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OPINIóN / Análisis
jueves 21 marzo, 2019

Qué falta para que la innovación sea el motor de la economía y el empleo

Para ajustar la actividad productiva a los nuevos desafíos, debemos incentivar el sostenimiento del empleo y el fortalecimiento laboral.

Julián Rousselot (*)

La industria, uno de los motores. Foto: NA Noticias Argentinas
jueves 21 marzo, 2019

Nuestro país posee ventajas comparativas y competitivas en desarrollo del software. Por eso, creemos que la innovación tecnológica y la acción emprendedora deben constituir los motores para el desarrollo económico y la generación de empleo en la Argentina de los próximos años y deben ser los impulsores de las políticas públicas del desarrollo productivo por venir.

La transformación digital que los países, sus organizaciones y sus trabajadores están experimentando, como parte de la Cuarta Revolución Industrial, requiere no sólo de cambios tecnológicos, sino de pensar estratégicamente en la transformación cultural del trabajo, el liderazgo emprendedor y la innovación tecnológica aplicada a nuevos mercados internacionales.

En el campo específico de la informática, la tecnología y la innovación, es necesario dejar de lado estrategias lineales y el trabajo de campo basado en cambios tradicionales. Los cambios de paradigma de estos últimos años, requieren de una estrategia aplicada al momento histórico que vivimos. Esta estrategia debe estar basada en el sostenimiento laboral, la generación de nuevo empleo, y la inclusión social. A esta acción, la llamamos “Innovación sin disrupciones”.

Para ajustar la actividad productiva a los nuevos desafíos, debemos incentivar el sostenimiento del empleo y el fortalecimiento laboral, la expansión de mercados sobre la incorporación de nuevas habilidades y procesos innovadores, la promoción de nuevos puestos de trabajo y de nuevos segmentos del mercado laboral, la inclusión social y la promoción del trabajo interdependiente, y la capacitación permanente en nuevas tecnologías aplicadas.

La actividad tecnológica, en su carácter de área de servicios, recorre transversalmente a todos los actores relevantes de nuestro país, particularmente los de la administración pública, las empresas e inversores, el sector educativo y académico en todos sus niveles, las organizaciones sin fines de lucro, incluyendo polos/clústeres tecnológicos y asociaciones profesionales, junto con los trabajadores y las organizaciones sindicales.

La propuesta para la generación de una nueva estrategia transformadora debe basarse en una serie de cambios mencionados a continuación. En primer lugar, existe un crecimiento de la demanda de trabajadores informáticos y tecnológicos a un promedio sostenido del 4% anual. Alrededor de 5.000 empresas tienen actividades relacionadas con el desarrollo de software. Otras tantas llevan a cabo labores de tecnología y digitales. La rotación y desvinculación en esta industria ronda el 27%, lo que brinda la base para entender la elevada demanda y la baja oferta de recursos calificados del sector. Un gran porcentaje de estas empresas encuentra dificultoso desarrollar recursos de nivel senior. En la administración pública se presenta una situación similar con los trabajadores informáticos. Sin embargo, se incrementan los problemas, a causa de la falta de adecuación de las políticas públicas y sus normativas a los nuevos desafíos tecnológicos. Esta realidad representa una grave dificultad para cumplir con las premisas de un gobierno abierto y transparente.

También existen agrupaciones a escala nacional que realizan acciones pero están desintegradas y no satisfacen las necesidades productivas de la industria. Falta consolidar un plan nacional que permita enfocarse en estas necesidades de transformación. Entre las iniciativas a escala nacional, el Plan 111 mil (100 mil programadores, 10 mil profesionales y 1 mil emprendedores) tuvo un bajo impacto en el mercado. Tampoco la Secretaría de Emprendedores y Pequeña y Mediana Empresa, el FONTAR-Fondo Tecnológico Argentino y el FONSOFT-Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software tienen hoy el seguimiento y la fuerza con la que originalmente habían sido creados. Es necesario transformar las relaciones entre los polos/clústeres tecnológicos, universidades, sector público y privado, en conjunto con la actividad de patrocinio sindical, con relación a los equipos de trabajo y emprendedores. La creatividad e innovación se concretan con la interacción entre estos sectores hacia un bien y un fin común, los cuales claramente no son compartidos al día de hoy. Esta comunidad, hoy no contempla la agilidad, flexibilidad y adaptación a las necesidades internacionales.

Durante los últimos años se desarrollaron de manera vertiginosa los conceptos de inteligencia de los datos y aplicada a las cosas y de aprendizaje automático o profundo, que requieren de perfiles laborales hoy no cubiertos por las entidades académicas. La aplicación de desarrollos inteligentes no sólo constituye la incorporación y perfeccionamiento de puestos de trabajo del sector informático, sino también el perfeccionamiento de otras áreas de las organizaciones que se basan en tableros de decisiones, análisis de datos y Big Data. Estas nuevas herramientas permiten lograr la escalabilidad de productos y servicios transversales a las industrias y aprovechar la interconexión de dispositivos. La incorporación de este cambio cultural aplicado a personas y procesos implicará, en un futuro no muy lejano, la eficiencia y competitividad del sector, la reducción de la tasa de errores y fallos y el aumento en el crecimiento de innovación de valor.

El concepto fundamental en la creación de empresas y emprendimientos cambió. Hoy no se requiere de la plena adquisición de activos para crear soluciones a las necesidades empresariales y organizacionales del país. En tal sentido, existen muchos activos de información, creados en diferentes sectores, que deben ser integrados de manera armónica. Elaborar un plan de perfeccionamiento de recursos y puestos de trabajo permitirá poner en práctica una estrategia de productos escalables, y reducir la necesidad de recursos profesionales puntuales, así como mejorar el costo total marginal en la cadena de valor empresarial.

Hoy no queda claro el compromiso de los diversos actores del mercado respecto de una visión en común, sino más bien orientada a satisfacer las necesidades del propio sector y al reclamo a las otras partes. Se puede afirmar que las estructuras tradicionales, las instituciones y los organismos de control no obtuvieron, en la última década, los resultados esperados. El logro de un compromiso de visión compartida implicará mejorar la fidelización en este nuevo plan en común, un mejor aprendizaje y foco en un ciclo que se realimenta y se recrea en las necesidades de su conjunto.
La innovación tecnológica y las nuevas necesidades de conocimiento provienen de aprendizajes que aún no se encuentran abiertos a toda la sociedad, sino en particular a ciertos sectores académicos y educativos. Las tendencias actuales requieren de puestos laborales especializados en computación en la nube, redes sociales, desarrollo de aplicaciones móviles, Big Data analytics, inteligencia industrial y artificial, machine y deep learning, realidad aumentada y virtual, y Blockchain, todas tecnologías disruptivas y transformadoras.

(*) Director general de Informática, Innovación Tecnológica y Gestión Documental de la Secretaría de Gobierno de Trabajo de la Nación.


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