En el marco del proceso electoral que renovará a los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2026-2030, el especialista en Derecho Administrativo y titular ordinario en la Universidad de Lomas de Zamora, Alberto Biglieri, pasó por Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190).
Encabezando la propuesta federal de la Lista 3 —respaldada por Ricardo Gil Lavedra y colegios de abogados de todo el país—, Biglieri analizó el alcance de los comicios del 20 de octubre, la urgencia de respetar estrictamente el orden de mérito en los concursos para evitar la discrecionalidad en las entrevistas y la necesidad de abrir el fuero a litigantes de la matrícula. Asimismo, repasó su labor como interventor judicial en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) tras la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
Alberto Biglieri, es un abogado especializado en Derecho Administrativo Ambiental y Tributario que cuenta con una extensa trayectoria en la gestión pública, judicial y gremial profesional en el país. Es profesor titular ordinario de Derecho Administrativo de la Universidad de Lomas de Zamora y profesor regular de Derecho de la Integración en la Universidad de Buenos Aires. En mayo de este año fue designado por la Cámara Laboral como interventor del Sindicato Metalúrgico tras anularse las elecciones de la conducción nacional. Actualmente lidera la lista Unidad en Defensa de la Abogacía para competir por un lugar en el Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2026-2030.
Buenos días, muchas gracias por estar acá. Obviamente, primera pregunta de cara a las elecciones. Ahora, 20 de octubre de 2026, usted encabeza la Lista 3 de Defensa de la Abogacía en el caso de la elección del Consejo de la Magistratura. Me gustaría que compartiera con nuestra audiencia por qué se postula, qué es lo que está pasando en el Consejo de la Magistratura, por qué son importantes esas elecciones.
Bueno, primero, gracias, Jorge, por poder compartir este espacio contigo. Es muy importante, quizás, decirle a toda la ciudadanía, no solamente a los abogados, pero a la ciudadanía siempre que tiene que opinar... Muchas veces, como con el periodismo, no opina tan a favor de nosotros, dos profesiones a veces un poco castigadas. Pero cuando hay que tener ese último llamado, ese momento crucial, la gente recurre a los medios de comunicación, defiende la libertad de prensa y recurre a los abogados. Tenemos 30.000 desaparecidos, abogados que defendieron el pedido de habeas corpus y también desaparecieron ellos. Cuando se confiscaron los ahorros de la familia de toda la historia, la gente recurrió a los abogados para que sean el puente a la Justicia y reclamar por el corralito. Y otro hecho terrible: cuando nos encerraron en la pandemia, también la gente fue a la Justicia a través de los abogados para exigir la libertad. Entonces, la abogacía es una profesión que es el puente de la Justicia. Y la abogacía es la sociedad con la Justicia. Y por eso la elección del Consejo de la Magistratura no es un tema menor. El Consejo de la Magistratura de la Nación, a partir de 1994, es el órgano que elige a los jueces y que los controla. La elección de jueces es una cuestión trascendental, que atraviesa varias generaciones. Creo que si hacemos un relevamiento, todavía hay jueces en funciones que ni siquiera rindieron los exámenes después de 1994. O sea, fíjate que te estoy hablando de más de 30 años. Por lo tanto, si eventualmente los colegas nos eligen —yo creo que sí, que vamos a tener una muy buena elección—, vamos a tener la responsabilidad de designar jueces, llamar a concurso, analizar sus exámenes y sus antecedentes, y después proponer esas ternas al Ejecutivo de jueces que van a durar los próximos 30 años de vida. Quizás ni los llegue a ver, pero sí van a regular la vida de mis hijos, de mis nietas —tengo dos nietas ahora—. Y entonces tiene ese compromiso, esa cuestión que te da una responsabilidad. Es una responsabilidad extra, que es saber que tus decisiones trascienden tu vida misma. Entonces, para la sociedad, porque si la sociedad no le dice al abogado, capaz que el abogado se olvida, es una elección muy importante. Es el 20 de octubre; la parte de los jueces se cambia el 8 de octubre, pero es más chiquito porque es solamente entre los jueces. Hay casi 200.000 abogados matriculados, habilitados para votar en todo el territorio nacional. Es una elección de un distrito único, o sea, es todo el país a la vez. Y tenemos la posibilidad de tener... Vamos a tener una lista de lujo, digo yo, que representa a los colegios de abogados.
