El fotógrafo y escritor Sebastián Van Den Dooren relató cómo un vínculo de vecindad con Osvaldo Bayer terminó convirtiéndose en un libro realizado entre ambos. Lo que comenzó como una serie de fotografías tomadas durante visitas a El Tugurio, la casa donde vivía el escritor, adquirió una nueva dimensión cuando Bayer empezó a escribir sus impresiones frente a las imágenes.
“Este libro es fruto de las casualidades”, explicó Van Den Dooren en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Según contó, comenzó a cruzarse con Bayer en el barrio y, gracias a un amigo, pudo ingresar a su vivienda y establecer una relación personal.
De los encuentros en El Tugurio a las fotografías
Van Den Dooren recordó que desde 2017 comenzó a visitar a Bayer una o dos veces por semana. Durante esos encuentros empezó a fotografiarlo, siempre con la complicidad del escritor, aunque todavía no existía un proyecto de libro definido.
Con el tiempo, las imágenes fueron dando lugar a una propuesta diferente. El fotógrafo decidió mostrarle a Bayer las fotografías y pedirle que escribiera aquello que le provocaban.
“La única consigna que yo le daba era, bueno, Osvaldo, ¿qué te inspira al ver la fotografía? ¿Qué, si te genera alguna palabra, una frase, un texto?”, contó. A partir de esa invitación, Bayer comenzó a dejar sus impresiones por escrito, sin una extensión predeterminada.
Las palabras de Bayer frente a las imágenes
El fotógrafo explicó que las respuestas podían ser muy diferentes. En algunos casos, Bayer escribía apenas unas palabras o una frase breve; en otros, desarrollaba textos más extensos.
De esa manera, cada fotografía comenzó a incorporar una segunda dimensión: la mirada del propio escritor sobre la imagen. El proyecto dejó de ser solamente un registro fotográfico para convertirse en un intercambio entre ambos.
“Resultó siendo un trabajo conjunto”, afirmó Van Den Dooren. Según explicó, esa transformación fue la que llevó a incluir a los dos autores en la portada del libro.
El valor de conservar su caligrafía
Uno de los aspectos que Van Den Dooren destacó especialmente fue la decisión de preservar los escritos originales de puño y letra de Bayer. Para el fotógrafo, conservar esa caligrafía permite recuperar una dimensión personal de la escritura que se perdería si solamente se publicaran los textos transcriptos.
“Creo que es muy importante rescatar esas últimas palabras, esos últimos textos de Bayer”, sostuvo. También recordó que la escritura era una de las principales herramientas del autor, tanto en sus libros como en su manera de expresarse oralmente.
El libro presenta las fotografías junto con los manuscritos originales. Debido a las dificultades que puede ofrecer la caligrafía, los autores decidieron incorporar además una transcripción de los textos para facilitar su lectura.
Un libro construido entre dos autores
Van Den Dooren definió a Bayer como “un gran luchador” y destacó su trayectoria y su compromiso con las historias y verdades que buscó revelar a lo largo de su vida. Esa admiración también formó parte del vínculo que se fue construyendo durante las visitas.
El proyecto reúne aproximadamente 20 fotografías intervenidas por Bayer con textos de diferentes extensiones. La publicación conserva tanto las imágenes como las palabras manuscritas que el escritor decidió dejar frente a ellas.