OPINIóN
PAX MENEMISTA

Ceferino Reato presentó su último libro en la Feria del Libro

En la presentación de Pax menemista, el periodista Ceferino Reato reveló que la génesis de los indultos de Carlos Menem no provino de los militares, sino de ex montoneros que impulsaron una salida política al conflicto. El relato reconstruye las alianzas, tensiones y decisiones que, en medio de la crisis de fines de los 80, buscaron una controvertida “pacificación” nacional frente al rechazo social y el antecedente de los juicios promovidos por Raúl Alfonsín.

Ceferino Reato presenta PAX Menemista 28042026
Ceferino Reato presenta PAX Menemista en la 50 Feria Internacional del Libro | Feria del Libro

“¿Viste que la izquierda escribe más que la derecha? Bueno, fueron los ex montoneros quienes le llevaron a Menem un documento en el que habían llegado a la conclusión que había habido en las últimas décadas en la Argentina una ‘guerra civil intermitente’ y que la solución no podía ser judicial sino política: una amnistía o un indulto”.

De esa manera, en la presentación de su último libro, Pax menemista, en la Feria del Libro y en diálogo con el abogado y escritor Roberto Bosca, el periodista y politólogo Ceferino Reato explicó cómo nació la idea de los indultos del presidente Carlos Menem, entre 1989 y 1990, cuando la Argentina vivía a los tumbos por una severa crisis económica y social.

“Yo pensaba —agregó— que la idea había sido de los militares presos por violaciones a los derechos humanos en la dictadura, pero no: fueron los ex guerrilleros, que también tenían preso a su líder, Mario Firmenich, y procesados a decenas de sus compañeros. Los militares querían más: no les conformaba el indulto, que borraba la pena, pero no el delito”.

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El ex dictador Jorge Videla, por ejemplo, consideraba que no había cometido ningún delito y que, por el contrario, él y las Fuerzas Armadas debían ser reivindicadas por haber salvado al país del comunismo”, señaló.

Esa alianza entre Menem y los montoneros fue sellada en el verano de 1988, cuando el político comenzaba su campaña para las elecciones internas del peronismo y aparecía como el seguro perdedor frente a Antonio Cafiero, el poderoso gobernador de Buenos Aires. “Fue un acuerdo entre el hambre y las ganas de comer: Menem, que no tenía dinero para la campaña, y los ex montoneros, que eran vistos con recelo dentro del peronismo y aportaron recursos que todavía tenían de los secuestros a empresarios en los 70”, contó el autor.

Pero, la mayoría de la gente estaba en contra de los indultos, tanto a militares como a guerrilleros, y apoyaba los juicios propiciados por el ex presidente Raúl Alfonsín. De acuerdo con el libro, Menem privilegió la pacificación nacional porque, al asumir cinco meses antes por la crisis económica y social, se encontró también con un Ejército disgustado por los juicios, con una fuerte división entre “leales” y “carapintadas”, que se habían rebelado tres veces sin que Alfonsín pudiera reprimirlos.

Ceferino Reato presenta PAX Menemista 28042026
Ceferino Reato, en la presentación de su último libro

“También Menem se veía como el gran perdonador luego de haber estado preso cinco años en la dictadura y pretendía solucionar las dos grandes antinomias que dividían a los argentinos: entre unitarios y federales, y entre peronistas y antiperonistas”, dijo Reato.

En ese marco, los indultos fueron el tema más controvertido de una batería de decisiones que apuntaban a la reconciliación nacional o a la cancelación de esas antinomias. Por ejemplo, la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, que seguían en un cementerio británico, alimentando la división entre federales y unitarios.

También el abrazo con el almirante Isaac Rojas, emblema y vocero principal del antiperonismo, una figura singular, odiada por los peronistas por su rol estelar en el golpe de Estado contra Juan Perón en 1955, los fusilamientos del año siguiente y la proscripción del peronismo durante dieciocho años.

Reato recogió el testimonio de la hija del marino. Uno de sus amigos cercanos le recriminó el gesto y Rojas respondió: “A veces hay que hacer cosas por el bien de la Patria”. Para Reato, el episodio ilustra algo que el libro quiere documentar: que hubo, en distintos actores, un deseo genuino de acercamiento que la narrativa predominante tiende a ignorar.

También la construcción del Monumento a los Caídos en Malvinas, en la ciudad de Buenos Aires. Reato contó que había resistencias de todo tipo: quienes creían que era un homenaje a los militares, quienes no querían alterar la barranca de Retiro, quienes lo veían como un desafío a los ingleses porque estaba frente a la Torre. Fue posible gracias a civiles de la Sociedad de Numismática, “patriotas que no ganaron nada. Al contrario, fueron denunciados penalmente porque supuestamente arruinaban un monumento histórico nacional”. Varios empresarios aportaron dinero de forma anónima, entre ellos Amalia Lacroze de Fortabat y Eduardo Escasany.