Una investigación periodística puso bajo la lupa una licitación para instalar un gift shop dentro del Cementerio de la Recoleta, iniciativa que finalmente quedó frenada. En otro segmento de Ronda de Investigación por +Perfil, el periodista, Gabriel Levinas, reconstruyó cómo comenzó su investigación, cuestionó el canon previsto y puso el foco en la situación legal de la bóveda que iba a ser utilizada.
“A mí me llegó, no sé cómo, llegué el día lunes a la noche, un lunes, que había salido una licitación para hacer un gift shop en una bóveda y que la bóveda estaba desocupada”, relató Gabriel Levinas.
Según explicó, desde el comienzo encontró elementos que le resultaron llamativos: “Cuando vi las condiciones ya me pareció raro, me pareció raro el tipo de arreglo que querían hacer por 5 años, lo bajo que era además el canon”. También cuestionó que el proyecto estuviera ubicado dentro del histórico cementerio porteño. “Me pareció raro que una bóveda estuviera en el medio de un camposanto”, sostuvo.
La investigación de Gabriel Levinas en la Recoleta
Asimismo, contó que decidió dirigirse personalmente al Cementerio de la Recoleta para verificar el estado de la bóveda: “Salí rajando para la Recoleta a la mañana, temprano, llegué antes de que abran”. Sobre la misma línea, agregó que, “me fui corriendo para el lugar y con el celular, me fui por atrás, abrí una reja y saqué fotos de todo lo que había porque cuando vi que estaba lleno de cajones y decía que estaba desocupado”.
Para Levinas, ese punto era central: “En el cementerio no hay personas vivas ocupando las bóvedas. La única manera que están ahí es estar muertos”. Luego comenzó a consultar a familiares y propietarios de bóvedas. “Ya había un montón de gente que no quería que eso pase. Entonces digo, no, acá dicen que está desocupado, no está desocupado”, afirmó.
El negocio detrás de la licitación
Otro de los puntos señalados fue el dinero involucrado. Según su investigación, la entrada de turistas al Cementerio de la Recoleta generaba una recaudación millonaria. “En conceptos de entradas a turistas se recaudaron 6.800 millones de pesos, que son 5 millones de dólares”, aseguró en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
En contraste, el concesionario debía pagar un canon de “mil dólares por mes” durante cinco años y quedarse con el 80% de los ingresos brutos, mientras que el 20% quedaría para el cementerio. “De canon pagaba eso, pero además se llevaba el 80% del bruto y el 20% iba para el cementerio”, explicó.
La propiedad de la bóveda y el documento histórico
La investigación también avanzó sobre la historia de la bóveda, vinculada a una familia de relevancia histórica en la provincia de Buenos Aires. El periodista sostuvo que la bóveda había sido adquirida en el siglo XIX y remarcó: “Y en el 1880 cuando vos comprabas la bóveda en la Recoleta era tuya”.
Sobre la documentación, contó que finalmente apareció un título relacionado con la propiedad: “Sí, del 1806”. Sin embargo, aclaró respecto de su participación: “No lo encontré yo, yo dije que debe existir”.
El freno al proyecto y las dudas de Levinas
Después de que la investigación tomara estado público, el proyecto fue frenado. En este contexto, describió lo ocurrido y cuestionó que se hubiera restringido el acceso al lugar: “Prohibieron a la gente hablar, cerraron todo, no dejaban entrar a 20 metros del lugar”, afirmó.