martes 28 de septiembre de 2021
PERIODISMO PURO ENTREVISTA
29-08-2021 16:50
29-08-2021 16:50

Fernanda Vallejos: "No es lo mismo deber en dólares que en moneda soberana"

"El país necesita vender para generar dólares y pagarla", asegura la presidenta de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados. "Cuando tiene que pagar una deuda en dólares, necesita garantizar una cantidad de exportaciones tal que pueda pagar los compromisos de la deuda y sostener el funcionamiento de la economía que también requiere de dólares".

29-08-2021 16:50

—José Mayans, jefe del bloque de senadores del Frente de Todos, dijo: “Cuando Cristina me preguntó cuál era mi visión del pago al Fondo Monetario Internacional, le dije 44 cuotas de mil”. ¿Cuál sería un acuerdo favorable sobre la deuda para la Argentina?

—Mauricio Macri nos metió una deuda tan grande que no existen soluciones ideales. La solución que plantea José puede ser tentadora en cuanto al monto de la cuota, pero deja de serlo cuando nos ponemos a pensar en lo que significa tener durante tantas décadas al Fondo Monetario Internacional respirando sobre la nuca y auditando. El mejor acuerdo es uno en el que se pongan sobre la mesa las corresponsabilidades. En esto, el Fondo Monetario no se puede hacer el distraído. Es el principal elemento que lo obliga a colaborar con la Argentina en la construcción de un acuerdo que sea bueno para el país. Que a la Argentina le permita cerrar matemáticamente sus cuentas externas. Que sea un monto que se pueda pagar en función de la capacidad de nuestra economía para generar divisas genuinas. Que tengamos al Fondo la menor cantidad de tiempo posible auditando.

—Pero al mismo tiempo habría que estirar el plazo.

—Un plazo de veinte años es un plazo que se puede acercar a esa ecuación. Será muy difícil para la Argentina afrontar las cuotas anuales de un préstamo que supera los 44 mil millones de dólares. Argentina necesita sostener un nivel de crecimiento, sacar al 42% de la población de la pobreza, generar empleo, volver a poner en pie a su industria. Se precisa una ecuación que armonice esos objetivos.

—Sobre eso vos escribiste en “Página/12”: “El Fondo Monetario tiene capacidad legal para adoptar normas especiales, el artículo 5, en pos de una solución sostenible a un préstamo especial, dado a las condiciones especiales, y tiene capacidad política, como la tuvo para favorecer entonces al presidente Macri en la búsqueda de su reelección, como reconoció entonces el representante de Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional, hoy presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Mauricio Claver-Carone. Hay una solución posible. Una donde cierra la matemática con las cuentas externas del país con el pueblo adentro”. ¿Qué gestos geopolíticos de ambas partes se precisan para un acuerdo? 

—El mismo que tuvo cuando estaba Mauricio Macri en la presidencia y se aprobó de manera inédita en el plazo de un mes un préstamo que fue el mayor de la historia del organismo, cuando Argentina ya estaba caminando en la cornisa de la insolvencia. El Fondo Monetario hizo todo eso y le generó un daño enorme a la Argentina. Macri no solucionó ninguno de los problemas. Por el contrario, los agravó. 

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Fernanda Vallejos: "Luego de las elecciones, hay que darle otra dinámica a la gestión del Estado"

—¿Qué pensaste cuando Cristina Kirchner dijo que los DEGs del Fondo se destinarían al pago de la deuda?

—Como economista no puedo dejar de reconocer que los dólares son fungibles. O se paga o no. Esa es la discusión. Hay una evaluación dentro de nuestro gobierno de que los costos y los daños para la Argentina y para nuestro pueblo de no pagar serían mayores. Pagar también implica un costo. Son menos dólares de reservas.

—Eran fungibles antes también. ¿Cristina tuvo que cambiar de opinión cuando vio que no tenía otra alternativa? 

—Era imposible llegar a un acuerdo razonable y sostenible previo a la fecha en la que caían estos vencimientos. Frente a esa circunstancia, cuando se gobierna hay que tomar decisiones. Se tomó la decisión más sana. 

—¿Fue un error entre cerrar primero con los acreedores privados y no simultáneamente o primero con el Fondo? ¿Negociar por separado funcionó en retrospectiva?

