una exposición en el Senado en la que el dirigente, según la oposición, mintió sobre el destino del oro.
¿Por qué? “Porque mintió”, dicen en la oposición en busca de la trazabilidad del oro. Hay que separar dos cosas que el funcionario mezcló: por un lado, la auditoría de los balances generales del Banco Central; por otro, la auditoría específica que el Congreso le encomendó a la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre el destino incierto de parte del oro que forman parte de las reservas del BCRA. Son dos expedientes distintos.
Bausili dejó interrogantes en los dos casos. Ante los senadores, aseguró que todo estaba en orden: “Se trasladó y se depositó en el BIS en Suiza, que es donde sigue estando”, sostuvo sobre el destino de los lingotes, y agregó que las auditorías de 2023, 2024 y 2025 ya están cerradas sin observaciones.
Primer eje: Los balances generales del BCRA que sólo están aprobados son los de 2023 y 2024: el de 2025 todavía está en revisión. Segundo, esas auditorías que Bausili invocó como respaldo no son las que examinan el oro. Es una auditoría distinta. Y esa tardó un año en poder avanzar, y solo después de que la Justicia le ordenara al Banco Central habilitar el control.
Una vez que la entidad autorizó el control, vinieron las trabas. Hoy los auditores solo pueden ingresar al Banco Central, mirar la documentación desde las computadoras de la entidad, sin sacar fotos, sin hacer copias, sin tomar notas. Solo pueden memorizar lo que ven. Por eso está lejos de poder confirmarse con certeza, tal como dijo Bausili, que las reservas están en Suiza. Encima la hipótesis de quiénes revisan los movimientos es muy distinta a la planteada por el titular del Banco Central: que el oro está físicamente en Londres y que ya fue utilizado o quiso ser utilizado como garantía de posibles préstamos en el exterior.
Usar el oro de las reservas como garantía de deuda es hoy una falta grave. Pero es lo que habilitaría la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que ya tiene media sanción de Diputados y ahora espera su turno en el Senado. El artículo 13 del proyecto es el que abre esa puerta: permite ofrecer oro, divisas y activos líquidos como garantía en operaciones de financiamiento externo. Lo que hoy está prohibido y lo que la oposición sospecha que ya se hizo en los hechos, la reforma lo blanquearía hacia adelante.
Por esto, el lunes la oposición avanzará por dos vías paralelas: la ampliación de la denuncia penal contra Bausili y el pedido de su interpelación para que vuelva al Senado pero ahora al recinto a presentar documentos oficiales más allá del cruce que tuvo con los legisladores de la oposición, Juliana Di Tullio y Martín Soria, quienes le pidieron explicaciones sobre los lingotes.
Un dato para tener en cuenta: sacar a Bausili del BCRA no es sencillo. El mecanismo exige que lo pida la presidenta del Senado –hoy sería el menor de los obstáculos, con una Victoria Villarruel en plan opositor– pero también lo tienen que pedir el presidente de la comisión de Presupuesto de ambas cámaras y el de Economía del Senado. Como esos lugares están hoy en manos del oficialismo, la remoción no es el camino elegido por la oposición.
Donde sí se le complica el terreno al Gobierno es en la propia reforma de la Carta Orgánica. El objetivo en el Senado después de escuchar a Bausili será eliminar el artículo 13 y, de paso, cerrarle la puerta a que un funcionario como Bausili pueda perpetuarse al frente de la entidad. Con la reforma, la remoción del titular del Banco Central que ya es tarea difícil, se vuelve imposible: si el texto avanza sólo se logrará si cuenta con la previa aprobación de ambas Cámaras del Congreso, exigiendo una mayoría calificada de las dos terceras partes (2/3) de sus miembros. La polémica no nació esta semana, pero sí se profundizó. Fue el diputado nacional Sergio Palazzo, secretario general de La Bancaria, quien en julio de 2024 presentó un pedido de acceso a la información pública para que Bausili explicara si se habían enviado lingotes al exterior a través de la transportadora Loomis y la aerolínea British Airways, y calculó que los envíos podrían superar los mil millones de dólares en reservas.