martes 22 de junio de 2021
OPINIóN Análisis
12-05-2021 14:26

M y el litio

La visión fugaz de M, dado que ahora pareciera que todos nos hemos olvidado de ella, iluminó fugazmente esa necesidad de observar la desigualdad que convive en nuestra Patria.

12-05-2021 14:26

M es un nombre que fugazmente apareció en los titulares de los diarios y ahora está como olvidado. Sin embargo pertenece a una niña que vivió su niñez en la calle y que al ser raptada puso los focos de la sociedad argentina en la precariedad de su vida y en las deudas largamente acumuladas sobre nuestra niñez desvalida.

Y a su vez, esa excelente buceadora en ciencia y tecnología que es Nora Bahr nos sumerge a través de su columna habitual en la Nación (del paso 23 de abril) en el rompecabezas del litio y nos muestra otras deudas científico-tecnológicas.

El artículo muestra las ventajas que presenta el uso de esta tecnología apta para computadoras, celulares y autos eléctricos pero a su vez la dificultad que presenta para el país pasar de la materia prima al valor agregado que significaría la fabricación de baterías de litio en este caso.

Nos cita dos nombres: Victoria Flexer, química y Javier Elortegui Palacios, ambos investigadores del Conicet, trabajando  en la Universidad de Jujuy para armar este rompecabezas que va desde una técnica de explotación sustentable en el tiempo y eficiente desde lo medioambiental, hasta poder convertirnos en exportadores de tecnología.

“El país debe apuntar al litio, al sol y al viento; no a la soja "

Dado que la tecnología además de la posibilidad de uso afín o no a la Naturaleza, es como lo afirmara el ilustre y tan recordado Jorge A. Sábato, el creador de Atucha, una mercancía cuyo valor se acrecienta en el mundo entero.

Además, desde la famosa teoría de la dependencia esbozada por Henrique Cardoso y Faletto y las novedades expresadas en nuestro país en la década del 60 del siglo pasado por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, abuelo del que fuera ministro del Interior en el siglo XXI, todos ellos nos hicieron notar la pérdida constante en nuestros países, abrazados a la exportación de materias primas sin valor agregado.

Si hacemos una breve revisión histórica desde el tristemente recordado Rodrigazo del 75 hasta aquí y a partir del 76 hasta el 2020, la Argentina, sujeta a una lógica de exportar materias primas varias e importar maquinarias, para poner un ejemplo simple de entender, terminó en todos los casos con una muy importante restricción en dólares y en ese largo período, desde el terrorífico gobierno militar, pasando por varias administraciones democráticas de todos los signos políticos mayoritarios, no hizo más que agrandar, excepto muy pocas excepciones, su ya casi incomensurable deuda externa e incorporar una deuda interna escandalosa, que en esta tan inclemente pandemia nos ha llevado al 42% de pobreza y al 63% de niñes pobres, con un número creciente de indigentes.

El que esto escribe recuerda, que sus dos insignes Maestros en Filosofías de la India e investigadores del Conicet, Fernando Tola y Carmen Dragonetti, ambos recientemente fallecidos, nos relataban a los que fuimos sus agradecidos alumnos, que en sus frecuentes viajes a la India, los nativos de esa tierra sagrada les decían que nosotros los argentinos, ahora con 44 millones y ellos 1300 millones, en parecidas geografías debíamos ser inmensamente ricos, en relación al país bañado por el Ganges.

Hablar para decir o hablar para matar

Por ello fue muy interesante el fenómeno acecido con M, la niña secuestrada que luego felizmente apareciera y que vivía en la calle, en una vida muy similar a la pobreza extrema que se llega a vislumbrar en Nueva Delhi, por ejemplo.

La visión fugaz de M, dado que ahora pareciera que todos nos hemos olvidado de ella, iluminó fugazmente esa necesidad de observar, como lo reclamara el también tan ilustre filósofo de la Ciencia, Mario Bunge, el índice de Gini, que mide la desigualdad entre el percentil más rico y el más pobre en cada país y que en nuestra Patria, cada cinco años, invariablemente nos brinda cifras más funestas.

Por ello hay que recordar a Ishiguro, el Premio Nóbel de Literatura que no se cansa de repetir que le sigue llamando la atención lo que no vemos, lo que desde nuestra perspectiva no llegamos a percibir.

Porque la Democracia no es un sistema formal de elecciones libres cada tanto tiempo o un sistema de Libertad que no se deba preocupar de la necesaria Igualdad pertinente a este mismo sistema, tanto en lo económico como en lo social.

Si esto es una guerra y la estamos ganando nosotros los ricos, como irónicamente proclama el millonario benefactor Warren Buffet y si el sistema nos sigue mostrando, ahora a través de las vacunas, que habitamos un mundo, como dijera el premio Nobel de Economía Paul Samuelson, de “zorros libres en gallineros libres”. No hay duda que algo podemos y debemos hacer al respecto.

Ante todo darnos cuenta y un muy buen ejemplo deslizó Jorge Fontevecchia en el reportaje que le hiciera al Maestro de la Cultura José Luis Burucúa en el Diario Perfil del 24 de abril, cuando afirmara que en el Norte de Europa impera un claro sentido que es el de Mercado todo lo posible y Estado todo lo Necesario. 

¿Oro blanco?: mitos y verdades sobre la explotación de litio en Argentina

Ese virtuoso equilibrio dinámico que sin duda aplaudirían Buda y Aristóteles, partidarios del justo medio como regla de oro, nos llevaría a un último ejemplo como el de la Hidrovía, esa autopista fluvial de 1300 Kms cuya concesión vence este 30 de abril, y a la que podría corresponder una licitación internacional para el dragado del río y la intervención estatal para impedir la fuga de divisas a través del contrabando, delito que nos acompaña desde los tan lejanos tiempos de la colonia.

Finalmente la investigadora del Conicet Aída Gamarnik, acaba de ser incorporada a la Academia de Ciencia de EEUU por sus brillantes investigaciones en virología.

Debemos aprovechar entonces, ese invalorable caudal humano que tenemos a través de nuestros institutos de investigación en Ciencia y Tecnología, para que como en el caso del litio, nos ayuden a escapar de la trampa del deterioro en los términos de intercambio, sabiendo que lo prioritario es poder ver y recalcular nuestras inmensas posibilidades y transmutarlas en hechos concretos, que nos permitan afrontar esta accesoria deuda externa, que forma parte de una deuda interna tremendamente acumulada y no amortizada todavía en tiempo y forma.