—Se llegó a un acuerdo con los privados que permite ahorrar 38 mil millones de dólares. Se obtuvo un período de gracia para el pago. Algo muy importante antes, y ahora mucho más. Fue positivo para la Argentina. Siempre creí que la parte más difícil de acordar era la del Fondo, porque es un préstamo irregular. Además, está judicializado en la responsabilidad de los funcionarios argentinos que intervinieron en su contratación. Se violentaron todas las normas que rigen la contratación de deuda pública en nuestro país. No pasó por el Congreso, además de las irregularidades que hubo del lado del FMI. Ese acuerdo está claro que sería más trabajoso. Hay muchas cosas en juego.

—¿Siempre pensaste que era primero la privada y después el Fondo?

—Es la estrategia que trazó Martín Guzmán. Es sobre quien recae la responsabilidad de llevar adelante esa complejísima negociación. Debemos confiar en su mirada. Tiene todos los elementos para elegir qué pasos dar. Quienes no participamos de la negociación podemos tener opinión, pero nuestra mirada es incompleta.

—Una economista que no tiene nada que ver con el PRO, Marina Dal Poggetto, que participó del estudio de Miguel Bein, el economista que asesoró muy cercanamente a Daniel Scioli, escribió un artículo en PERFIL sobre el origen de la deuda. Dice que “el Fondo Monetario Internacional no generó un aumento de la deuda del país, ya que a final de 2019 la deuda era la misma que a principios de 2018”, porque en realidad lo que se hizo fue en lugar de pagarles a los privados, o seguir endeudados con privados, usó la plata del Fondo Monetario para pagar a los privados y entonces finalmente la deuda sigue siendo la misma. Cristina Kirchner dijo que todos somos responsables de esta situación. Es un cierto grado de grandeza asumir las propias responsabilidades. Si se analiza el cuadro que acompaña a este recuadro se ve que Néstor Kirchner bajó la deuda significativamente. En 2005, él la tomó en 103 mil millones de dólares y la bajó a 63 mil. Luego, cuando se acabaron los superávits gemelos en 2010, la deuda comenzó a crecer. Entre 2009 y 2015, Cristina Kirchner baja su deuda con el mercado de 64 a 56 mil millones y con los organismos sube un poquito, de 21 a 28, pero explota la deuda del Banco Central de 15 mil millones a 33 mil y las reservas caen de 36 mil a -3 mil. Macri duplica esa deuda. Cristina duplica en ocho años; Macri, en cuatro, exponencialmente los primeros dos. A partir del crédito del Fondo Monetario Internacional, lo que hace es bajar la deuda del Banco Central, porque las Leliqs y las Lebacs se terminan consumiendo. Baja la deuda en el mercado y sube la deuda con el Fondo Monetario y termina en lo mismo, 200 mil millones, y algo aumentó a julio de 2021. ¿Todos tienen cierto grado de responsabilidad?

—Primero hay que separar peras de manzanas. No es lo mismo la deuda en pesos o en moneda soberana que en divisas. El país necesita vender para generar dólares y pagarla. Debemos entregar parte de nuestra riqueza para hacernos cargo de esa deuda.

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—¿No es lo mismo deber en dólares que deber en moneda local?

—El talón de Aquiles de nuestra economía es la falta de dólares. Las grandes crisis económicas y sociales que hemos sufrido están relacionadas con crisis de deuda. Este juego entre ambos elementos está en el corazón de las crisis que afectaron a nuestro país. No es lo mismo deber en pesos que en dólares. No sé por qué Marina hizo el cuadro de esta manera. Todos sabemos que la deuda se mide en relación con algo. En general, en relación con el PBI. No es lo mismo cuando uno toma una deuda y la aplica a mejorar la competitividad sistémica de la economía y por ende mejorar la capacidad de repago. 

—¿El uso de la deuda fue peor?

—El PBI se achica y, aun con la misma deuda, la relación deuda/PBI empeora.  En el gobierno de Macri empeoraron los dos elementos de la ecuación. Creció la deuda y se contrajo el PBI. La relación fue aún peor, porque se destruyó la economía argentina. Puede haber otras mediciones. Por ejemplo, la deuda externa o en dólares en relación con las exportaciones. Es una buena medida, porque como es en moneda extranjera mide la capacidad de pagarla.

—En los primeros dos años de Mauricio Macri habían aumentado las exportaciones.

—Se mantuvieron relativamente constantes durante toda su gestión. Miremos como lo miremos, si midiéramos la deuda contra el producto bruto o contra las exportaciones, no caben dudas de que durante ese ciclo político, entre 2003 y 2015, la economía crecía mientras se generaba empleo, mientras se reducía 30 puntos la pobreza. Por primera vez desde la dictadura empezamos un proceso regresivo en materia de igualdad. 

