Los conflictos internos, las contradicciones y la distancia entre aquello que una persona muestra y lo que verdaderamente atraviesa ocupan un lugar central en la literatura de Leticia D’Albenzio. Escritora y licenciada en Letras, publicó una novela y dos libros de cuentos, el más reciente titulado Cáscara Negra.
En diálogo con Néstor Sclauzero en Ronda de Escritores, por +Perfil, D’Albenzio explicó que al momento de escribir no piensa primero en la extensión de la obra ni en la diferencia entre cuento y novela. Su punto de partida son los personajes.
“Me interesan personajes que son medio bórder”
Consultada sobre qué formato disfruta más, la autora llevó la respuesta hacia aquello que realmente organiza su escritura. “Me interesan personajes que tienen, están un poco en situaciones cotidianas, pero son medio bórder”, explicó.
Esas figuras pueden desenvolverse aparentemente dentro de los parámetros habituales de la vida cotidiana, aunque detrás de esa normalidad exista un conflicto que quienes las rodean no necesariamente perciben.
Su literatura busca precisamente entrar en esa zona menos visible: aquello que ocurre en la intimidad de una persona mientras, hacia afuera, conserva una apariencia de estabilidad.
El interés de D’Albenzio no está tanto en personajes extraordinarios como en individuos reconocibles, cercanos, capaces de transitar espacios comunes mientras conviven con pensamientos y tensiones que pueden terminar modificando su comportamiento.
“Una línea delgada entre la cordura y la locura”
Ese mecanismo aparece con claridad cuando la escritora describe los conflictos que construye para sus personajes. “Los conflictos internos que tienen, que a veces emergen y hacen que crucen una línea delgada entre la cordura y la locura, o no la crucen”, señaló.
La indefinición resulta fundamental. No todos llegan necesariamente al desborde, pero viven cerca de ese límite y obligan al lector a preguntarse dónde termina lo considerado normal y dónde empieza aquello que socialmente suele definirse como locura.
En esa frontera aparece también una contradicción entre la mirada externa y la experiencia interior. Un personaje puede resultar funcional y previsible para su entorno mientras atraviesa, al mismo tiempo, un proceso mucho más complejo.
Cáscara Negra y la escritura durante la pandemia
Parte de esa búsqueda está presente en Cáscara Negra, el último libro de cuentos de D’Albenzio, cuyos textos fueron escritos durante la pandemia. La autora mencionó ese período al repasar su recorrido y explicar cómo fue construyendo una narrativa en la que las tensiones internas adquieren un peso particular.
Más que detenerse en acontecimientos extraordinarios, su mirada se concentra en lo que puede esconderse detrás de una situación aparentemente cotidiana.
De esa forma, sus personajes se construyen desde las contradicciones: pueden cumplir con las expectativas del entorno y, al mismo tiempo, convivir con impulsos, pensamientos o conflictos capaces de quebrar esa imagen.
La literatura de D’Albenzio encuentra allí uno de sus principales territorios: observar cuánto puede ocultarse detrás de una vida que, desde afuera, parece completamente normal y qué ocurre cuando aquello que permanecía contenido finalmente emerge.