Noelia Castillo Ramos, de 25 años, recibió la eutanasia este jueves en un hospital de Barcelona tras más de dos años de una batalla judicial que conmocionó a España y resonó en toda América Latina. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña confirmó la prestación y el Tribunal Supremo también avaló la posición de Noelia y de la Generalitat, al entender que el procedimiento no vulneró las garantías esenciales contempladas por la ley española.
Su historia transita desde una infancia con momentos de felicidad hasta una adolescencia marcada por la inestabilidad, el sufrimiento psicológico y episodios traumáticos que condicionaron su vida. Tiempo después de sufrir una agresión sexual múltiple, intentó quitarse la vida lanzándose desde un quinto piso, lo que la dejó con dolores crónicos y sin posibilidad de movilidad plena.
Murió Noelia Castillo Ramos, la paciente psiquiátrica que ejerció su derecho a la eutanasia
Desde ese momento, su vida transcurrió en un entorno hospitalario, sin un hogar propio ni una red de apoyo sólida más allá de su madre. Su padre intentó frenar la eutanasia una última vez, pero un juzgado de Cataluña rechazó paralizar el procedimiento.
Desde Córdoba, el médico emergentólogo y magíster en Bioética Carlos "Pecas" Soriano siguió el caso con atención profesional y lo utilizó como espejo para retratar la realidad argentina. En diálogo con el programa Punto y Aparte de Punto a Punto Radio 90.7, Soriano afirmó: "Mientras usted y yo hablamos sigue muriendo gente, por años solicitando la eutanasia, algunos por años solicitando muerte digna, porque a pesar de tener una ley de muerte digna, no la conocemos".

Una ley que existe pero que nadie aplica
En Argentina, la eutanasia activa no está legalizada, pero la muerte digna está permitida por la Ley 26.742, que autoriza a los pacientes terminales o con enfermedades incurables a rechazar tratamientos que prolonguen el estado de agonía, incluidas la hidratación y la alimentación artificial. Sin embargo, para Soriano esa norma -promulgada en 2012- sigue siendo ignorada tanto por la ciudadanía como por el propio sistema sanitario.
El especialista lo ilustra con una situación que describe como cotidiana: "Recibo por lo menos dos o tres consultas semanales sobre muerte digna, no sobre eutanasia. Hay cinco hermanos, y dos dicen que hay que sacarle todo, uno dice que hay que esperar un milagro y otro dice 'esperemos un poco más'. Ese 'esperemos un poco más' en una paciente con una enfermedad insoportable son años".
Muerte digna: sólo 115 personas están registradas en Córdoba
Para Soriano, la dimensión subjetiva del sufrimiento es central en el debate bioético. "Un día es como si fueran veinte cuando uno tiene algún sufrimiento grave, insoportable", sostuvo, y recordó su propio tránsito por el dolor crónico como referencia empírica que refuerza su postura académica.
El derecho a definir la propia dignidad
La posición filosófica de Soriano ancla en la autonomía de la voluntad como principio irrenunciable. "¿Quién determina la dignidad de un ser humano?", planteó en la entrevista. "Es el propio ser humano. Yo no voy a determinar la dignidad de nadie. Si yo estoy en mis cabales y dentro de la legalidad, y no hiero a ningún tercero, ningún equipo de salud me va a poder discutir qué es digno para mí".
El especialista recurrió al ejemplo de los testigos de Jehová para ilustrar el principio: "No estoy de acuerdo con que no se les pase sangre, pero si viene un testigo de Jehová con un papel o me lo dice, yo tengo que respetar eso, porque de lo contrario estoy actuando en contra de su dignidad".
“La ley Alfonso viene a blanquear una práctica que sucede en forma clandestina”
En el caso de Noelia, Soriano valoró la actitud de la madre, quien, pese a no estar de acuerdo con la decisión, la respetó. Criticó, en cambio, la intervención del padre: "Creó una actitud autoritaria, paternalista en el mal sentido de la palabra, apoyado siempre por grupos cristianos. La hizo sufrir a esta chica que ya venía sufriendo por violaciones múltiples, por haberse tirado de un quinto piso".
El marco legal español y el vacío argentino
La Ley Orgánica 3/2021 española -en vigor desde el 25 de junio de 2021- regula el derecho de toda persona que cumpla las condiciones exigidas a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir. La prestación está incluida en la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud y tiene financiación pública. Hay dos supuestos en los que puede concederse: cuando el paciente sufre una enfermedad grave e incurable con sufrimiento constante, o cuando no hay expectativas de curación o mejora y existe una gran pérdida de autonomía.
Con la aprobación de esa norma, España se convirtió en el séptimo país del mundo en regular la eutanasia, el cuarto en Europa, junto a Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. También Canadá y Nueva Zelanda tienen leyes en vigor.
Argentina, en contraste, acumula legislación pendiente. Entre 2021 y 2025 se presentaron en total 18 proyectos de ley sobre eutanasia y muerte médicamente asistida: tres en 2021, cuatro en 2022, uno en 2023, cuatro en 2024 y cinco en 2025. Ninguno fue tratado en el recinto. Soriano no lo atribuye a falta de tiempo legislativo: "¿Por qué hay seis proyectos de ley y no los tratan? Insisto: mientras hablamos de Noelia, aquí en Córdoba hay gente que realmente está sufriendo".
El primer proyecto cordobés y 51 presentaciones en todo el país
Soriano no es un observador externo del debate. Es uno de sus protagonistas históricos. Junto al paciente Alfonso Oliva -quien padecía una enfermedad grave y dependía de una gastrostomía para alimentarse- impulsó el primer proyecto de ley de eutanasia de Argentina, conocido como "Ley Alfonso", de origen cordobés.

El caso de Oliva sirvió para evidenciar la crueldad de los vacíos legales: "¿Qué íbamos a hacer? Retirarle el tubo que le iba al estómago, e iba a morir de inanición en 15 o 20 días. Pero si con un animal no racional no hacemos eso: cuando su mascota tiene un cáncer terminal, usted la lleva al veterinario y la coloca en pentothal. Tienen más derechos los animales".
Soriano es autor del libro Morir con dignidad en Argentina. Verdad o utopía, que realizó 51 presentaciones en todo el país y que, según el propio autor, sigue recibiendo preguntas elementales sobre la diferencia entre muerte digna y eutanasia. "Fíjese que todavía me preguntan la diferencia. Es una cuestión que desde el 2012 ya debería conocerse", señaló.
El especialista también conduce un grupo nacional sobre eutanasia y es una voz de referencia obligada en los debates bioéticos de Argentina. Para Soriano, el Estado tiene una responsabilidad concreta e irrenunciable: "La muerte es parte de la vida, y el Estado es el mayor responsable de resguardar las libertades individuales. ¿Y qué mayor libertad que poder vivir dignamente y, como parte final de esa vida, poder morir dignamente?".