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MODO FONTEVECCHIA
Tensión regional

El gobernador de La Pampa rechazó la minería mendocina y accionó contra la Ley de Glaciares

El mandatario pampeano busca frenar cambios normativos que, según su postura, ponen en riesgo las reservas hídricas estratégicas de la región.

Gobernador de la Pampa Sergio Ziliotto 05122025
El gobernador de la Pampa Sergio Ziliotto llega a casa rosada, donde se reunira con el Ministro del Interior Diego Santilli | NA

La provincia de La Pampa presentó un amparo colectivo ante la Justicia Federal para frenar la reforma de la Ley de Glaciares, alertando sobre el riesgo que esta normativa supone para el caudal del río Colorado. Así, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el gobernador Sergio Ziliotto impulsó esta acción junto a organizaciones sociales y académicas, con el objetivo de garantizar el acceso al agua potable y proteger la producción de una región marcada por el estrés hídrico.

Sergio Ziliotto se desempeña como gobernador de la provincia de La Pampa desde diciembre de 2019. Antes de llegar a la gobernación, ocupó distintos cargos en el gobierno pampeano, como director de Transporte, subsecretario de Política Social y ministro de Bienestar Social, además de haber sido diputado nacional entre 2015 y 2019. Su llegada al poder provincial se dio tras ser impulsado por el exgobernador Carlos Verna, dentro de la estructura del peronismo local, y luego fue reelegido en 2023.

Presentó un amparo contra la modificación de la Ley de Glaciares. ¿Cómo afecta a La Pampa?

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Hemos presentado un amparo colectivo ambiental, no solo como responsables de la provincia de La Pampa, sino también integrando una petición con la Universidad Nacional de La Pampa y con dos ONG que trabajan en el tema ambiental. Para nosotros, claramente, es una reforma inconstitucional, pero también violatoria de convenciones internacionales. Ese es el primer punto desde lo legal, desde lo general, y lo que impacta en la provincia de La Pampa. Claramente, estamos actuando en defensa propia.

Ya hemos perdido, aun con la protección de los glaciares, dos de los tres ríos interprovinciales que nos pertenecen, que nacen en la cordillera y tienen origen glaciar. ¿Cómo vamos a apoyar una reforma que puede afectar la cantidad y calidad del agua del único río que nos queda, que es el río Colorado? El río Colorado pasa al sur de la provincia de La Pampa y abastece, a través de un acueducto de casi 400 km, a la ciudad de Santa Rosa y a todas las localidades intermedias. Hoy, el 45% de los habitantes de la provincia de La Pampa toman agua de este río y, en la proyección hacia General Pico, dos tercios de la población van a depender de él.

Vamos a defender lo que nos pertenece, primero porque son ríos interprovinciales. ¿Cómo vamos a permitir que la decisión sobre el uso, el destino o la existencia de un glaciar que alimenta una cuenca hidrológica interprovincial no nos afecte? ¿Por qué vamos a tener la potestad, a través de un país federal organizado, de decidir —o, mejor dicho, que decidan los organismos técnicos— cuál es el futuro de un glaciar?

Acá se está avasallando uno de los principales derechos de la ciudadanía, que es a tener un ambiente sano y al agua, y por eso hemos accionado en defensa propia, también a partir de una historia, sabiendo lo que nos pasó.

Por eso, aquí en la provincia de La Pampa es una causa transversal que, gracias a Dios, tiene una fuerte impronta de todos los sectores políticos, sociales, económicos y culturales, de no interferir a través de cuestiones partidarias en la defensa de una identidad. Hoy, la causa de los ríos en la provincia de La Pampa no está afectada por la grieta y eso es lo que nos mueve a estar a la altura de las circunstancias, responder a un mandato popular y seguir defendiendo La Pampa, en este caso, nuestros ríos.

¿Cuáles son las provincias que recorre el río Colorado?

El río Colorado nace en glaciares que están en la provincia de Mendoza, cercano a Neuquén, y también integramos la cuenca hidrológica con Río Negro, Buenos Aires y La Pampa. Somos cinco provincias en las cuales funciona un comité de cuenca. En la República Argentina, lamentablemente, no existen los comités de cuencas como organismos de gobierno interjurisdiccionales. Somos condóminos de nuestros ríos.

Cuando ponemos el antecedente del río Atuel, es un río que compartimos con la provincia de Mendoza, que fue cortado en 1947, cuando Mendoza, en una decisión inconsulta, creó la central del dique Los Nihuiles. Desde la década de 1950, cuando La Pampa se hizo provincia, empezó toda una demanda institucional. Logramos que en 1987 la Corte Suprema, en la primera sentencia de este tipo, dijera que el río Atuel es interprovincial.

