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MODO FONTEVECCHIA
Disputa global

Andrés Cisneros: “A Irán se le pide que deje la bomba atómica y a Cuba que deje su ideología”

El ex vicecanciller planteó que Estados Unidos exige a Teherán abandonar su programa nuclear, mientras que a Cuba le reclama “que cese de producir y fomentar una ideología terrorista en América Latina”. También advirtió sobre el cambio de orden global entre China y Occidente.

Andres Cisneros
Andres Cisneros | Cedoc

Mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre Irán y Cuba, el ex vicecanciller Andrés Cisneros sostuvo que ambos casos tienen un fuerte componente ideológico que dificulta una resolución exclusivamente militar. “A Irán se le exige que no haga armamento nuclear, y en Cuba se le va a exigir que cese de producir y fomentar una ideología terrorista en América Latina”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Además, remarcó que “no es lo mismo librarse de Raúl Castro que librarse de Maduro”, porque el régimen cubano mantiene “un aura de respetabilidad ideológica” que, según explicó, todavía persiste en parte de Occidente.

Andrés Cisneros es abogado, politólogo, analista internacional y ex diplomático argentino. Cumplió funciones clave en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina durante el gobierno de Carlos Menem. Fue jefe de Gabinete de la Cancillería entre 1992 y 1996 y secretario de Relaciones Exteriores entre 1996 y 1999.

Muy interesado en hacer una actualización de nuestras últimas conversaciones para conocer su opinión de cómo evolucionó la guerra en Irán, el viaje de Trump a China, los amagues de intervención más concreta sobre Cuba.

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Le llevo una ventaja porque yo lo leo todas las semanas y lo veo por este programa, así que conozco su pensamiento al día. Pero las últimas veces que hemos conversado fue muy interesante. Para empezar por la realidad internacional, como la famosa frase que se atribuye a Gramsci, entre otros: “Hay un mundo que está muriendo, hay otro mundo que está naciendo y nosotros nos encontramos en los conflictos, en las confusiones del preparto”.

Los cambios internacionales son muy complicados, muy complejos, y es muy difícil pedirle claridad a alguien, a cualquiera, en momentos de tanta confusión. Ahora todo el mundo habla de la trampa de Tucídides. Lo que está faltando en la trampa de Tucídides en este momento es el famoso telegrama largo que se atribuye a George Kennan.

George Kennan era un diplomático no muy destacado cuando termina la Segunda Guerra Mundial, que explica cómo está emergiendo Rusia y la Unión Soviética como desafiante de Occidente. Y lo explica en un telegrama, que era larguísimo, y se lo mandó al Departamento de Estado, a la Cancillería norteamericana.

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Y allí uno puede ver toda una descripción de cómo estaba cambiando el mundo en ese momento, cómo se estaba dando la trampa de Tucídides en ese momento. Y sí, fue famoso Kennan porque acertó en todo lo que estaba explicando y todo lo que estaba advirtiendo que iba a pasar. Bueno, a nosotros nos está faltando el telegrama largo. Ya no hay más un Kissinger que lo pueda escribir.

La incógnita es si este enfrentamiento de China con Estados Unidos o con Occidente va a terminar a las trompadas o va a terminar en algún tipo de acuerdo. Kissinger y Nixon viajaron en su momento a Pekín para hacer que Pekín y Moscú dejaran de estar encadenados, aliados, y romper de esa manera el desafío de la trampa de Tucídides en ese momento.

La visita de Trump a Beijing está muy lejos de haber conseguido un resultado parecido. Y aparentemente está muy claro que China pidió un lugar en el mundo. Por ahora dicen que lo que quieren es administrar en conjunto, ser parte de la mesa directiva. No quieren patear el tablero o no patear la mesa directiva.

Veremos cómo reacciona no solo Trump, que puede dejar de ser presidente en un año y medio, sino cómo reacciona Estados Unidos, el interés nacional norteamericano, que es lo que realmente importa, y Occidente. Yo creo que, desde la punta sur del mundo, lo que tenemos que mirar es que no nos salpiquen los problemas y cómo cambia el mundo que viene respecto del anterior para el beneficio de la región y para el beneficio de Argentina. Me parece que hay cambios muy importantes que ya se pueden ir detectando.

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Y, en ese sentido, el viaje de Trump a China, ¿lo percibe como una abdicación de Trump frente a Xi Jinping? ¿Un triunfo de China? ¿O cierta abdicación de Trump respecto de sus políticas arancelarias, que finalmente llevó a una cantidad de empresarios norteamericanos para lo opuesto, para tratar de conquistar el mercado chino? ¿Cómo es su balance, de cara a que tenemos elecciones de medio término donde Trump, todo indica, podría perder?