—¿Pero reconocés que eso se detuvo a partir de la crisis de 2011?  

—En términos técnicos analizamos el ciclo económico del kirchnerismo en dos grandes etapas. Una de “crecimiento acelerado”, que fue justamente entre 2003 y 2009, y otra de “crecimiento moderado” entre 2011 y 2015. La economía crece menos, la restricción externa afecta fuertemente a la economía y limita la capacidad de crecer como antes.

—Para ser justos, hubo crecimiento por debajo del promedio de los vecinos.

—Pero Cristina dejó una deuda externa, incorporando incluso los títulos que estaban pendientes de reestructuración, que después pagó Macri. Menos del 14% del PBI. Macri triplicó la deuda externa durante su gobierno. Si duplicó la deuda bruta, la deuda externa la triplicó. Fue otro de los elementos dañinos del proceso de dolarización del macrismo. No solamente el volumen de deuda, insostenible e incompatible con el tamaño de la economía y de las exportaciones argentinas, sino la dolarización. Hubo circunstancias en torno del endeudamiento que lo tornaron pernicioso para el desenvolvimiento de la economía argentina, para la calidad de vida de la población.

REPORTAJE DE FONTEVECCHIA A FERNANDA VALLEJOS 20210824

—Está claro que Macri se endeudó más rápido y que el producto bruto bajó en sus cuatro años de gobierno. También que en los últimos dos años de Cristina el producto bruto no subió. 

—No es cierto.

—¿En los últimos dos años? 

—Le dejamos la economía creciendo casi al 3% a Macri en 2015. El año 2014 no fue bueno, porque arrancó con una devaluación a principios de año. Macri la recesionó en el 2016. 

—Pero en esos últimos dos años la economía no creció. Teníamos estanflación. Había un problema en nuestra economía. Macri pudo haberlo empeorado. Intento ser ecuánime y explicar la situación macro. 

—Hay una construcción que pulula que afirma que hace tantos años, diez años u 11 años, que la Argentina no crece. No es real. Incluso, si uno quiere tomar el último gobierno de Cristina, que lo caracterizamos como crecimiento moderado, porque se ralentizó mucho en comparación con los años anteriores, la tasa de crecimiento fue superior de punta a punta. Tuvimos altibajos en esos años. 

—Creció muy poquito.

—Cristina agarró una economía que era de un tamaño. La dejó un poquito más grande de lo que la agarró. La primera discusión es sobre el sentido de las cosas. Después podemos discutir la magnitud. Creció la economía. Si querés decir que creció poquito, bueno.

—En términos per cápita no creció. Si comparás con países vecinos Argentina no creció. El ministro de Economía dice que necesitamos crear un mercado de deuda en pesos. ¿No estamos destruyendo nuestro deseo porque entonces nadie va a querer comprar deuda en pesos porque tendría que ser lo mismo en pesos que en dólares para que las personas que ponen su plata en pesos tengan la garantía de que la van a cobrar en moneda constante? 

—Salvo el default de Macri sobre el cierre de su ciclo de gobierno, nunca habíamos tenido una situación de default en moneda local. Algo que casi no existe en el mundo, además. Los países no defaultean en su moneda.

—Pero se produce una inflación del 50% por año y en cuatro años la licuaste.

—Es lo que ocurre con la Argentina. Tiene que ver con el riesgo que supone en términos de finanzas, del riesgo que suponen las economías emergentes o en vías de desarrollo, periféricas o semiperiféricas, contemplado dentro de las tasas que pagan esos títulos. 

—¿Para llegar a ese proceso virtuoso tendría que ser igual deber en pesos que en dólares? 

—Nunca será igual deber en pesos que deber en dólares, excepto que seas Estados Unidos.

—En Brasil es igual deber en reales que en dólares.

—No es igual. El Estado emite los reales. Cuando tiene que pagar una deuda en dólares, necesita garantizar una cantidad de exportaciones tal que pueda pagar los compromisos de la deuda y sostener el funcionamiento de la economía que también requiere de dólares.

—Es lo mismo respecto del público en general en cuanto al mercado de crédito. La convergencia de tasas refleja de alguna manera que para la gente es lo mismo.

—Una economía sana indudablemente es estable. La tasa de interés, la tasa de devaluación, la evolución de los precios, se mantienen en una lógica armónica y razonable. Argentina viene con un nivel de devaluación impresionante de los años de Macri. Hace muchos años que viene con una tasa inflacionaria muy alta. Ni hablar de las tasas de interés. Se bajaron mucho. Aun así seguimos en un nivel alto.

 

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