Perfil
MODO FONTEVECCHIA
ANÁLISIS POLÍTICO REGIONAL

Al faltar Trump y Maco Rubio, Mieli es la estrella de la asunción del presidente de Colombia

En diálogo con Jorge Fontevecchia, el analista Petrit Baquero examina la llegada al poder de Abelardo de la Espriella, la proyección de la nueva derecha en la región, la denuncia de fraude de Gustavo Petro y el impacto de un país fuertemente polarizado.

Javier Milei con Abelardo de la Espriella
El presidente Javier Milei se reunió hoy con el presidente electo de la República de Colombia, Abelardo de la Espriella. | Presidencia

La toma de posesión de Abelardo de la Espriella marca el inicio de una nueva etapa política en Colombia tras una segunda vuelta hiperpolarizada, definida por un margen estrecho frente a Iván Cepeda. Ante las ausencias de Donald Trump y Marco Rubio, la presencia de Javier Milei en la ceremonia convierte al mandatario argentino en la principal figura internacional del encuentro, consolidando su rol como referente regional de la nueva derecha.

En entrevista con Jorge Fontevecchia para Modo Fontevecchia, por +Perfil,Radio Perfil (AM 1190), el especialista Petrit Baquero analiza las coincidencias entre «el Tigre» colombiano y «el León» argentino, el auge de los liderazgos outsiders y la narrativa del fraude impulsada por Gustavo Petro. Además, anticipa los desafíos de gobernabilidad de un país dividido casi en partes iguales, donde la confrontación ideológica perfila el nuevo escenario político

Petrit Baquero es un reconocido historiador, politólogo, investigador y músico colombiano. Estudió Historia y Ciencia Política en la Universidad de los Andes y es miembro de número de la Academia de Historia del Meta. Su trabajo académico y periodístico se enfoca principalmente en la violencia, el narcotráfico y el conflicto armado en Colombia, y ha integrado instituciones clave de análisis social como la Comisión de la Verdad.

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Muy buenos días, Jorge Fontevecchia lo saluda. Muchas gracias por estar siempre en contacto con nosotros. Hoy asume el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, tras una segunda vuelta estrecha y altamente polarizada con Iván Cepeda. Nuestro presidente argentino está yendo allí para presenciar la asunción del nuevo mandatario. No sé cómo nos puede ayudar a no comparar a De la Espriella con Milei. Nosotros, como él se llama «el Tigre» y el nuestro se llama «el León», automáticamente hacemos una especie de metonimia que seguramente responde a situaciones totalmente distintas. Ayúdenos a comprender qué significa el triunfo de De la Espriella y si puede hacer alguna comparación con lo que pasó en la Argentina con Milei.

Jorge, un saludo, un gusto estar de nuevo por acá. No, evidentemente sí se tienen que hacer comparaciones, porque realmente el triunfo de Abelardo de la Espriella responde a una tendencia que está muy en boga: la de supuestos outsiders a ocupar las más altas posiciones de la política. Es algo que pasó con Milei, que se había convertido en un personaje habitual en determinados espacios televisivos y que sedujo a mucha gente con su retórica de cierta forma escandalosa, vendiendo lo que aparentemente era una fórmula mágica que iba a solucionar todos los problemas que tenía Argentina. Y eso pasó con Trump también en Estados Unidos, quien es una figura muy conocida en el mundo del turismo, con sus hoteles, con sus casinos, con todas sus apariciones públicas, como en un reality show. Ahora en Colombia, Abelardo de la Espriella es un personaje que se había dado a conocer también como un abogado mediático de controvertidos individuos de la sociedad, muchos de ellos cuestionados y ligados a crímenes de lesa humanidad, como paramilitares, narcotraficantes, dueños de pirámides, políticos corruptos, etc. Llegó porque asumió una retórica también violenta, escandalosa y divisionista en la que, por ejemplo, afirmaba que iba a destripar a la izquierda, a la que consideraba su enemiga natural, y cosas así. Eso caló profundamente en diferentes sectores en Colombia. Como yo he dicho siempre, no hay una sola derecha como no hay una sola izquierda. Hay muchas derechas en Colombia que supieron encontrar en De la Espriella una voz que las identificaba. Y hay otra gente que, por supuesto, no es que se identifique con él, pero lo veía como la alternativa para derrotar a la izquierda, a la que consideraban un mal mucho peor que el que representa De la Espriella. Entonces, inevitablemente se pueden hacer comparaciones. Es más, uno puede decir que De la Espriella basó gran parte de su campaña, el uso de símbolos, el autodenominarse «el Tigre» y un montón de cosas más, en la campaña presidencial de Javier Milei, que obviamente fue muy exitosa porque ganó la presidencia, así como De la Espriella ganó la presidencia, claro, por un margen muy pequeño, de menos de un 1%, menos de 250.000 votos. Pero como pasa en el deporte y pasa en otras cosas, el que gana, gana, así sea por un penalti en el último minuto del tiempo suplementario. Ganó y hoy va a posesionarse como presidente de la República.

