jueves 11 de agosto de 2022
OPINIóN Columna de la UB

Los problemas ambientales que enfrenta la niñez

Niños y adolescentes serán los más afectados por una crisis climática que genera migraciones y refugiados en todo el mundo. Son ellos víctimas de delitos ambientales.

02-08-2022 16:12

La protección legal de la niñez no es suficiente, sino que deben adoptarse políticas globales serias y vinculantes para que los Estados puedan enfrentar los flagelos ambientales de la actualidad, los cuales nos están llevando a alcanzar un punto de no retorno y a admitir que los niños, niñas y adolescentes serán los más afectados por la crisis del cambio climático.

Entre los serios problemas que deben combatirse, referidos a la vulneración de derechos de la niñez, encontramos la trata de menores con fines de comercialización o explotación laboral o sexual, los abusos sexuales intra y extrafamiliares y otros delitos de los cuales resultan víctimas mediante las redes sociales o Internet.

Pero debe remarcarse que su vulnerabilidad los convierte en víctimas de delitos ambientales, junto con su incorporación temprana al mundo de las adicciones o de la criminalidad organizada, sin olvidar la situación de los institutos de menores donde son alojados para su frustrada resocialización, solo para mencionar algunas de las tantas violaciones a sus derechos fundamentales.

Sobre la crisis ambiental argentina

Como muestra de ello -no excluyente de otros casos similares-, vemos lo que estaría ocurriendo en el contexto de la invasión de Rusia a Ucrania, donde se estaría produciendo una devastación ambiental irreparable, que se suma a las graves violaciones a los derechos de la infancia en tiempos de guerras.

Para monitorear, prevenir y frenar con mayor eficacia los ataques contra los niños, el Consejo de Seguridad de la ONU identificó y condenó las siguientes seis violaciones graves contra los derechos de la infancia en tiempos de guerra: el asesinato y la mutilación de niños; el reclutamiento y el uso de niños por parte de fuerzas y grupos armados; los ataques a escuelas y hospitales; las violaciones y otros actos de violencia sexual contra los niños, y la denegación a los niños de acceso a la ayuda humanitaria.

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Los niños, los primeros afectados por el cambio climático y las guerras.

El derecho internacional humanitario obliga a las fuerzas y grupos armados a tomar medidas para proteger a los civiles, incluidos los niños, que son especialmente vulnerables en tiempos de guerra. Allí también se suman las redes de tráfico de personas, las cuales ponen el foco en las mujeres y los niños que huyen de Ucrania. Las mafias están aprovechando la vulnerabilidad de las mujeres y los menores que escapan de la guerra para explotarlos de distintas formas.

Desplazados y refugiados por el cambio climático

Vemos cómo el mundo de manera urgente necesita, además de combatir todas las conductas ilícitas reseñadas, prepararse para tener millones de desplazados por el cambio climático en el corto plazo. Así lo indicó el alto comisionado de la ONU para los Refugiados durante el Foro Económico Mundial de enero de 2020.

La cifra de desplazados y refugiados en el mundo, producto de las guerras y la pobreza, registrará un considerable aumento debido a la emergencia climática, entre cuyas causas más probables están los incendios forestales, el aumento del nivel del mar y las e inundaciones, además de la destrucción de cultivos y ganado. Ello sin dudas afecta a los niños, niñas y adolescentes.

En Argentina ya hay 188.770 refugiados y desplazados; la mayoría proviene de Venezuela

Según datos de Unicef, el futuro de los niños es incierto por la exposición a factores ambientales. De acuerdo con el índice de riesgo climático de los niños (CCRI), publicado por Unicef en agosto 2020, 55 millones de chicos en América latina y el Caribe están expuestos a la escasez de agua; 60 millones a ciclones; 45 millones a olas de calor; 105 millones a la contaminación atmosférica; 85 millones a contraer zika, y 115 millones a infectarse de dengue, todas situaciones vinculadas con los efectos de la contaminación en el clima.

Estos datos surgen del informe de esa agencia de las Naciones Unidas llamado “La crisis climática es una crisis de derechos del niño. Presentación del índice de riesgo climático de la infancia”, que se convirtió en el primer análisis exhaustivo de los riesgos climáticos y medioambientales desde la perspectiva de la infancia.

Este tipo de crisis vinculadas con el clima aumentan las carencias de la infancia en países que ya de por sí presentan serios problemas de desarrollo. Unicef estima que 850 millones de niños, uno de cada tres en todo el mundo, viven en zonas donde se solapan al menos cuatro de las perturbaciones climáticas y medioambientales anteriormente citadas.

Cambio climático
En América Latina y el Caribe, 47 millones de niños, uno de cada cuatro, viven en zonas afectadas.

En América Latina y el Caribe, 47 millones de niños, uno de cada cuatro, viven en zonas afectadas por al menos cuatro perturbaciones. Por otra parte, el informe advirtió que los países que generan menos emisiones de gases de efecto invernadero son los que tienen el número más elevado de niños sometidos a las consecuencias del cambio climático.

