OPINIóN
Un problema

“Esta conversación puede estar grabada para brindarle un mejor servicio”

Aunque nos parezcan gratuitas, el uso que hacemos de aplicaciones, redes, plataformas y buscadores lo pagamos cediéndoles el uso irrestricto de nuestros datos personales y privados durante al menos tres años. “Mejorar el servicio no debería ser una transferencia absoluta de derechos”.

robo de datos personales
Plataformas de trabajo: Cómo roban datos personales | Freepick

Los límites de tolerancia y cuidado sobre el uso de nuestra información y privacidad cada año se corren un poco más. Esta frontera se va diluyendo en la práctica, haciendo que lo que compartamos, busquemos o subamos en cualquier aplicación pasa a manos de una entidad inmaterial y abstracta. Este es precisamente el precio por el uso de las diferentes herramientas digitales.

La gratuidad de las mismas pareciera tener un costo, el que pagamos con gusto por el uso y la necesidad omnipresente que hacemos de ellas: nuestros datos personales. Si bien cuando se leen los términos y condiciones de las diferentes plataformas, todas refieren al cuidado de los datos que se hacen de ellos. Pero cuando se profundiza en las excepciones al uso de los mismos todo pasa a ser parte de las empresas.

Hace tan solo unos días la plataforma de IA Gemini, actualizó sus términos sobre privacidad. La empresa es explícita al respecto: utiliza lo que indicamos, consultamos, enviamos y escribimos. Esto incluye desde archivos, videos y fotos hasta los comentarios y la personalización de los "Gems" —agentes creados para tareas específicas—.

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La importancia del consentimiento, también en los datos personales

La recopilación abarca el contenido de los chats, la frecuencia de uso, la duración y hasta nuestra ubicación aproximada derivada de la dirección IP, la que comprende los domicilios de las casas o trabajo para proporcionar respuestas contextuales, como podría ser el clima o la existencia de comercios cercanos.

Un punto crítico es lo que indican los términos de privacidad, en donde Google admite que personas físicas revisan los contenidos de las conversaciones para mejorar el servicio. Lo denominan la "revisión humana".

Consejos clave para cuidar tus datos personales en la era de la hiperconectividad

Lo sorprendente es que, aunque incluso si el usuario borra su actividad, esta información puede conservarse hasta por tres años. Otro tema conflictivo ha sido siempre la metodología y pautas unilaterales que utiliza la empresa para eliminar contenidos, nuestro país cuenta con dos Fallos de la CSJN al respecto, en donde se abordan el derecho de supresión de contenidos.

Entre los varios temas que siguen quedando pendientes de la regulación, uno es aunar las necesidades y derechos de los usuarios, junto con el legítimo interés de las empresas y el de la protección del derecho de la privacidad.

Otro sería, el punto referido al derecho de propiedad Intelectual, ya que, según las pautas fijadas, les concedemos a las plataformas digitales una licencia mundial irrestricta para usar el contenido generado con el fin de mejorar sus servicios. La opacidad de estos procesos sitúa al usuario en una posición de vulnerabilidad sistémica frente a una frontera en que la privacidad que se diluye constantemente.

No existe ningún protocolo de fiscalización externa sobre los criterios de quienes acceden a los datos, evitando que el sesgo humano defina el tratamiento de la información. Tampoco hay límite al uso de las licencias sobre lo ingresado a Internet, es necesario actualizar los marcos de protección de la propiedad intelectual para que la cesión de contenidos para "mejorar el servicio" no se convierta en una transferencia absoluta de derechos sobre la creación del usuario.

El desafío no es solo legal, sino ético. Mientras nos maravilla la capacidad de respuesta de la IA, debemos preguntarnos si el precio de esta asistencia no es, en realidad, nuestra propia intimidad convertida en el espectáculo de un revisor anónimo.

*Abogado Profesor titular de Derecho de Nuevas Tecnologías UCES.