OPINIóN
deuda

Las bases del ambiente

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Temas. En bosques, quemas y glaciares los aportes son retrocesos. | NA

La deuda ambiental de la Argentina es mucho mayor que la deuda externa.

El proyecto de ley que está impulsando el oficialismo, en términos ambientales, implica tomar un nuevo préstamo que, a diferencia del contraído con el FMI, nunca podremos pagar. Aunque nos ajustemos la cincha hasta contener la respiración.

A partir de la presentación del proyecto de ley Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos, más de 150 organizaciones de la sociedad civil analizamos los textos asociados a temas ambientales.

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El proyecto repite un modus operandi. Los gobiernos planifican al detalle las políticas económicas pero otros temas tanto o más importantes que son la base real de la economía y transversales a nuestra vida diaria, quedan a la deriva. Salvo que los ejes trazados por los autores anónimos de las Bases, sean considerados como el plan ambiental del gobierno, porque por el momento no hemos leído otro si lo hay.

De ser así, algunos de los ejes en los que el gobierno fija el foco son para preocuparse. En temas de bosques, pesca, quemas y glaciares los aportes son retrocesos peligrosos. Y las modificaciones que se han hecho en el derrotero de las comisiones tampoco resolvieron los atropellos originales. Colegas de diferentes organizaciones ya han expresado lo regresivo de las normas propuestas y cómo se echan por la borda acuerdos alcanzados luego de décadas de discusión, que intentaron valorar los recursos naturales apostando al desarrollo sostenible de la sociedad.

La Argentina es un país extraordinario en términos de biodiversidad. Unas 18 ecorregiones representadas con un abanico de climas y suelos que generan paisajes extremos con floras y faunas disímiles. Pero el cuerpo normativo pareciera que está legislando para un paraíso ambiental que aguanta cualquier cosa y puede ser flexibilizado a voluntad ciega.

Y aquí está a mi juicio el principal error. Porque el estado de conservación de los escenarios sobre los que especialmente impactarían las medidas propuestas es terminal en algunos casos, crítico en otros, agudo en muchos y con problemas latentes en la mayoría.

Aceptar lo propuesto en las Bases será la espada de Damocles para el Chaco Semiárido, el Mar Argentino, los pastizales del litoral y el conjunto de glaciares que serpentean en las cordilleras. Estos escenarios están enfrentando a diario la deforestación galopante, la destrucción de los océanos a través de la pesca ilegal y las malas prácticas pesqueras, la transformación a rajatabla de las pampas templadas y sabanas subtropicales y el cambio climático ya evidente que azota los ambientes naturales y las ciudades del país en general y los glaciares en particular.

La tradición conservacionista de la Argentina es tan vasta como la legislativa. Si abogamos por un desarrollo sostenible, no podemos legislar con liviandad. Por este motivo, invitamos a que estemos a la altura de los problemas ambientales de la Patria, la República, el País o la Nación, según la preferencia dialéctica de los legisladores.  

Tenemos que excluir las cuestiones ambientales de este proyecto de ley, porque las bases que hoy sostienen a los bosques, mares, agroecosistemas y glaciares, son relativamente sólidas y no deben ser víctima de la clásica tendencia pendular de la Argentina, embebida en una ingenua (o no tanto) atmósfera de cambio.

Las transformaciones pretendidas podrán generar algunas divisas en el corto plazo y para pocas cuentas bancarias. Pero implicarán impactos incalculables, más divisiones sociales y potentes consecuencias ambientales que terminarán siendo más costosas y negativas para el conjunto de la sociedad.    

*Escritor. Ccoordina programas de Aves Argentinas y es Miembro de Honor de BirdLife International.