En conjunto, los 33 países “de muy alto riesgo” emiten tan solo el 9% del dióxido de carbono. Por el contrario, los diez países que generan más emisiones representan casi el 70% de las emisiones mundiales. Sin embargo, sólo uno de estos países se encuentra clasificado como país “de muy alto riesgo” en el índice.

Sobre la base de datos internacionales, expertos de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) advirtieron que “las respuestas generadas desde los Estados mediante los sistemas de protección social y los programas de ayuda alimentaria son insuficientes para paliar las consecuencias catastróficas de la crisis que afecta a los países de la región y particularmente a las infancias a escala global (...). Ningún país está respondiendo con éxito a las amenazas del cambio climático, las imposiciones del mercado y a la imposibilidad de que todos los niños y niñas logren un buen desarrollo y calidad de vida. Las infancias no aparecen como una verdadera prioridad de la política pública”.

Argentina

A su vez, un informe de la revista científica The Lancet, la OMS y Unicef llamó a posicionar como prioridad a los niños y niñas en todas las políticas (Children in All Policies o CAP-2030), con actividades concretas a impulsar en nueve países seleccionados del mundo, uno de los cuales es la Argentina.

“A pesar de las espectaculares mejoras en la supervivencia, la nutrición y la educación logradas en las últimas décadas, el futuro de nuestros niños es actualmente incierto. El cambio climático, la degradación del medio ambiente, las migraciones, los conflictos, las inequidades generalizadas y las prácticas comerciales agresivas amenazan la salud y el futuro de los niños en todos los países”, sostuvo el estudio.

Asimismo, advirtió que “los países más pobres tienen un largo camino por recorrer para ayudar a sus niños a llevar una vida saludable, pero los más ricos están poniendo en peligro el futuro de todos los niños a causa de la contaminación por dióxido de carbono, que está ocasionando un cambio climático y una catástrofe medioambiental fuera de control. Ningún país ha obtenido buenos resultados en las tres medidas de prosperidad infantil, sostenibilidad y equidad”.

El cambio climático necesita acciones concretas, no voluntarismo verbal

Pablo Vinocur, cientista social de larga trayectoria en organismos nacionales e internacionales y actual director de la Maestría de Desarrollo Humano en FLACSO, dijo que “América Latina está en una trampa de alta desigualdad y bajo crecimiento en la cual los niños y niñas son los más afectados, dado los altos niveles de pobreza. A ello, se suma el efecto de la pandemia que ha agravado las desigualdades estructurales ya existentes. Más de la mitad de los niños y niñas en Argentina son pobres. Esta situación es incompatible con un horizonte de futuro para nuestro país (…). Todos los sectores de la sociedad son corresponsables al momento de garantizar el bienestar de la niñez”.

También puntualizó que, en el actual contexto, la inseguridad alimentaria se traduce en una forma de expresión de privación caracterizada por formas de malnutrición como el sobrepeso y la obesidad, como caras visibles de la pobreza. En cuanto a la situación de la niñez, si bien la mortalidad infantil ha descendido, paralelamente “aumentan aquellas problemáticas de salud producto de la exposición a diferentes factores ambientales y deterioro de las condiciones de vida”.

De allí que no sólo resulte importante prevenir las muertes sino también garantizar una adecuada calidad de vida a la mayoría de niños y niñas que sobreviven. Los primeros años de la vida constituyen una etapa crucial en la vida de las personas. La omisión de acciones esenciales durante esta etapa tendrá consecuencias sobre el resto de la vida, de modo que garantizar los derechos básicos desde el nacimiento como “el cuidado, la promoción del desarrollo, el saneamiento y el agua segura, las viviendas seguras y dignas, la protección del ambiente”, constituyen aspectos impostergables e irrenunciables de los Estados.

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Garantizar la calidad de vida de quienes sobreviven a estos fenómenos es fundamental.

Así, la promoción del “desarrollo temprano y la educación es tan esencial como la alimentación, y privar de estas condiciones a una proporción significativa de niños y niñas es una forma de truncar sus presentes y futuros”. Un punto de extrema gravedad es que muchos niños y adolescentes que “están en el sistema educativo acceden a aprendizajes de calidad insuficiente que no los habilitan para desarrollar plenamente sus capacidades e insertarse en un mundo de trabajo cada vez más demandante y competitivo”.

En este contexto, la salud y la calidad de vida de los niños y niñas dependen de la seguridad laboral y social de sus padres. De allí que los programas y las políticas destinadas a la niñez deban considerar “las condiciones de vida de sus padres o cuidadores y cuidadoras y de los ambientes en los cuales transcurren sus trayectorias de vida”. En definitiva, “todos los sectores de la sociedad pueden contribuir a mejorar la situación de la niñez y mitigar la actual crisis que los afecta”.

*Por Miguel Ángel Asturias, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Belgrano.