OPINIóN
Poblaciones “originarias”

¿De dónde salieron los Mapuches, los “indios chilenos”?

Los registros históricos hispánicos jamás mencionan una tribu “mapuche” dentro del territorio argentino. Al expandirse desde el sur del Bio-Bio, desplazaron a pampas, ranqueles y tehuelches. Julio Roca aseguró para el país más del 30 % de nuestra frontera actual.

Mapuches “La vuelta del Malón”
Mapuches: “La vuelta del Malón” | Cedoc Perfil

Ha tomado actualidad el debate sobre el origen de los Mapuches, que hoy reclaman del Estado y de particulares extensiones de tierras en el Sur de nuestro territorio. Se los conocía como “araucanos”, en las crónicas de los conquistadores y también en los documentos de Chile y Argentina.

Organizaban aterradores “malones” para asolar los poblados cristianos de la Pampa. Eran ejércitos de miles de indígenas, que penetraban cientos de kilómetros y devastaban cuanta población encontraban. 

Los malones mataban a los hombres, secuestraban a las mujeres, para llevárselas a las tolderías (son legendarias las historias sobre las “cautivas”), robaban lo que podían (sobre todo armas, alcohol, y ganado). Lo que no consumían, se lo vendían a los chilenos, al otro lado de la cordillera. 

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Un médico francés, Henri Armagnac, presenció en 1872, cómo los indios asesinaban a varones y mujeres viejas, atravesándolos con sus largas tacuaras, sin importarles si éstos se resistían o no. Luego, bajaban de sus caballos y degollaban a las víctimas así atravesadas, rematándolas. 

Las mujeres jóvenes y deseables, y los niños, eran tomados por la fuerza como “cautivos”.

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Mapuches. El cacique Lloncon fue retratado alrededor de 1890.


Mapuches, ¿de dónde salieron?

El científico norteamericano George Church describe un malón contra Bahía Blanca, en 1859 y relata que los indios arrasaron con 5000 vacas que había en el campo, asaltaron el pueblo y se lanzaron a una orgía de lanzazos, degüellos y violaciones. Violadas las mujeres, eran llevadas a las tolderías, dejando un tendal de muertos.

Los araucanos eran originarios de Chile; ya que los indios asentados en nuestro país eran los "pampas", "ranqueles", "catrieleros", "tehuelches", "pehuenches". En todos los registros históricos desde la época hispánica, jamás se mencionó una tribu “mapuche” o “araucana” dentro del actual territorio argentino.

Habitaban al Sur del río Bio-Bio, tras la Cordillera. Eran sedentarios, y agresivos. Practicaban rudimentos de agricultura. Cada tribu tenía su cacique. 

En todos los registros históricos desde la época hispánica, jamás se mencionó una tribu “mapuche” o “araucana” dentro del actual territorio argentino.

En la época de los españoles, al no poder éstos conquistarlos, firmaron varios pactos con los indios, garantizándoles su territorio al Sur del Bio-Bio, donde los blancos no podían ingresar. Al poco tiempo, ese territorio les quedó chico, y empezaron a expandirse paulatinamente. Empezaron a cruzar la cordillera hacia nuestras pampas y la Patagonia entre los Siglos XVII y XIX. 

Este período coincidió con el freno de la colonización española hacia el Sur, que se estrelló contra la irrupción mapuche. No se fundaron más asentamientos al Sur de la línea imaginaria que iba desde San Rafael (Mendoza), Mercedes (San Luis), Río Cuarto, Fraile Muerto/Bell Ville (Córdoba), Venado Tuerto (Santa Fe), cerrando con Chascomús (Buenos Aires). 

Los mapuches empezaron cazando ganado salvaje de las pampas. Cuando empezó a escasear, ante la depredación de indios y gauchos por igual, los araucanos robaban el ganado de estancias y poblados argentinos de la frontera. 