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Todos nuestros candidatos son dirigentes de los colegios de abogados del interior del país, una lista federal. Y además, orientada por Ricardo Gil Lavedra, es una reproducción de lo que hicimos en Capital, ahora apalancado con la fuerza del Colegio de Abogados de Córdoba, del Colegio de Abogados de Rosario, del Colegio de Abogados de Tucumán, del Colegio de Abogados de Neuquén; o sea, un montón de colegios que acompañan nuestra propuesta. Y por eso me parece trascendental. ¿Y por qué creo que este honor que me han dado mis colegas de encabezar la lista tiene un valor agregado? Bueno, porque he hecho el cursus honorum: he hecho desde presidente del Centro de Estudiantes en la facultad, hace ya muchísimos años, hasta haber ejercido en el Consejo de la Magistratura en la Capital Federal y las autoridades máximas en la Vicepresidencia de la Caja de Abogados de la Provincia, en el Colegio de Abogados con Gil Lavedra. Me hacen tener una plena convicción de que esto es una cuestión en la que se reúnen capacidades técnicas, pero se reúne la necesidad de una experiencia para llevar adelante un debate, como vos sabés —ya lo has comentado y en Perfil ha salido muchas veces—, que son 20 miembros, pero los 20 son presidente de la Corte, diputados, senadores, ministro de Justicia, camaristas; o sea, es un lugar que hay que ser fuerte.
Se nombraron centenas de jueces después de años de vacancias donde casi se llegó al 40% de las vacantes sin cubrir en el Poder Judicial. Y muchas de las discusiones es que, más allá de que el Consejo de la Magistratura elige y propone, luego el Poder Ejecutivo elige de la terna a quién enviar. En la terna está una discusión acerca de la parte discrecional en la famosa entrevista, donde candidatos que estaban en el puesto 17, 18, 16 terminaban terceros para entrar en la terna y luego terminaban siendo elegidos. ¿Qué, podríamos decir, corrección, qué mejora proponen ustedes para eliminar estos aspectos discrecionales que generan ciertas dudas en cuanto a la elección de los jueces?
Yo quiero hacer una diferencia ahí, que me parece muy importante, que es: la cobertura de vacancias se ha producido ahora con el Ministerio a cargo de Juan Bautista Mahiques. En el Ministerio anterior, que ejerció Cúneo Libarona, no se produjo este consenso necesario para designar y además tuvo algunos ataques directos a la abogacía que nosotros no podemos aceptar, como plantear que las sucesiones escriturales no deberían ser judiciales o los divorcios administrativos tampoco porque no hay conflicto, cuando en la vida misma los dos ejes de conflicto familiar son las sucesiones y los divorcios. El cambio del rol ahora con el ministro ha por lo menos destrabado ese cuello de botella. Quiero hacer una observación con respecto a esto y ahí voy a lo de los exámenes. De los 170 últimos pliegos, solamente tres venían del ejercicio profesional de la abogacía, o sea, no de la carrera judicial. Nosotros vamos a acompañar el proyecto que presentaron en su momento Lorenzetti y Rosenkrantz, pero, por supuesto, equiparando la línea de largada. Cada vez que me toque votar, voy a votar, y mis compañeros consejeros vamos a votar por el orden de mérito, defendiendo en primer lugar el orden de mérito, pero por supuesto emparejando las posibilidades de los antecedentes. O sea, que el abogado que ejerce la profesión tenga los mismos antecedentes que tiene el judicial si se ha preparado debidamente. Hay una disparidad entre los antecedentes y los puntajes que otorga la Escuela Judicial versus lo que otorgan las capacitaciones para la carrera judicial en las universidades públicas y en los colegios de abogados. Nosotros, con esa equiparación, vamos a votar siempre por el orden de mérito preferente. Ahora, hay otro tema que introduje: es el tema de cómo es el orden de las ternas y qué pasa cuando no se utilizan de una terna u otra. Esta es una cuestión que es un vericueto reglamentario. Vamos a modificar el reglamento para que la terna sea efectivamente esa de la que se haya que echar mano, no que una terna pueda quedar vacía y otra llena. Si ordenamos mérito, no va a ocurrir más el tema del aparecido de que por una entrevista uno suba 30 lugares. Ahora, que en algún momento la entrevista define cuando es muy parejo; bueno, eso no nos parece grave. Lo importante es que votemos por el orden de mérito y que las ternas se respeten de acuerdo con cómo han sido ordenadas. Pero queremos que haya más abogados. El abogado que ejerce la profesión está tan capacitado como el que ejerce los mismos años en la judicatura. Además, nosotros litigamos en distintas instancias; o sea, tenemos una expertise más profunda en el control y eso me parece que es positivo.
