miércoles 12 de mayo de 2021
OPINIóN Desmitificar saberes
29-10-2020 15:30

Kiss mata pollitos: una fake news que cumplió cuarenta años

La desinformación, la infodemia y el discurso del odio no son algo nuevo ni inventos de las redes. Es necesario mantener la actitud crítica.

29-10-2020 15:30

El documental The Social Dilemma que trata sobre los peligros de las redes sociales corre en paralelo a nuestras vidas.  Tanto redes como apps de mensajería son hoy canales centrales para interactuar cotidianamente. En el último Rosh Hashanah, además de los mensajes típicos del Shaná Tová Umetuká, se me ocurrió saludar a amigos y conocidos con una banda de rock de mi adolescencia.

Así, y en base a una afirmación de Andrés Calamaro en Twitter que la calificó como “quizás la gran banda judía de todos los tiempos”, colgué en Facebook y en Twitter una serie de videos de Kiss. Sí, el grupo de rock de los maquillajes, de las botas con plataformas de veinticinco centímetros, de las baterías que subían y bajaban. Circo, cómic y rock and roll.

Al posteo se fueron sumando comentarios de compañeros del secundario en calidad de veteranos de batallas ya olvidadas. Hacia el final de la dictadura militar y comienzos de la democracia alfonsinista la música nos permitía conformar tribus en búsqueda de algo de libertad y expresividad.

Hacia el final de la dictadura militar y comienzos de la democracia alfonsinista la música nos permitía conformar tribus en búsqueda de algo de libertad y expresividad

Los aportantes fueron centralmente mi hermano Rodolfo, ingeniero experto en puertos y vías navegables; el médico Claudio Hegenberger, especialista en medicina interna; y el veterinario Horacio Portus, quien mantiene el legado con su banda Los Ojos del Rey.

Recordamos la campaña de mentiras sistemáticas que se distribuían sobre la banda. Y coincidimos que hubiesen podido ser rápidamente desarticuladas si en su momento hubiésemos contado con Internet y las vilipendiadas redes sociales.

Hace cuatro décadas escuchar a Kiss o a grupos de hard rock implicaba ser en acto o en potencia y de modo combinado: drogadicto, nazi, homosexual, subversivo, antisocial, pro norteamericano, anti argentino, violento, y no sé qué otras cosas más.

Eescuchar a Kiss implicaba ser drogadicto, nazi, homosexual, antisocial, pro norteamericano, anti argentino, violento, y no sé qué otras cosas más

En 1980, la revista Gente ponía en tapa a la escritora Silvina Bullrich y un mensaje de alerta abajo a la izquierda: Cuidado con Kiss. Humor Registrado deslizaba que los seguidores de la banda eran “pro dictadura militar” y “pro capitalismo yanqui”. Palos de todos lados.

Sabíamos que muchas eran mentiras, pero nuestra capacidad de defensa era muy baja. Los mentirosos y propaladores de odio éramos nosotros y no el discurso oficial imperante. El mundo al revés. Las fake news se instalaban sobre la banda y sobre nosotros desde los medios analógicos tradicionales: televisión, radio, revistas, diarios.

Hicimos un breve repaso de los dichos que circulaban. La clásica era que en el escenario “los Kiss matan pollitos”. No teníamos muchos argumentos para defendernos y desmentir esto. Lo único que podíamos decir era que nos aportaran alguna prueba fotográfica. No había a mano un show completo para mostrar, como sí los hay hoy en YouTube.

También decían que las S de las letras estaban inspiradas en las Schutzstaffeln (SS) nazis y de allí que el nombre de la banda escondía la sigla “Kings In Satanic Service” (Reyes al Servicio de Satán). Sin embargo, resulta que los dos líderes, Gene Simmons (cuyo nombre original era Chaim Witz) y Paul Stanley (Stanley Eisen) son judíos. Simmons incluso había nacido en Israel y su madre era sobreviviente de los campos de exterminio nazis.

Las fake news, la desinformación, la “infodemia” y el “discurso del odio” no son algo nuevo ni inventos de las redes

Tercera y última: eran unos drogadictos incurables. Los líderes, Simmons y Stanley, resultaron ser muy duros contra las adicciones, por lo cual despidieron a miembros de la banda por consumo de alcohol o de drogas.

Las fake news, la desinformación, la “infodemia” y el “discurso del odio” no son algo nuevo ni inventos de las redes. Y es necesario prestar atención cuando asomen estos términos ya que alguna élite puede sentirse amenazada por nuevos actores que buscan protagonismo. Esto lo remarcó bien el sociólogo Cyril Lemieux en una entrevista que le hizo Jorge Fontevecchia en PERFIL hace unas semanas. El uso de supuestos “mensajes malignos” puede ser una excusa más para avanzar sobre los ciudadanos. No perdamos la actitud crítica.

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