En el año 2020, en una nueva demanda ambiental, en virtud de la Reforma Constitucional del 94, que le dio rango constitucional a la defensa del ambiente, la Corte falló a favor de la provincia de La Pampa y le ordenó a Mendoza ingresar un caudal mínimo de 3,2 metros cúbicos por segundo para comenzar a recomponer el ambiente.

Hoy, el noroeste de La Pampa, en virtud de la ausencia del río Atuel, es un desierto. Esa sentencia de la Corte, casi seis años después, no se ha cumplido. Ni la cumplió Mendoza ni la Corte lo hace cumplir.

¿Cuál es el argumento de Mendoza? No hay agua suficiente para que el río llegue a la provincia de La Pampa. Ahora parece que va a haber agua para proyectos mineros. Mendoza tiene, y esto es una decisión que nosotros respetamos —no la aceptamos, por supuesto—, más de 30 proyectos mineros, utilizando agua que también nos pertenece. O sea, no hay agua para La Pampa, pero sí para la minería.

Por eso decimos que es inconstitucional y, cuando lo decimos, no es que estemos en contra de la minería, sino en contra de la minería que se pone por encima del uso humano del agua y de la que contamina. Porque si la minería contamina, no solo se afectan las aguas superficiales, los ríos, sino también las aguas subterráneas, los acuíferos.

Queremos agua en cantidad y calidad, como tiene hoy el río Colorado. También tenemos el antecedente de qué pasa cuando las decisiones se toman aguas arriba. Eso es lo que nos ha pasado con el río Atuel y con el río Salado. Son dos ríos que hace un siglo cruzaban la provincia de La Pampa y hoy no están. Solo nos queda el río Colorado.

Entonces, ¿cómo no vamos a pelear por nuestros ríos? Pelear por nuestro futuro.

Hablando de la producción de La Pampa, ¿cómo viene la producción agrícola en La Pampa este año? ¿Hay una cosecha récord como en otras provincias de la Argentina?

Hoy la cuestión climática nos está ayudando y, claramente, hay una cosecha muy fuerte. Lamentablemente, la rentabilidad del campo no sé si va a alcanzar para revertir años anteriores afectados por la sequía.

Ahí está también una de las cuestiones que estamos trabajando en la provincia de La Pampa y que hay que abordar a nivel nacional: que nuestra generación de recursos dependa mucho menos de la cuestión climática. Cuando usted ve qué hemos hecho con el agua, cómo está toda la zona bajo riego en el sur o en el suroeste de la provincia, claramente se observa cómo se utiliza el territorio para la producción y cómo se genera valor agregado. Por eso estamos defendiendo un recurso.

Nuestro oeste provincial podría tener mayor potencialidad en cuanto a la agricultura si tuviéramos la posibilidad de generar mayores acueductos a partir del río Colorado o de otros ríos. Si uno mira geográficamente la provincia de La Pampa, tanto el río Atuel como el del norte miraban al río Colorado. Claramente, surca toda la geografía y ese es el agua que nos está faltando para incorporar más hectáreas en producción.

Hoy la provincia de La Pampa, en su mayoría, es una zona semidesértica, con lluvias que no alcanzan a generar un ambiente compatible con la agricultura, y eso es lo que hay que trabajar. Pero, principalmente, hay que empezar por defender lo que tenemos, no retroceder y seguir poniéndole valor agregado a la producción primaria.

Por eso trabajamos codo a codo con el sector del campo, viendo de qué manera ponemos todas las herramientas a disposición para que produzcan más.

Recuerdo viajes de gobernadores a zonas desérticas y el proceso de creación de ríos artificiales. ¿Existe una solución tecnológica que, a futuro, permita convertir esos desiertos en áreas productivas, considerando que climáticamente podrían serlo? Si hubiera riego artificial, ¿es viable, con una inversión que genere una tasa de retorno, transformar esos territorios en zonas productivas desde el punto de vista agrícola?

Lo que no podemos, en base al análisis, es perder el caudal que tenemos de aguas superficiales, porque hoy por hoy las aguas subterráneas o los acuíferos han mermado y no tienen la misma evolución que el crecimiento de la población. Necesitamos aguas superficiales que nos permitan potenciar su utilización y generar vergeles como se ha creado en la provincia de La Pampa, en la zona bajo riego desde 25 de Mayo hasta Casa de Piedra.

Ahí se da una muestra de cómo se puede ser eficiente en el manejo del agua, con estructuras cada vez más tecnologizadas de los sistemas de riego. Tenemos zonas bajo riego en Casa de Piedra con exclusivamente riego por goteo, no por manto, como muchas veces se hace, lo que marca claramente un derroche del agua.

Hablo con muchos de sus colegas, los gobernadores de otras provincias: están todos preocupados, algunos con un 6, 7, 8 o 9% menos de recaudación, es decir, de la cantidad de dinero que reciben por coparticipación respecto del año anterior, muchas de ellas con un 60, 70 u 80% de su presupuesto destinado a salarios. ¿Cómo es la situación de La Pampa hoy respecto a este tema?

