27th de February de 2021
OPINIóN A una semana
02-12-2020 14:17

Diego: humanamente real

El reconocimiento y humidad que tuvo Diego Maradona en asumir sus errores.

Elisa Salzmann*
02-12-2020 14:17

 Fue el miércoles pasado. Había ido con mi hijo Horacio hasta Caballito a dejar una compu para arreglar. Juan B. Justo y Nicasio Oroño. Volvimos a eso de la 13. Entro al edificio y escucho a un hombre que estaba hablando por teléfono, no sé si era un vecino. Era alto, me pareció que estaba oscuro,  estaba diciendo “murió Diego”. Yo vivo en un primer piso. Ni bien entro prendo la tele, ya sería la una y cuarto, las putas letras rojas Murió Diego Armando Maradona.

Ha pasado una semana y cuando bajó Horacio yo estaba llorando, escribiendo mentalmente esta columna. Yo me equivoqué y pagué, le dije con una bronca irreconocible, con un afecto de madre, le dije a mi hijo que tiene 33 años y él no sabía cómo reaccionar. Quién, le dije, quién de los políticos que nos rodean en este barro y en esta vida de sudamericanos, de Villas Fioritos y barrios humildes, de nuevos ricos y Nordeltas, quién decime, a quién le escuchaste decir alguna vez: Yo me equivoqué y pagué. Desconcertado, él tampoco tenía una respuesta. Entonces,  de aquí en más, Diego Armando Maradona, desde hoy, vas a ser mi vara, con esta vara mediré los actos y los hechos de los que apostolan, y cuando encuentre a alguien que con tu franqueza, con tu zurda franqueza diga Yo me equivoqué y pagué, lo pondré junto a vos en mi repisa imaginaria. 

A quién de los políticos que nos rodean en este barro le escuchaste decir alguna  vez: Yo me equivoqué y pagué

Vos vas a estar en esa repisa junto a Dickens y Pound, porque yo,  Diego, soy una profesora de literatura inglesa. Sí,  yo amo la literatura inglesa y la enseño y sufrí por nosotros y por ellos en Malvinas, y en este Campo Minado que está siendo sobrevivir a la economía global, vos pagaste. Y cómo pagaste. Le diste a cada uno en su casita o en su mansión un vuelo que nadie jamás volverá a dar.

Y yo creo en Dios también y me parece poco compararte con Dios porque Dios para mí es inalcanzable es una fuerza brutal inexplicable, misteriosa. Y vos Diego, no sos inalcanzable ni sos misterioso. Sos humanamente real, y quiero dejar clara esta certeza, aunque soy una profesora que apenas entiende de fútbol,  sos real, Diego, hermosamente real, el padre que regala en desmesura, el gran bailarín, el ritmo de una vida que nos lleva a todos a un lugar mejor en un país que no se decide a crecer y ser hermoso como el gol que todavía estás por hacer.

*Licenciada en Letras.

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