Vos decís que hay una especie de endogamia dentro de la Justicia —lo que vulgarmente se llama «la familia judicial»—, en el que finalmente aquellos que son jueces son parte integrante de un conjunto de relaciones dentro de la propia Justicia que se reproduce a sí misma. ¿Eso es lo que vos estás diciendo? Que si se abre a los abogados, en lugar de elegir en una pecera, se pasa a elegir en un mar.
Así es, y además tiene otro abordaje de visión. Hemos discutido mucho también sobre el tema del respeto de los abogados a las regulaciones de los aranceles, que parece un tema menor para la ciudadanía, pero para nosotros es un tema alimentario. Para esa discusión y muchas otras tienen que ver esencialmente con la visión que uno tiene sobre la Justicia. Y nosotros estamos convencidos de que el ejercicio de la profesión durante la misma cantidad de años que uno ejerce la judicatura da esa visión de estar en la calle, de vivir fuera de ese repollo, y tiene un abordaje distinto. Han sido excelentes los jueces y los que menos problemas tienen, los elegidos que vienen de la carrera profesional. De hecho, si hacemos una breve reflexión, los últimos ministros de la Corte —y la Corte está muy bien valorizada por la sociedad—, ninguno de los tres viene de la carrera judicial. Los tres que están ahora son de la carrera profesional o académica. Y Maqueda también. Creo que la única que venía de la carrera judicial de la última tanda fue Highton de Nolasco, una señora con toda su honorabilidad. Pero te digo, vos ves que en el máximo órgano de control judicial del país los cuatro que han venido de la política, como Maqueda, y de la carrera profesional, como ya te dije, Rosatti, Lorenzetti, Rosenkrantz, brillan. Nadie tiene observaciones o las estadísticas que nosotros tenemos elogian a la Corte, y no nos pasa así con otros organismos. Entonces creemos que efectivamente tenemos razón al decir: "Si hay paridad de reconocimiento de los antecedentes, vamos a votar los méritos".
Alberto, el presidente de la Corte al mismo tiempo es presidente del Consejo de la Magistratura, ¿genera alguna tensión, algún ruido esa doble función?
Yo creo que eso es un diseño legislativo, que entre el diseño legislativo de los 13 y este, tiene un respeto constitucional; por eso la Corte falló a favor de este diseño. Pero que si sería perfectible, no aparece como primariamente necesario que esté la Corte ahí, tampoco el Ejecutivo. Fíjate que tuve la experiencia en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, que por diseño constitucional son legisladores, abogados y jueces: en general no hay demasiados conflictos. Se ordena; ni siquiera una terna, es un orden de mérito que la Legislatura analiza, y nunca hubo ningún problema desde que nació el sistema judicial de la Ciudad y que cada día está creciendo. Por lo tanto, me parece que es un diseño que los legisladores deberían profundizar en analizar, que ya bastante responsabilidad tiene la Corte con presidir el máximo órgano de control constitucional de la Argentina.
Alberto, finalmente, no puedo no preguntarte: la Cámara Nacional de Apelaciones —un tema distinto al que venimos tratando—, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo te designó como interventor judicial en la Unión Obrera Metalúrgica, en la UOM, para regularizar la situación. ¿Cómo está eso?
Bueno, primero, hacia las incumbencias. O sea, haber sido designado es un honor, es un mundo interesantísimo. La verdad que la relación con la gente que padece la transformación de las relaciones del trabajo en el mundo me ha hecho tener un abordaje, una visión distinta de eso. Ya hice mi primer informe. En mi primer informe pedí colaboraciones para que haya un esquema de equipo de intervención. De hecho, va a haber un triunvirato, porque lo que hay que hacer para purificar padrones y llamar rápidamente a elecciones no daba abasto en lo personal. Pero tendría que decir que por ahora mi experiencia es muy satisfactoria y que es un desafío que lo he asumido con la mayor seriedad.
Alberto Biglieri, muchísimas gracias. Mucha suerte en el Consejo de la Magistratura. Mucha suerte a la Justicia argentina, que la necesitamos. Y después de las elecciones te convocamos para ver qué es lo que pasó.
Bueno, voy a estar, voy a venir a contarte cómo nos fue con la Lista 3, que creemos que es la mejor opción federal y de representación de los abogados.
Muchísimas gracias.
Gracias a vos.
MEG