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Petrit, hablando de esa pequeña diferencia, Petro informó a distintos presidentes de América Latina que tenía pruebas de que el proceso eleccionario, desde el punto de vista digital, había sido intervenido, boicoteado o influenciado desde Israel y desde Estados Unidos. ¿Tuvo alguna trascendencia esa denuncia dentro de Colombia? ¿Resulta verosímil la hipótesis de que se pueda influir digitalmente el resultado por el sistema electoral que tienen?

Bueno, lo que pasa es que en el mundo también está ocurriendo una cosa que hemos intentado analizar y que cada vez es más constante: estamos sometidos, en este contexto de Internet, de las redes sociales y de la inteligencia artificial, a burbujas de información y a todo lo que el famoso algoritmo promueve y potencia. Entonces, cada quien, dependiendo de sus gustos, de sus intereses y sobre todo de sus sesgos, de sus odios y de sus molestias, pues va a ver la información que quiere ver y la va a interpretar de acuerdo con su manera particular de concebirla. Mire, ustedes me llaman desde Argentina y vale la pena hablar de una cosa que también ha dado mucho de qué hablar. Argentina perdió la final del Mundial. Perdió contra un equipo como España, que la superó futbolísticamente. Pero uno en las redes no ha hecho sino ver a un montón de argentinos —incluso algunos periodistas, lo cual sorprende, o bueno, no debería sorprender en algunos casos— que empiezan a decir que hubo una conspiración, una presión para que Argentina perdiera, jugara muy mal en la final y para que España fuera campeón. Han salido todo tipo de historias de conspiraciones, algunas realmente increíbles. Pero hay mucha gente que las cree. Ese es un caso del que hay que hablar. Y bueno, hablemos de la política. ¿Qué pasó cuando Donald Trump perdió la reelección presidencial contra Biden? No reconoció los resultados, empezó a decir que había fraude y eso llevó a cosas tremendas como la toma del Capitolio, algo que no se veía en ese país, con un montón de seguidores de Trump absolutamente convencidos de que hubo fraude, invadiendo el Capitolio e incluso queriendo dar un golpe de Estado. Eso mismo pasó en Brasil con la derrota de Bolsonaro: tampoco querían reconocerla. Y hay que decirlo, está ocurriendo con Petro, quien se ha negado a reconocer a Abelardo de la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Claro, cuando la victoria de un candidato se da por menos del 1%, eso genera muchos cuestionamientos, la exigencia de reconteos y un montón de cosas más por el estilo. Sin embargo, lo que sí puedo decir es que muchas de las pruebas que ha mostrado Gustavo Petro son endebles, no se sostienen; son análisis precisamente sesgados, a veces construidos con inteligencia artificial. Usted sabe que la inteligencia artificial se alimenta con base en lo que la gente, de acuerdo con sus intereses, quiere leer y escuchar. Entonces le piden: «Demuéstreme que hubo fraude electoral», la alimentan y empieza a darles eso. Pero por el momento, yo creo y considero que las pruebas que ha mostrado Petro no se sostienen, no se sustentan. En los tiempos actuales, obviamente muchas cosas pueden pasar y evidentemente también hay intereses muy grandes que hacen que se pueda manipular una elección. Es decir, no niego que exista esa posibilidad. Sin embargo, si uno quiere denunciar esos hechos, tiene que presentar pruebas que sean contundentes frente a una acusación tan grave, y eso al momento no ha ocurrido. En conclusión, lo que está pasando con Petro es lo mismo que pasó con Trump, lo que pasó con Bolsonaro y lo que ha ocurrido con muchos hinchas de la selección argentina que se niegan a reconocer que perdieron. Es decir, se niegan a aceptar la realidad si esta no les gusta. Solo les gusta el resultado si se acomoda a lo que ellos quieren. Y eso, pues, obviamente no es democrático.

¿Y cómo continúa, Petrit? O sea, Petro no va a entregarle el mando en la ceremonia de asunción a De la Espriella. ¿Cómo queda la relación con Petro? ¿Cómo queda la relación con el otro candidato presidencial que perdió por menos de un punto y tendría que ejercer el control de la oposición? ¿Cómo sigue esta Colombia absolutamente dividida?