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En su obra cumbre (Martín Fierro, 1872), el escritor José Hernández convirtió en un poema la tristeza del gaucho que perdió a su familia en mano de los malones.

Así, desplazaban y asolaban a las otras tribus originarias de estas tierras (pampas, ranqueles y tehuelches), de quienes tan bien escribieron otros cronistas de la época (entre ellos, Lucio V. Mansilla, sobrino de Rosas). 

 

Mapuches, los "indios chilenos"

Estas tribus (pampas, ranqueles y tehuelches) eran los “indios amigos” de los blancos. Distintos eran los “indios chilenos”, como llamaban a los araucanos. Acabada la faena de un “malón”, los mapuches retornaban a sus tolderías, marcando el suelo con la punta de sus lanzas; dejando un sendero “rastrillado” que los gauchos llamaban el “camino de los chilenos”.

Arriaban a Chile cientos de miles de vacunos robados . Previo engorde de algunos meses en el pedemonte, cruzaban la Cordillera en los pasos más bajos, y se vendían allí. Un diputado chileno expresó en su Parlamento: 

“Es sabido que el comercio que más realizan los araucanos es el de animales robados en la República Argentina... Y nosotros, que sabiendo que son robados, los compramos sin escrúpulo ninguno, después decimos que los indios son ladrones. ¿Qué seremos nosotros, pues?”, se preguntaba el diputado.

Comenta el mendocino Manuel Olascoaga en su Estudio topográfico de la Pampa y el Río Negro: “Nuestros ganados se multiplicaban prodigiosamente de año en año, y los indios también de año en año traían sus malones a todas nuestras poblaciones y establecimientos limítrofes de la pampa... Los ganados invernaban y descansaban tranquilamente en las faldas de los Andes... Allí venían los comerciantes cristianos a cambalachearlos por tejidos, chaquiras, bebidas, tabaco, etc., para luego llevarlos tras la cordillera”, describía Olascoaga.
 
“Nunca uno de nuestros hacendados se presentó en Chile a reclamar sus vacas robadas. Tampoco hubo jamás una autoridad chilena que diera cuentas espontáneamente o pidiese certificados de propiedad a los que introducían por la Pampa cantidades de ganado que representaban cientos de miles de pesos. Esa exacción y sus connivencias eran absolutamente impunes ante la Justicia chilena”, denunciaba el mendocino.

Jamás una autoridad chilena dio cuentas espontáneamente o pidió certificados de propiedad a los que introducían ganado robado desde el territorio argentino

La reacción de los gauchos y soldados de la frontera contra los araucanos fue violenta y despiadada; en un enfrentamiento que no tuvo tregua, ni piedad, de ninguna parte. Se cumplía a rajatabla lo que Rosas había ordenado 30 años antes: “Mátenlos ahí mismo, en caliente y dejen sólo uno vivo, para que declare”. 

El propio médico Henri Armagnac relató ejecuciones sumarias de mapuches: se los remataba a puñaladas, con saña.

Julio Argentino Roca se hizo cargo de la “cuestión india” y aseguró más del 30 % de lo que hoy es el territorio argentino, en forma efectiva. Llevó nuestra bandera hasta Tierra del Fuego, e hizo efectiva nuestra soberanía en la Patagonia Oriental, que Chile se vio obligado a reconocer en 1881. 

En vez de adoptar una actitud defensiva, dentro de una “línea de fortines”, pasó a la ofensiva y logró, en pocos meses, con el apoyo de los “indios amigos” consolidar nuestras fronteras y pacificar un territorio hasta entonces hostil.

A Roca le debemos que, para visitar desde La Pampa hacia el Sur no tengamos que atravesar ninguna frontera; y que los propios patagónicos (que hasta tuvieron un Presidente) sean hoy considerados compatriotas nuestros.

 

* Abogado, Ingeniero, Profesor Universitario, Director Centro de Investigaciones Fundación Federalismo y Libertad