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OPINIóN / aniversario
sábado 1 agosto, 2020

Una dura historia de lucha desde las dos orillas del río

A 45 años de la fundación del uruguayo Partido por la Victoria del Pueblo, hoy en el Frente Amplio, el inédito caso de resistencia contra una dictadura impulsado desde otro país.

Militantes. Frente a la modesta casa de Valentín Alsina, donde se ocultaba la dirigencia. Foto: pvp / cedoc

La pared celeste de la casa que está en el 564 de la calle Balbín en el barrio obrero de Valentín Alsina, Lanús, no es la misma de hace 45 años. Y es por ese cambio y porque cuando entraban a la casa en aquel entonces, por cuestiones de seguridad, solían hacerlo de noche en una camioneta sin ventanas, tirados en el piso y sin saber adónde iban, que cuando el uruguayo Luis Ruiz fue con su compatriota Hugo Cores en 2006 a buscar el solar, tardaron tanto en reconocerlo. 

Ya estaban por irse cuando Ruiz logró ver que en el garaje de al lado había unos ladrillos de vidrio, de esos que dejan que pase la luz, y pudo darse cuenta que esa era la casa. Y el frente de la casa que buscaban no era el mismo porque durante la última dictadura, los militares argentinos lo dinamitaron para borrar cualquier rastro de lo que allí se había gestado: el inédito caso de resistencia a una dictadura desde otro país. 

El 26 de julio de 1975, un grupo de exiliados políticos uruguayos, procedentes de distintos sectores de la izquierda y el sindicalismo, principalmente de la Resistencia Obrero Estudiantil (R.O.E.) y de la Federación Anarquista Uruguaya (F.A.U.), fundó el Partido por la Victoria del Pueblo para organizar la resistencia desde Buenos Aires al Golpe de Estado que había sufrido su país el 27 de junio de 1973, casi tres años antes que el de Argentina, y que obligó a estos militantes a dejar su tierra. 

La fecha elegida para el congreso fundacional del partido no fue casual, era un homenaje a la Revolución cubana. El 26 de julio, la fecha de la toma del cuartel Moncada, fue el día en que estos militantes uruguayos decidieron coronar un proceso que venía gestándose varios meses atrás.

“Frente al callejón sin salida al que la dictadura cívico-militar ha llevado a nuestro país y a la agresión armada que ha lanzado sobre nuestro pueblo llamamos a todos los orientales que viven de su trabajo y quieren la libertad, a luchar ahora para: organizar a todos los niveles la resistencia contra la dictadura, luchando por el trabajo, la libertad, el techo, la salud y la cultura del pueblo”, decía el comunicado redactado en aquel congreso, dejando en claro cuáles serían las banderas de lucha del partido.

Además de tirar el frente de la casa, los militares argentinos, coordinados con sus pares uruguayos en el marco del Plan Cóndor, secuestraron y desaparecieron a todos los integrantes de la cúpula dirigencial. Solo uno sobrevivió: Mauricio Gatti, fallecido en 1991. Esto hizo que tuviera que formarse una nueva dirección, que también tuvo a casi todos sus integrantes detenidos y desaparecidos. Nuevamente, quedó un solo sobreviviente: Hugo Cores, quien acompañó a Luis Ruiz esa tarde a reconocer la casa en 2006 y que en diciembre de ese año moriría de un infarto.

Exiliados. Ruiz, uno de los 380 mil uruguayos, según cifras del Museo de la Memoria de Uruguay, que se exilió en Argentina durante la dictadura militar uruguaya que duró del 73 al 85, era en ese entonces un joven militante de base de 19 años de la Resistencia Obrero Estudiantil (R.O.E.) y había llegado hace solo un mes a la Argentina cuando se fundó el partido. Se fue de Uruguay después de que los militares lo fueron a buscar tres veces a su casa y no tuvo otra opción que tomarse el Vapor de la Carrera, el barco que unía Montevideo con Buenos Aires. 

Hoy, Ruiz sigue viviendo en Buenos Aires y por eso tomó el papel de anfitrión en 2006 y fue a buscar a Cores al puerto. Salieron directo a buscar el lugar donde se había fundado aquel sueño para comenzar el proceso de reconocimiento e intentar que se lo declarara sitio de memoria. 

Según el Museo de la Memoria de Uruguay, 380 mil uruguayos se exiliaron en la Argentina entre 1973 y 1985

Seis años más tarde, en 2012, gracias a una resolución del Honorable Concejo Deliberante de Lanús, finalmente se colocó una placa sobre la pared celeste que decía: “En esta casa, el 26 de julio de 1975, se fundó el Partido de la Victoria del Pueblo, objetivo de centenares de exiliados uruguayos que se convocaron en este lugar para organizar la resistencia a la dictadura cívico-militar que asolaba su país”.

