OPINIóN
Presupuesto universitario

Inversión y futuro

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Formación. Invertir en una universidad es formar científicos. | cedoc

La discusión sobre el presupuesto universitario queda atrapada en una pregunta inmediata: ¿cuánto dinero se destina a las universidades? Sin embargo, existe una mucho más profunda: ¿qué capacidades queremos construir como sociedad y qué lugar ocupa la universidad en ese proyecto de futuro?

La capacidad humana de aprender, formular preguntas, comprender, decidir y crear representa uno de los activos más valiosos de las sociedades contemporáneas y encuentra en la universidad su ámbito de transformación en conocimiento, ciencia, innovación y formación profesional.

Por estos días, con tantas resonancias en torno al tema de la soberanía, debemos tener claro que esta no depende solamente de recursos naturales, territorio o infraestructura, sino también de su capacidad para producir conocimiento, formar profesionales, desarrollar ciencia y tecnología, y tomar decisiones sustentadas en capacidades propias. Hablar de universidad es también hablar de talento y soberanía.

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Este desafío adquiere una dimensión todavía mayor frente a la aceleración del cambio tecnológico. Los sistemas universitarios tienen que ser capaces de formar para un mundo que cambia más rápido que los ciclos tradicionales de formación profesional.

La inteligencia artificial (IA), la ciencia de datos, la biotecnología, la robótica, están transformando las formas de producir y trabajar.

Esto obliga a discutir la organización de nuestras carreras y la experiencia universitaria, siendo capaces de construir estructuras académicas flexibles, y combinar una sólida formación básica con especializaciones, actualización permanente e interdisciplinariedad. La universidad del futuro deberá formar especialistas capaces de dialogar con otras disciplinas.

Los países que lideran la transformación tecnológica han desarrollado diferentes modelos, pero existe un elemento común: la inversión sostenida en conocimiento. Ninguna estrategia de desarrollo puede prescindir de universidades fuertes, investigación científica y formación de talento.

Argentina posee una ventaja que no siempre valoramos: una extensa red de universidades públicas, una importante tradición científica, una comunidad académica y profesional que ha demostrado capacidad para generar conocimiento y formar recursos humanos.

En un mundo en el que el conocimiento se ha convertido en uno de los principales factores de poder, depender exclusivamente de tecnologías desarrolladas por otros países puede convertirse en una forma de dependencia. Por eso, la formación del talento constituye una política de soberanía.

Invertir en una universidad significa formar docentes, científicos y profesionales. Significa sostener laboratorios, bibliotecas, proyectos de investigación y vínculos con el sector productivo. Significa crear conocimiento que muchas veces tendrá resultados económicos o sociales varios años después de realizada la inversión.

La universidad tampoco puede permanecer ajena a las transformaciones que se producen en el mundo. Tiene que cambiar, innovar, incorporar tecnologías y desarrollar nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Esto requiere recursos, planificación y previsibilidad.

El verdadero desafío de la universidad argentina es construir capacidades para un futuro que no conocemos. Y allí aparece la dimensión más profunda del debate presupuestario. No se trata solamente de cuánto se gasta hoy, se trata de qué país estaremos en condiciones de construir mañana. El presupuesto universitario puede ser entendido, entonces, no solamente como gasto público, sino como inversión en talento, conocimiento y futuro.

*Rector de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires-Unnoba.