Eso va a formar parte de cómo vaya a morir el viejo mundo y cómo va a nacer el nuevo. Si Trump pierde escandalosamente y no consigue reformar las leyes norteamericanas, la Constitución, que le impiden un tercer mandato... Porque si Xi Jinping aparece ante el mundo como alguien que tiene una política que representa al Politburó de China, que representa a toda China, y Trump está acostumbrado a hablar por sí mismo... Trump habla como un príncipe medieval: “Yo digo esto, yo voto, yo voy a hacer esto”.

Pero no parece expresar sólidamente al interés nacional norteamericano expresado en las cámaras del Congreso y en la opinión pública norteamericana, que lo tiene muy dividido. Xi Jinping tiene un gran respaldo institucional y Trump no tanto.

Le contaba al principio de nuestra conversación: por un lado estaba la guerra con Irán afectando el precio del petróleo y afectando los intereses chinos. Se decía que el que ganaba la guerra era China, que era el único que no la estaba librando. Sin hacer nada la ganaba. Y aparece ahora, ayer, con hechos muy importantes tanto de Marco Rubio como respecto de considerar a Raúl Castro un delincuente para ser juzgado en Estados Unidos. Aparece, no sé si considerarlo, que ante la no existencia de un triunfo en Irán haya una necesidad de Trump de obtener algo en Cuba.

Y recién entrevistábamos a un especialista cubano allí en la isla que decía que consideraba factible un plan parecido al de Irán: el de Estados Unidos de tratar de matar desde fuera, con misiles, a gran parte de la conducción del gobierno cubano. No sé si esto, de lograrse, sería un triunfo para Trump o no. Me gustaría ver cómo relaciona el tema de Cuba dentro de este contexto del mundo que está partiendo y el que todavía no está emergiendo.

El caso de Cuba me parece difícil de comparar, no ya con Irán, sino hasta inclusive con Venezuela, que es tan cercana. Porque en el tema de Venezuela, por ejemplo, todo consistía en descabezar al elenco reinante. Y se acabó. Se lo llevaron a Maduro y los demás ministros, empezando por Delcy Rodríguez, hicieron la venia y pasaron a obedecer al nuevo amo. Pasaron a obedecer a Trump. O sea, fue una cirugía perfecta.

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No hubo que matar a nadie. Simplemente se llevaron al símbolo de la casta venezolana, que todos sabemos que no es un tema ideológico, sino que son un montón de bandidos que se dedican a robar y a contrabandear, y fomentar la guerrilla, el terrorismo. No son muy respetables.

En cambio, Cuba tiene un aura de primacía ideológica. Cuba es, para muchos en América Latina y para muchos en Europa, sobre todo esa Europa progresista que no conoce bien a América Latina, tiene un aura de respetabilidad ideológica. Son aquellos que salieron de la selva y le ganaron al régimen a fuerza de luchar por el pueblo.

Es decir, no es lo mismo librarse de Raúl Castro que librarse de Maduro. Porque la impresión generalizada es que la ideología en Cuba es muy fuerte y no se va a tratar solamente de gente que hace negocios y a la cual le cambian el gerente, que fue lo que pasó en Venezuela. Es lo mismo que pasa, en mi opinión, con Irán. “Le rompimos la fuerza aérea, le rompimos esto, lo dejamos sin electricidad”. Hace una visión occidental del choque.

Pero todos recordamos que en Vietnam rompían una línea ferroviaria y al día siguiente había millones de bicicletas llevando los mismos productos por medio de la selva. No defiendo Irán, obviamente. Tienen un afianzamiento ideológico que es muy difícil de destruir con bombas. Eso ya lo ha probado hasta el propio Putin en su momento en Afganistán y Estados Unidos también en Vietnam, en Corea y en Afganistán.

No es tan fácil. Es cierto que fue la primera vez que viajaba el jefe de la CIA. Lo había hecho antes, pero es la primera vez que lo había hecho de manera pública. El viaje del jefe de la CIA me parece que significa para todos nosotros conversaciones con las segundas líneas cubanas como para producir una especie de descabezamiento del régimen, pero que todo el sistema pase a gobernarse de otra manera. Así como en Irán se le exige que no haga armamento nuclear, en Cuba se le va a exigir que cese de producir, fomentar una ideología terrorista en América Latina y deje de funcionar como un apéndice extracontinental.