OPINIóN
Análisis

Hacia un día “D” de la ciencia: enfrentando al Alzheimer y enfermedades neurodegenerativas

Nos encontramos ante la mejor oportunidad de comprenderlas abriendo un abanico de posibilidades a tratamientos prometedores.

De las personas diagnosticadas con Alzheimer, 2 de cada 3 son mujeres
De las personas diagnosticadas con Alzheimer, 2 de cada 3 son mujeres | Unsplash

Con la claridad intelectual que lo caracterizaba, Séneca el Joven nos lego la idea que: “para quien no conoce su puerto de destino ningún viento le será favorable”. La decisión al  lanzar la “Neurodegenerative Disease Initiative (iNDI)”(*)  permite identificar un puerto de destino de los National Institutes of Health (NIH), organismo del gobierno federal de USA responsable de la investigación biomédica y el megaproyecto más ambicioso jamás concebido en biología, biotecnología y medicina traslacional mediante una asociación internacional de investigadores en Alzheimer, células madre y edición genética. 

Si analizamos la batalla histórica de la ciencia y el Alzheimer, debemos reconocer que hasta estos días, la primera ha resultado siempre perdedora. Una mayoría de hipótesis explicativas (placas amiloides y ovillos neurofibrilares) permiten evidenciar las consecuencias físicas y quizás fisiológicas pero no su verdadero origen. De igual modo, miles de ensayos farmacéuticos más o menos “coadyuvantes” no han reportado beneficio alguno; por lo que a pesar de décadas de investigación, no existen tratamientos y desde luego ninguna cura y consecuentemente… resulta indispensable la formulación de nuevas ideas.

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El sustento detrás del megaproyecto (iNDI) es científicamente razonable: la investigación ha demostrado que la presencia de ciertos genes parecen incrementar la probabilidad de Alzheimer y otras demencias. El número probable es de más de cien genes por lo que estudiarlos aisladamente llevaría muchísimos años; sin embargo si se identifica como estos se conectan e interactúan uno con el otro, se podrían acortar significativamente esos plazos.

Esto se acelera aun más al proponer un trabajo conjunto de muchos científicos trabajando colectivamente con la misma plataforma compartida, de modo de encontrar el porqué el Alzheimer se desarrolla en primer lugar. Las armas clave para este esfuerzo mancomunado son dos: células madre pluripotentes inducidas (iPSC) y edición genética (CRISPR). En el primer caso se trata de células adultas epiteliales u otras que son “rejuvenecidas” para que -al igual que las células madre- puedan convertirse en otras especializadas como células cerebrales manteniendo el código genético original del donante. Mediante tecnología de edición genética CRISPR, es posible introducir secuencialmente más de 100 genes supuestamente inductores de Alzheimer y demencias relacionadas estudiando su manifestación y comportamiento.

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Se estandariza así la investigación en un enorme proyecto de ingeniería del genoma, con una amplia variedad de donantes sanos de diversas etnias lo cual conducirá a una biblioteca completa de cultivo de células clonadas que portan mutaciones que podrían producir la enfermedad de Alzheimer. En lugar de estudiar células de personas con Alzheimer, se intenta producir la enfermedad a células cerebrales normales y sanas inyectándolas con genes que podrían inducir el trastorno.

El proyecto no solo genera células individuales sino que -CRISPR mediante- producirá líneas celulares o linajes completos de células cultivadas en laboratorio con un gen de Alzheimer que amerite su identificación (cada línea llevará una mutación causante de la enfermedad pero en el mismo trasfondo genético que todas las demás líneas). Todas las bases de datos y conocimientos resultantes, serán compartidas online con laboratorios de todo el mundo de modo de perfeccionar la reproductibilidad e identificación de los genes que podrían tener el mayor impacto en el trastorno.

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La segunda fase de iNDI es aún más desafiante al analizar en detalle las células resultantes indagando su funcionamiento interno e identificando  por ejemplo su genética y códigos de comportamiento tales cómo se activan sus genes, qué tipo de proteínas transportan, cómo interactúan esas proteínas, etc.

Este esfuerzo proporciona la mejor oportunidad de comprender verdaderamente al Alzheimer y otras enfermedades relacionadas  abriendo un abanico de posibilidades a tratamientos prometedores. Es evidente que la edición genética personalizada, también deberá ser el camino a recorrer, por lo que deberá transformarse el modo de atención de estas enfermedades con enfoques traslacionales de médicos, biólogos y biotecnólogos y no de “life science sciences industries” que continuarán insistiendo con inciertas moléculas genéricas.

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Las comunidades científicas de todos los países deberían adoptar similares criterios, los fondos necesarios para solventar la adquisición de Spinraza o el nuevo y carísimo Zolgensma (2,1 millones de u$d), podrían permitir el avance de investigaciones y cientos de tratamientos basados en edición genética personalizada mediante CRISPR para cada paciente. Las múltiples variedades de la atrofia muscular espinal (asociada con una mutación hereditaria o de novo del gen SMN1)  no garantizan el funcionamiento de estos tratamientos farmacológicos que solo están dirigidos a los síntomas y no a la curación de la enfermedad.

Frente a la prevalencia de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Esclerosis lateral amiotrófica, Enfermedad de Huntington, Parkinson, Atrofia muscular espinal y muchas otras, las autoridades de los países y las comunidades científicas internacionales deberían insistir vehementemente en recuperar para sí la agenda de investigación biomédica lamentablemente hoy totalmente hipotecada por la vorágine comercial de las “patentabilidades”.


 

* Ramos, D.M., et al. Tackling neurodegenerative diseases with genomic engineering: A new stem cell initiative from the NIH. Neuron, April 7, 2021.

 


 

* Martín A. Morgenstern. Dr. Econ, MBA y Bsc. Profesor e Investigador Economía de la Salud.