Precisamente, es una Colombia absolutamente dividida. Realmente sí, es una tendencia mundial. En otra entrevista hablábamos un poco de eso, de que Colombia tal vez adelantó esa disputa radical entre izquierdas y derechas que ahora existe prácticamente en todo el mundo. Además, con una división que es curiosa porque es de casi un 50 y 50, y va a ser muy complicado. Así como Petro tuvo un mandato muy difícil por cuenta de numerosos intereses para que fracasara, presiones a veces incluso de los mismos medios de comunicación, de una oposición política férrea y de grandes factores de desestabilización, eso mismo ocurrirá con De la Espriella, que tal vez en un comienzo sí tendrá el favor de algunos sectores tradicionalmente dominantes, pero con su estilo autocrático y sus formas —que también son muy cuestionables para ciertos sectores— de pronto se va a resquebrajar. Y bueno, sí hay una cosa curiosa: hay tensiones fuertes entre el uribismo y el denominado abelardismo —que yo no me atrevería a decir aún que exista como tal—; es decir, entre la vieja derecha (en algún momento derecha emergente también en torno a otras realidades) y la nueva derecha que se agrupó alrededor de Abelardo de la Espriella. Hay tensiones, pero yo creo que también se van a ir solventando, o vamos a ver. Pero con respecto a las huestes del presidente saliente y a quienes votaron por Iván Cepeda a la presidencia, creo que no va a haber comunicación. Creo que va a ser una confrontación permanente, con bombardeos de cadenas de WhatsApp, de memes, de información falsa o real; es decir, todo lo que ahora manifiesta un debate político que, no solo en Colombia sino a nivel mundial, está en el nivel más bajo de la historia: con insultos, con mentiras, con desinformación y con la incapacidad de llegar a acuerdos fundamentales, a acuerdos democráticos para lograr un mejor país. Aquí simplemente, y De la Espriella mismo lo ha dicho, se trata de venganza, se trata de aplicar el espejo retrovisor. Por supuesto, los que salen harán todo lo posible para que a este gobierno no le vaya bien y para que en cuatro años puedan llegar a ocupar otra vez la presidencia. Porque hay una cosa muy cierta: al haber perdido por menos del 1%, es un hecho que la izquierda es una opción real, viable y factible para volver a gobernar. Entonces, sí, la situación no va a ser muy tranquila ni muy feliz. En un país además violento como Colombia, donde ya se vio que en el contexto de la campaña presidencial se asesinó a un candidato, la verdad es que las perspectivas no son las mejores.

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Petrit, y la última: ¿qué cobertura le dan los medios colombianos a Javier Milei, quien llegó allí para la asunción del presidente? ¿Es uno más de los mandatarios que van a acompañar la posesión del nuevo presidente colombiano, o el hecho que decíamos de las comparaciones entre «el Tigre» y «el León» ocupa un lugar especial?

Evidentemente, Javier Milei, por sus particularidades, por su personalidad, por su forma de ser y obviamente por sus ganas de llamar la atención, ocupa un lugar importante para muchos de los seguidores de Abelardo de la Espriella. No lo dudo, va a ser uno de los invitados protagónicos de lo que va a pasar en la posesión del nuevo presidente. Sin duda se van a ver videos de él sonriendo o riendo a expensas de la izquierda y de los gobiernos progresistas, y mostrando la consonancia con esta posición. En este escenario de lo que se ha denominado una «guerra política» o una «batalla cultural», Javier Milei es uno de los referentes importantes. Obviamente, dependiendo de la tendencia que se tenga, se van a asumir las diferentes posturas, apariciones y declaraciones de Milei. Los medios corporativos afines al nuevo gobierno o los sectores que apoyaron la candidatura de De la Espriella lo van a ver como una figura relevante y como un norte a seguir —algo que el mismo De la Espriella ha dicho, elogiando las actuaciones de Milei en Argentina, lo cual también es bastante cuestionado por otros sectores—. Mientras tanto, los sectores independientes o más críticos van a tener una mirada analítica sobre él. Entonces, sí creo que va a ser alguien protagónico y llamativo. Ante la no venida de Donald Trump y tampoco de Marco Rubio —quien inicialmente había dicho que venía y después canceló—, creo yo que Milei, como representante de estos sectores de la nueva derecha, va a llamar mucho la atención.

Petrit Baquero, muchísimas gracias Le mandamos un fuerte abrazo desde la Argentina y obviamente le deseamos que no tenga la suerte que tuvimos nosotros. Fuerte abrazo.

Que así sea. Un gran abrazo, muchas gracias y nos veremos pronto.

MEG