El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, denunció este lunes que recibió información de inteligencia sobre un presunto plan para asesinarlo antes de asumir el cargo el próximo 7 de agosto. Según informó su entorno, la amenaza estaría vinculada a grupos guerrilleros y organizaciones criminales que buscarían atentar contra su vida durante las próximas semanas.
A través de un comunicado, el entorno del futuro mandatario afirmó que la información recibida advierte sobre un posible atentado contra su vida. Además, señaló que también se detectaron presuntos intentos de infiltración de organizaciones criminales en conferencias de prensa y otras actividades públicas del presidente electo.
Abelardo de la Espriella quiere asumir la Presidencia de Colombia en un cuartel militar
De acuerdo con la denuncia, integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC habrían ofrecido una recompensa cercana al millón de dólares para concretar el ataque. Hasta el momento, las autoridades no difundieron información oficial que confirme esa versión.
Pese a las amenazas, los colaboradores de De la Espriella aseguraron que el mandatario electo no modificará su agenda y solicitó que se investiguen los hechos.
Un contexto de creciente violencia
De la Espriella ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del mes pasado por menos de un punto porcentual y reemplazará a Gustavo Petro al frente del Gobierno colombiano.
Durante la campaña prometió abandonar la estrategia de negociación con los grupos armados impulsada por la actual administración y adoptar una política de mayor presión militar contra las organizaciones ilegales.

La denuncia se conoce en un contexto de fuerte deterioro de la seguridad en Colombia, donde la violencia volvió a intensificarse en distintas regiones del país pese al acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016.
El año pasado, el entonces precandidato presidencial Miguel Uribe fue asesinado durante un acto de campaña, un hecho que volvió a poner en el centro del debate la seguridad de los dirigentes políticos.
LB/MSS