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Malvinizar para ejercer soberanía

Malvinas es más que geografía y recursos, es una causa que trasciende a los gobiernos. La Constitución Nacional Argentina establece con claridad que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas y los espacios correspondientes constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Malvinas 02 de Abril
Malvinas 02 de Abril | CeDoc

Al cumplirse 44 años de la gesta del Atlántico Sur, la causa Malvinas se reafirma como un asunto magno para la Argentina y un pilar central para el ejercicio pleno de la soberanía nacional.

¿Por qué “magno”? Porque se trata de una de las disputas de soberanía reconocidas por la comunidad internacional más relevantes por su dimensión territorial, geopolítica y estratégica. La Argentina mantiene un diferendo con el Reino Unido que involucra no solo las Islas Malvinas, sino también las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, en una extensión que abarca millones de kilómetros cuadrados en el Atlántico Sur. Se trata, por lo tanto, de una controversia que excede lo insular y se proyecta sobre un vasto espacio marítimo de alto valor estratégico, tanto por su ubicación como por la riqueza de sus recursos naturales.

Su relevancia se explica, además, por su ubicación en el centro de la proyección bicontinental argentina y su vinculación directa con el acceso al continente antártico- región que concentra aproximadamente el 70% del agua dulce del planeta-, así como por su proximidad a pasos interoceánicos estratégicos como el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake. A ello se suma la abundancia de recursos naturales en la zona, a saber; pesqueros, hidrocarburíferos y minerales, que incrementan su valor en un contexto global de creciente disputa por bienes estratégicos.

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Pero Malvinas es más que geografía y recursos, es una causa que trasciende a los gobiernos. La Constitución Nacional Argentina establece con claridad que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas y los espacios correspondientes constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, a ser alcanzado por medios pacíficos y conforme al derecho internacional.

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 2065 (XX) de 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a negociar una solución pacífica. Desde entonces, el llamado al diálogo ha sido reiterado de manera sostenida por la comunidad internacional.

Es, además, una causa viva en el pueblo. Se expresa en la cultura popular, en la memoria colectiva, en el arte, la música y la vida cotidiana. Malvinas forma parte de la identidad nacional y se transmite de generación en generación. Resulta difícil comprender la configuración de la conciencia nacional argentina sin reconocer que existe una parte de su territorio ocupada de manera ilegítima e ilegal por una potencia extra-regional.

Esta dimensión identitaria se articula con una conciencia histórica y jurídica más profunda, la Argentina fundamenta su reclamo en títulos históricos, continuidad territorial y en la extensión natural de su plataforma continental, reconocida en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, así como en las recomendaciones de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC), que en 2016 validó la presentación argentina sobre la extensión de su plataforma.

La causa Malvinas también ha concitado apoyos internacionales sostenidos, especialmente en América Latina y el Caribe, donde se la reconoce como una causa regional vinculada al proceso inconcluso de descolonización. En ese marco, el posicionamiento del entonces presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, constituye un antecedente significativo: su respaldo diplomático y material durante el conflicto de 1982 expresó una defensa del principio de integridad territorial y una posición clara frente a la persistencia de enclaves coloniales en la región.

En efecto, el sistema internacional aún arrastra vestigios coloniales. El Comité Especial de Descolonización de la ONU mantiene actualmente una lista de 17 territorios no autónomos pendientes de descolonización, de los cuales 10 están bajo administración británica. Este dato no es menor: evidencia que, aún en pleno siglo XXI, subsisten situaciones coloniales que tensionan los principios del derecho internacional y el orden global basado en normas.

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En un contexto de transformaciones profundas- marcado por disputas tecnológicas, reconfiguración del poder global y una transición que desplaza el eje hacia Asia-, la persistencia de enclaves coloniales aparece como una anomalía histórica. Más aún cuando se vulneran principios básicos del derecho internacional, como la integridad territorial de los Estados, afectando no solo a países, sino a pueblos enteros.

En ese marco, la universidad pública argentina asume un renovado compromiso con esta causa. Desde la Universidad Nacional de Lanús, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el Municipio de Río Grande y la Confederación de Veteranos de Guerra de la República Argentina, se impulsó una convocatoria dirigida a toda la comunidad universitaria del país: el concurso de ensayos académicos “Malvinas… porque esto tiene otra llave. Soberanía, Identidad y Territorio”.

La iniciativa convocó a estudiantes, graduados/as, docentes y nodocentes a presentar trabajos inéditos que aborden distintas dimensiones de la Cuestión Malvinas: la historia y el pensamiento nacional, la geopolítica y los recursos estratégicos, así como el sentido cultural e identitario de la causa en el marco latinoamericano. El objetivo es fortalecer una producción académica rigurosa, federal y comprometida con los intereses nacionales.

Como resultado de este proceso, los cuatro trabajos distinguidos- uno por cada categoría- participarán de la vigilia de Río Grande, donde compartirán sus investigaciones junto a veteranos de guerra, la comunidad fueguina y representantes institucionales. No se trata solo de un reconocimiento académico, sino de una instancia de articulación entre conocimiento, memoria y territorio.

En este punto, el rol de la universidad pública resulta insustituible. Investigar, estudiar y formar profesionales comprometidos con los desafíos nacionales, entre ellos, la defensa de la soberanía, es una necesidad. Más aún en un contexto en el que los intereses en disputa en el Atlántico Sur se intensifican y donde los actores involucrados sostienen estrategias de largo plazo.

El general (R) y veterano de guerra Martín Balza ha señalado que la Argentina llegó a la guerra de 1982 condicionada por un proceso de deterioro institucional y profesional de sus Fuerzas Armadas, tras interrupciones del orden democrático. A ello se sumó una lectura estratégica desacertada, que no ponderó adecuadamente las capacidades propias ni las del adversario.

Tras la derrota del 14 de junio se instaló un proceso de desmalvinización cuyas consecuencias, en distintos planos, aún persisten. Sin embargo, lejos de clausurar la causa, ese proceso evidenció la necesidad de reconstruir una política de Estado sostenida, anclada en el derecho internacional, la memoria y el conocimiento.

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Hoy, en memoria de quienes combatieron y de quienes dieron su vida por la soberanía nacional, se impone una tarea ineludible: malvinizar para ejercer soberanía. Porque si hay una causa capaz de expresar un horizonte común, de articular historia, identidad y proyecto nacional, esa causa es Malvinas.

* Director del Instituto de Asuntos Internacionales y Estudios Políticos Universidad Nacional de Lanús. Ex secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa