El pasado 9 de julio se confirmó el fallecimiento de Catalina Giraldo, una psicóloga colombiana de 30 años que accedió al procedimiento de eutanasia tras una prolongada batalla médica y judicial. Su caso conmovió a Colombia y reabrió un profundo debate global sobre los límites del derecho a la muerte digna cuando los padecimientos del paciente no provienen de una enfermedad física terminal, sino de un sufrimiento psíquico severo e irreversible.
A los 20 años, Giraldo fue diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad (TLP) y trastorno de ansiedad no especificado. Durante una década, la joven atravesó decenas de tratamientos médicos para intentar paliar su cuadro, incluyendo más de 40 esquemas farmacológicos diferentes, tres ciclos de terapia electroconvulsiva, tratamientos con ketamina y nueve hospitalizaciones psiquiátricas de urgencia a raíz de intentos de suicidio.
Eutanasia: ¿Por qué postergamos debates tan necesarios?
La lucha por el suicidio asistido y el vacío legal en salud mental
El caso de Catalina Giraldo tomó notoriedad pública al convertirse en la primera solicitud formal en Colombia para acceder a la Asistencia Médica al Suicidio (o suicidio asistido), una práctica que fue despenalizada en el país caribeño en 2022. A diferencia de la eutanasia convencional, donde el personal médico es el encargado de administrar la sustancia que termina con la vida, en el suicidio asistido es el propio paciente quien se autoadministra la medicación provista por los profesionales de la salud.
Pese a que la Corte Constitucional de Colombia declaró constitucional esta opción, la falta de una reglamentación interna y de protocolos claros por parte del Ministerio de Salud impidió que Giraldo pudiera ejercer ese derecho. Ante las constantes trabas burocráticas y la negativa inicial de su Entidad Promotora de Salud (EPS) por tratarse de un diagnóstico de salud mental, la joven tomó la determinación de cambiar su estrategia legal y solicitar la eutanasia tradicional, una vía que sí cuenta con un marco procedimental robusto dentro del sistema sanitario del país.

"No siento que me esté rindiendo"
Horas antes de someterse al procedimiento, Catalina brindó una entrevista al medio local Noticias Caracol donde compartió sus reflexiones y la paz que le generaba el fin de su sufrimiento de más de diez años: "Me siento muy tranquila. Hace muchos años no sentía esta tranquilidad. Quita un peso inmenso saber que tu sufrimiento no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo sino que más bien puedes pararlo, puedes decir que es suficiente", expresó con entereza.
La psicóloga confesó que la decisión de abandonar el reclamo por el suicidio asistido para volcarse a la eutanasia fue dolorosa en el plano personal, sintiendo inicialmente que traicionaba su propia bandera jurídica. Sin embargo, su última internación psiquiátrica marcó un punto de no retorno: "Me vi en una cama de hospital por un número de veces que ya olvidé. No podía caminar; estaba muy restringida porque estaba en un área de supervisión. Entonces me dije a mí misma que no podía volver a estar en ese lugar", relató sobre el momento en que solicitó el segundo comité médico para activar la eutanasia.
Un legado para el Congreso y la Corte colombiana
Colombia es uno de los países más vanguardistas de la región en la legislación de la muerte digna; tan solo durante el año 2024, un total de 352 personas accedieron legalmente a la eutanasia en dicho territorio. No obstante, el vacío regulatorio en torno al suicidio asistido y los padecimientos psiquiátricos continúa siendo una materia pendiente que debe ser resuelta por el Congreso de la República y el Ministerio de Salud.

Acompañada hasta el final por su abogado, Lucas Correa Montoya, Giraldo dejó un último mensaje destinado a las autoridades judiciales y legislativas de su país para que agilicen la normativa vigente: "Esta lucha no termina conmigo. Yo voy a fallecer en las próximas horas, pero no fallece conmigo este proceso. Hay personas que lo necesitan de manera urgente y prioritaria; hay personas que sufren y que se suicidan todos los días", concluyó.
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