En lo que es la estructura de distribución del presupuesto, tenemos una situación totalmente distinta en la provincia de La Pampa con relación a otras provincias. Cuando nos hablan de orden fiscal o de equilibrio fiscal, para nosotros es algo que está internalizado y no se discute. Desde que somos provincia tenemos equilibrio fiscal, no tenemos endeudamiento, el Gobierno nacional nos debe 400.000 millones de pesos y la estructura no es una cuestión que esté en ninguna ley ni en la Constitución.

En la provincia de La Pampa, los salarios nunca superan el 40% del presupuesto. Eso permite tener una prestación de servicios a la altura de las necesidades de la gente, pero también un porcentaje del presupuesto que es el que ha mermado cuando uno ve el impacto de esta enorme recesión económica y, a su vez, una baja de la coparticipación federal por decisiones del gobierno nacional.

Eso impacta en lo que utilizamos para intervenir en el mercado. ¿Qué significa esto? Potenciar la actividad económica. Hablamos hoy del campo. Tenemos un banco público, una ley de incentivos fiscales donde el que más produce o el que más genera trabajo paga menos impuestos, y la carga tributaria es una de las más bajas del país. Porque tenemos la posibilidad de destinar un 20% del presupuesto para activar la economía. La inversión pública está al servicio del sector privado, de la generación de actividad económica y de riqueza.

Ahora, yendo a la coyuntura, lo peor que nos puede pasar, y creo que le pasa a todos —a usted, en su ámbito, hasta a una familia—, es no poder planificar. No encontramos el piso de los ingresos. La coparticipación ya lleva ocho meses en términos interanuales cayendo y tiene que ver con una actividad económica cada vez más nula, un consumo que se cae a pedazos. Ya van cuatro meses que baja la recaudación del IVA. Si hay un impuesto vinculado exclusivamente al consumo es el IVA. Entonces, eso es lo que no vemos: no encontramos el piso.

Tenemos, en cierta manera, un margen por encima de la evolución —o la involución— de la coparticipación federal. La recaudación propia sigue sosteniendo una evolución superior a la coparticipación federal de impuestos. Cuando uno ve la estructura de ingresos de la provincia de La Pampa, el 40% son recursos propios generados en la provincia y el 60% proviene de coparticipación federal, que es lo que devuelve el Estado nacional en virtud de la generación de riqueza en cada territorio.

Eso es lo que más preocupa. Existe permanentemente un crecimiento de la demanda social, porque no solo el gobierno nacional se ha desprendido de la obligación de prestar salud, educación, obra pública y contención social, sino que eso lo están haciendo las provincias. No solo las 24 jurisdicciones están en la misma situación, sino también más de 2000 municipios, que son la trinchera de la atención de la demanda de la sociedad.

Cada vez más cae todo en el Estado: ha retrocedido la educación privada, ha retrocedido la salud privada y todo va al Estado. Existe una obligación indelegable —y se hace con gusto— porque eso significa poner al ser humano en el eje de las políticas públicas. Y, como se muestra eficiencia y orden fiscal, se puede sostener desde el punto de vista presupuestario con recursos propios, pero lo que asusta es que no se encuentra el piso.

Meses de caída del IVA y eso me remite a las últimas elecciones. ¿Cómo ve 2027 en este contexto, desde el punto de vista del mapa político general? No le pido que hable de la interna de su propio partido, sino del plano de las preferencias de la gente respecto de los lineamientos generales de la política.

Cuando se analiza desde cuáles son los ejes principales del gobierno, tiene que ver con la primarización de la economía, con menor agregado de valor y con mayor importación. Claramente, esto funcionaría para un país con la mitad de habitantes, y yo quiero un país que contenga a todos.

Ese es el desafío de todo el sector político, más allá de las banderías sectoriales. Quienes comparten ideológicamente cuál debe ser un modelo de país tienen que empezar a trabajar sobre las bases para poner en marcha un modelo político y económico que contenga a todos.

Hay que sostener algo: el equilibrio fiscal y el orden fiscal no se negocian. Se plantea a partir de que no se negocian en la provincia. Ahora, hay distintas formas: ajustar cada vez más el gasto y desprenderse de obligaciones o armar un sistema productivo y económico que genere mayores recursos. Está en la segunda opción.

No se pueden dejar de dar prestaciones por parte del Estado. También tiene que ver cuál es el rol que se le da, y ahí hay que entender qué Estado quiere la gente: uno austero, eficiente y ordenador, que fije reglas de juego claras y tenga articulación con el sector privado, donde garantice seguridad jurídica y estabilidad fiscal.

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Por supuesto, en un país que es un enorme productor de materia prima, pero no se puede seguir con este esquema de primarización de la economía. Si no se agrega valor dentro del país, va a ser muy difícil desarrollar y contener.

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