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OPINIóN / Hábitos
viernes 27 diciembre, 2019

La importancia de una buena alimentación durante el embarazo

Hay que satisfacer las exigencias nutritivas producidas por el crecimiento del feto y preparar al organismo materno para afrontar mejor el parto

Liliana Grimberg*

Embarazad Foto: Free-Photos / Pixabay.
viernes 27 diciembre, 2019

Tener un hijo es una decisión trascendental y, si bien todo cambia con la llegada del bebé, el camino empieza nueve meses antes, ya que durante el embarazo la mujer atraviesa una innumerable cantidad de cambios hormonales, físicos y emocionales. En este proceso la alimentación juega un rol irreemplazable y actúa, no sólo como herramienta preventiva, sino también como la encargada de poner al organismo materno en condiciones óptimas para afrontar el momento del parto.

Cuando pensamos en la alimentación de la embarazada debemos tener en cuenta una nutrición racional y adecuada para cubrir las exigencias nutritivas de la mujer, satisfacer las exigencias nutritivas producidas por el crecimiento del feto, preparar al organismo materno para afrontar mejor el parto- y así prevenir complicaciones como partos prematuros y otras alteraciones del desarrollo del recién nacido- y también promover la lactancia materna para el futuro.

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Si bien mucho se dice sobre el aumento de peso durante el embarazo, lo cierto es que el aumento deseable de peso durante esta etapa es de 9 a 12 kilos teniendo en cuenta la talla, la estructura corporal, el número de fetos y el sobrepeso.

Es importante incorporar ciertos nutrientes que son esenciales para mantener el equilibrio y alimentación de la embarazada. A partir del segundo trimestre, siempre que el estado nutricional de la mujer sea el adecuado, se recomienda incrementar el requerimiento energético diario en 300 calorías. Para ello, las proteínas son de una importancia vital para el crecimiento y el desarrollo, siempre que sean de alto valor biológico y de buena calidad. Las podemos encontrar en las carnes, leche, huevo, quesos, yogurt y postres lácteos.

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Por otro lado, también es de vital importancia incorporar minerales, como Hierro- lo encontramos en las carnes rojas, pollo y pescado, pero también en el huevo, los vegetales de hojas verdes y las legumbres-, Calcio- por lo general se encuentra en la leche y sus derivados-, Magnesio -está en las almendras, nueces, pero también en legumbres, el arroz integral y, en menor porcentaje, la acelga y la espinaca- y también Zinc -que se encuentra en el germen de trigo, lentejas, carne de vaca, yema de huevo y atún, entre otros-.

También tenemos que destacar el consumo de vitaminas, que es fundamental desde las primeras semanas de gestación. Su incorporación va a reducir el riesgo de anemia, producida por la deficiencia de hierro, en el primer trimestre de embarazo, y con ello también reducir las posibilidades de un parto prematuro. Algunas vitaminas que se recomienda incorporar en esta etapa son  Vitamina A -la encontramos en leches, quesos, pescados grasos, yema de huevo-, Folatos -están en las legumbres, la leche, hortalizas de hoja verde, carnes, almendras y cereales integrales-, Vitamina C -en el pimiento verde crudo, berro, kiwi, brócoli, cítricos, espinaca y tomate, y también Vitamina B.

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A pesar de que existen muchos mitos sobre lo que se debe comer, y lo que no se debe comer durante el embarazo, hay algunos hábitos que es preferible dejarlos de lado. Uno de los que hay que modificar es el consumo en exceso de sal. Por otra parte, hay que evitar por completo el consumo de carnes y pescados crudos, los embutidos -como chorizo, salchichón y jamón crudo- y, fundamentalmente, el consumo de alcohol.

Hay que tener en cuenta que se puede comer saludable y sabroso al mismo tiempo, siempre que cocinemos de forma sencilla, al vapor, a la cacerola o al horno, utilizando condimentos suaves para evitar la pérdida de nutrientes. También podemos incorporar, en el almuerzo y en la cena, una cucharada de aceite de uva, girasol, maíz u oliva como aporte de ácidos grasos esenciales que el organismo no puede formar.

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Además de la alimentación también hay cuidar algunos hábitos fundamentales, como lo son realizar de 4 a 5 comidas diarias, beber de 3 a 4 litros de líquido diario y hacer actividad física, siempre que sea personalizada y de forma cuidada. Es sabido que siempre hay que cuidar los buenos hábitos, pero durante esta etapa se vuelve indispensable respetarlos más que nunca para tener un buen embarazo y también poder disfrutarlo.

 

* Coordinadora del Área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna


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