OPINIóN

Todos y todas son funcionales a Milei

El júbilo mileísta por las reapariciones del kirchnerismo en la agenda política se completó en los últimos días con un curioso lanzamiento presidencial en el PRO.

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Máximo, Quintela y ausencias. El gobernador riojano arropó y elogió al líder de La Cámpora. | x

“Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar”, lanzó hace unas horas Ricardo Quintela, actual gobernador de La Rioja y anfitrión reciente de un homenaje aspiracional de (falsa) unidad peronista, en relación a las medidas que podría tomar esa fuerza si vuelve al poder en 2027.

Podría resultar una anécdota menor el sincericidio o exabrupto de Quintela, que gobierna la única provincia que paga sus sueldos estatales con bonos, cuasi quebrada y que quedó como furgón de cola en el tren andino del boom de inversiones energéticas y mineras.

Sin embargo, sus palabras pueden adquirir otra connotación después de haber liderado el fin de semana un acto de recordación al asesinato de monseñor Angelelli, junto a Máximo Kirchner y otros dirigentes. Axel Kicillof fue invitado pero desistió de ir.

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Ricardo Quintela desafió a Milei: "Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar"

Más allá de quiénes serían los destinatarios de los dichos de Quintela (el año pasado se postuló para presidir el PJ), lo que resulta seguro es que agita un fantasma muy conveniente para Javier Milei, en su objetivo de ir por la reelección.

No se trataría solamente de que ese mensaje rupturista sería una mala señal hacia los mercados, las inversiones, EE.UU. o el FMI. Una porción mayoritaria de la población -aun entre quienes tienen una mirada negativa de la gestión mileísta- demanda cierta previsibilidad y lógicas alejadas de los extremos, de acuerdo a los estudios de opinión pública que circulan profusamente en el oficialismo y la oposición.

Lo de Quintela le vuelve a dar aire a uno de los fantasmas predilectos de Milei -y otros- en tiempos electorales: el “riesgo kuka”.

A ese oxígeno contribuyó también la semana pasada la propia Cristina Fernández de Kirchner, cuando se anunció que recurría al Comité de Derechos Humanos de la ONU para impugnar su condena en la causa Vialidad y, sobre todo, la accesoria de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Como ya se ha contado aquí el domingo*, los resultados de esa presentación no tendrán ningún efecto en la justicia argentina, pero sí podría suponer secuelas políticas sobre la centralidad de la expresidenta, pese a su detención domiciliaria.

Cuanto menos esa es una de las apuestas del kirchnerismo, al azuzar la idea de que CFK se inscriba como candidata presidencial y en todo caso la justicia explicite la imposibilidad como parte de su pena por corrupción. Se exhibiría así, según esta hipótesis K, la decisión de proscribirla.

El júbilo mileísta por estas reapariciones del kirchnerismo en la agenda política se completó en los últimos días con un curioso lanzamiento presidencial en el PRO.

No, no fue Mauricio Macri el que se propuso, sino que alentó al economista Hernán Lacunza a que saliera al ruedo. Por lo menos a que lo expresara en alguna entrevista.

"Es de la prehistoria": la dura réplica de Diego Santilli a Ricardo Quintela tras su amenaza de expropiar empresas

La postulación de Lacunza, ex ministro de Economía de María Eugenia Vidal en Buenos Aires y del propio Macri en la Nación, cayó de sorpresa en un PRO casi acostumbrado a vivir atribulado bajo la era Milei.

La dirigencia libertaria tomó con sorna la posible candidatura de Lacunza. “¿Con éste nos quieren asustar?”, hasta se preguntó un funcionario.

Por lo visto, los daños autoinfligidos no parecen ser patrimonio exclusivo del oficialismo.

LT