Hoy la placa no está, fue vandalizada y todavía no fue repuesta. Un acto más de impunidad en esta historia a la que le sobran injusticias y víctimas, pero pocos culpables. Según los testimonios de los sobrevivientes, los principales responsables de llevar a cabo la desaparición de 62 integrantes del partido fueron los militares uruguayos José Nino Gavazzo y Manuel Cordero, teniente coronel y coronel del Ejército uruguayo, respectivamente. Ambos conformaron la “legión uruguaya de Plan Cóndor”, como los definió Hugo Cores, y tuvieron injerencia directa en el funcionamiento del Centro Clandestino de Detención “Automotores Orletti”, centro de operaciones del Plan Cóndor donde fueron detenidos y torturados muchos de los militantes del PVP.

Ambos militares fueron condenados a 25 años de prisión, Gavazzo en Uruguay y Cordero en Argentina, aunque solo éste último fue juzgado por su participación en la “privación de libertad de 11 casos” en el marco de la megacausa Plan Cóndor y Automotores Orletti.

Luis Ruiz integra actualmente la mesa de Trabajo y Consenso del Ex Centro de Detención Tortura y Exterminio “Automotores Orletti”, es miembro de la Mesa de Colectividades por los Derechos Humanos y sigue siendo parte del PVP, aquel partido que ayudó a fundar y que hoy es una de las fuerzas que conforma el Frente Amplio, el partido que gobernó Uruguay durante 15 años hasta que perdió las elecciones presidenciales de 2019 en manos del candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou. El PVP tiene hoy un diputado en la Cámara de Representantes y se sigue definiendo como “un vector en la construcción de una sociedad sin explotación económica, sin dominación política y sin alienación cultural”. 

Diputado. Daniel Gerhard, el diputado que el espacio tiene actualmente en el Congreso, tiene 31 años y no había nacido cuando se fundó el partido. Gerhard es licenciado en historia, técnico en comunicación social y profesor, y es parte de la importante camada de jóvenes que se está gestando en el partido, compartiendo el comité con los históricos referentes y a los que les están “partiendo la cabeza con sus ideas y su capacidad oratoria”, según cuenta Ruiz. 

Gerhard, Ruiz y una gran cantidad de integrantes del PVP participaron el fin de semana pasado de una reunión online por zoom para celebrar los 45 años de la fundación del partido y también para preparar el terreno para la 8° conferencia del partido que se realizará el año que viene y donde se elegirán las nuevas autoridades nacionales y regionales de un partido que, a pesar de los brutales ataques que sufrió, sigue soñando con un mundo mejor y peleando por el trabajo, la libertad, el techo, la salud y la cultura del pueblo uruguayo.

 

La memoria en la pantalla

El recuerdo de aquellos años sigue presente y dos recientes documentales dan cuenta de ello.

Kollontai, apuntes de resistencia, dirigido por Nicolás Méndez Casariego se estrenó en 2018 y cuenta la historia de la fundación del partido con testimonios de sobrevivientes y de sus actuales integrantes. El documental conjuga escenas ficcionadas con un invaluable material de archivo que permite un recorrido puntilloso por la historia de la lucha social y sindical uruguaya de las décadas del 60 y 70. También tiene algunas joyas como un audio original de uno de los directores del partido, Gerardo Gatti, del día de la fundación. La película se llama así por Alexandra Kollontai, militante rusa de la Revolución de 1917, quien inspiró el nombre de “Campaña Alejandra”, un llamamiento posterior al Congreso fundacional del Partido por la Victoria del Pueblo donde se convocó a todos los luchadores uruguayos exiliados para retomar contacto con militantes que se habían quedado en el país y unir fuerzas para buscar restablecer el orden democrático. El documental funcionó como un acto político y fue presentado en distintas ciudades de Uruguay y de Sudamérica por sus realizadores. “A la generación que vivió esa época la película le generó lo que yo llamo el efecto de gas lacrimógeno, porque salen todos llorando”, cuenta Adriana Moreira Ruiz, productora del documental que estuvo en esas distintas proyecciones del film.

la memoria en la pnatalla
Una de las escenas del documental Kallontai, sobre la historia del PVP, que se estrenó en 2018.

Sara Méndez es el otro documental que busca rememorar esos tiempos y que cuenta la historia de esta militante uruguaya, integrante del PVP, compañera de Mauricio Gatti, otro fundador del PVP, que se exilió en Buenos Aires donde fue detenida estando embarazada y luego sufrió la apropiación de su hijo por los militares argentinos cuando éste tenía tenía apenas 20 días. El documental dirigido por la argentina Sara Kochen profundiza en las vivencias de Méndez, cuenta el proceso de restitución de la identidad de su hijo Simón y muestra su testimonio estremecedor en el Juicio a las Juntas. El documental iba a estrenarse en festivales este año, pero por la pandemia tuvo un estreno virtual a través de la Televisión Pública Argentina.


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