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OPINIóN / Economia
martes 23 julio, 2019

El Banco Central del Mercosur será la garantía del crecimiento y estabilidad económica

Será una forma de capitalización y estabilidad para aumentar el grado de competitividad frente al mundo.

Por Dr. Alejandro Karlen*

Proyecto Foto: Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay.
martes 23 julio, 2019

Esta semana hemos dado el inicio al proceso para la fundación del Banco Central del Mercosur. Hoy he presentado este proyecto en el Parlasur. El fundacional Tratado de Asunción de 1991 establece el compromiso de alcanzar un Mercado Común en la coordinación de políticas macroeconómicas, a fin de asegurar las condiciones del desarrollo de los Estados miembros. En ese sentido se expresa este proyecto.

El Mercosur se ha convertido en una política de Estado. Ha sobrevidido a todos gobiernos de distintas posiciones políticas en materia económica, y nadie se quiere salir de él. El Mercosur resultó una exitosa “unión aduanera” y aún no le hemos sacado todo el provecho que nos brinda esa unidad.

El proyecto, no es un tema de coyuntura. Es estratégico. Poner en marcha los equipos técnicos para tal fin, es en sí mismo un eje vertebrador de todos los temas que deberán ponerse en marcha para la integración. Desarrollar el Mercosur en su plenitud es convertirnos en una potencia económica, que no es ni más ni menos, que lo que han hecho en la Comunidad Económica Europea y en los Estados Unidos del Norte.

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La puesta en marcha del Mercosur será de enorme impacto político para la región. El Banco Central de reservas está destinado a proyectar la integración hacia todas sus variables monetarias. Será una forma de capitalización y estabilidad para aumentar el grado de competitividad frente al mundo. Y aprovechar un mercado interno de 350 millones de habitantes.

Las estadísticas y cifras nos indican que no estamos ante un problema de recursos, sino de conceder la política económica a un ente supranacional y renunciar a la posibilidad de medidas unilaterales. Los datos de las reservas de los países del bloque del Mercosur son contundentes y claros: Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay y asociados disponen U$S 508.979 millones de dólares con un PBI regional del orden de los U$S  3.312.215, superior al del Reino Unido.

Como antecedente no podemos soslayar la propuesta del Banco del Sur como resultado de una idea Argentina que se le propone al presidente de Brasil, Luiz Ignácio Lula da Silva a fines de 2002, en la que trabajaron los ministros de economía y presidentes de los Bancos Centrales de ambos países. En la cumbre de Asunción (Paraguay) se invitó a participar del proyecto a los presidentes de los países integrantes del Mercosur. En esa reunión del 19 de junio de 2003 se propuso formar un Instituto Monetario y la creación de una moneda común cuya acuñación comenzaría a realizarse fines de 2003; todo quedó en un intento insuficiente.

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Sin embargo, un caso para ver en detalle es la exitosa experiencia de la evolución de la Comunidad Económica Europea, como el Leading Case por la creación del Sistema Monetario en 1979; allí se aplicó el principio de integración monetaria al fijar reglas de comportamiento de los tipos de cambio entre los países miembros de la comunidad, siendo que este proceso continuó con el Tratado de Maastricht que fijó una convergencia de variables macroeconómicas, y las distintas etapas para desembocar finalmente en la Unión Monetaria, con moneda única a ser emitida por el Banco Central comunitario. Con la creación del Sistema Monetario Europeo se inició esta fase, confluyendo en la constitución del Banco Central (1998), en un período que se entendió dieciséis años.

El objetivo primordial del Banco Central del Mercosur es mantener la estabilidad, así como sus tareas serán definir y ejecutar la política monetaria de los países miembros, dirigir las operaciones de cambio de divisas, cuidar de las reservas del sistema regional y promover el buen funcionamiento de la infraestructura del mercado financiero.

De esta manera, todos los países miembros nos sometemos a una instancia superior integrada proporcionalmente por los países miembros del Mercosur.

Además, complementariamente, el Banco Central tendría el derecho soberano de autorizar la emisión de la moneda común, fijando los tipos de interés en la zona, controlando la oferta monetaria, el control y seguimiento de la evolución de los precios y evaluación de los riesgos de la estabilidad de los mismos.

Su misión servirá  para dotar de solidez y estabilidad a la estructura bancaria de la región del Mercosur y garantizaría mayor transparencia en la supervisión de los mercados e instituciones financieras. Resulta fundamental al respecto, el análisis sobre ventajas adicionales que tiene la Unión Monetaria en el marco de los modelos de ataque especulativo sobre monedas nacionales débiles que se repiten con frecuencia crecientes en la actualidad, aún en casos de países que presentan sus variables fundamentales "correctas".

Aprovechando la experiencia de la Comunidad Europea en sus virtudes y defectos, debemos trabajar en forma simultánea en una política fiscal común y una unidad bancaria, atento a la fragmentación financiera que ha demostrado jugar un papel primordial en el círculo entre la deuda y los sistemas bancarios, que se retroalimenta en los momentos de crisis.

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Es por esto que creemos que nuestra proposición tiene un carácter refundacional. Porque representan un conjunto de ventajas en un nuevo sistema que vamos a seguir esgrimiendo, como el control de la inversión especulativa intrarregional impulsada por fluctuaciones cambiarias y la reducción de la incertidumbre del tipo de cambio futuro; pero fundamentalmente convencidos de que este proyecto nos permitirá consolidar el plano institucional, en donde los Estados hemos tenido serias dificultades históricas, como la inflación, los déficits fiscales o las turbulencias cambiarias; el relanzamiento de la integración nos posibilitará contar con una base sólida para competir con los bloques económicos externos que no demoran lo que nosotros ya debíamos haber implementado.

Es vital seguir en el camino del proceso de integración y trasformación estructural profunda a partir de un modelo de desarrollo económico y social. La  constitución de un Banco Central del Mercosur es la antesala para una unión monetaria que produzca el pleno despliegue de las fuerzas productivas y mejore la calidad de vida de la población. Solo así dejaremos atrás los problemas comunes de nuestra región, la inequitativa distribución de la riqueza, el atraso de vastas regiones, el subdesarrollo y el endeudamiento crónico.

No estamos proponiendo nada nuevo, estamos en la senda de las líneas rectoras que promovieron los Libertadores de nuestra América criolla.

* Diputado argentino en el Parlasur. Presidente de la Comisión de Asuntos Económicos financieros comerciales, fiscales y monetarios del Parlasur.


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