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PERIODISMOPURO / ENTREVISTA EXCLUSIVA
lunes 11 noviembre, 2019

Gerardo Morales: "Macri tuvo altura de estadista frente a una Cristina que no quiso entregar el mando"

El gobernador de Jujuy reconoce que el discurso de la derrota electoral del presidente demuestra que es una "buena persona".

Entrevista de Jorge Fontevecchia a Gerardo Morales, Gobernador de Jujuy. Foto: © Marcelo Aballay

El gobernador de Jujuy Gerardo Morales se refirió, entrevistado por Jorge Fontevecchia para Periodismo Puro, a las diferencias entre el radicalismo y el PRO dentro de la alianza Cambiemos y anticipó que Mauricio Macri tendrá "un rol importante" en la coalición que será oposición a partir del 10 de diciembre. El mandatario provincial reelecto calificó al presidente saliente como "una buena persona" que "tuvo la altura de un estadista" y lo diferenció de Cristina Fernández de Kirchner, de quien recordó "no quiso entregar ni siquiera el mando presidencial".

—¿Cambiemos digirió la derrota? ¿Hay en el PRO y especialmente en Mauricio Macri un mensaje triunfalista?

—Hablé con Mauricio después de las PASO. Lo vi muy mal. También lo hice después de esta elección. Lo percibí más tranquilo en cuanto a la sensación de haber hecho lo que debía, la certeza de una derrota digna. Pero sí, puede ser que algunos se equivoquen y crean que en lugar de haber perdido, ganaron. Representamos a un 40%, es cierto. Pero debemos tener los pies en la tierra.

—¿Hay dificultad para aceptar la frustración, como dicen los psicopedagogos sobre los chicos consentidos?

—Nosotros en el radicalismo decimos que los del PRO no están tan acostumbrados a perder como nosotros. Fui cuatro veces candidato a gobernador. Si hay alguien que recibió palizas, ha tenido triunfos también, soy yo. En el radicalismo sabemos de derrotas y de triunfos, y de buenas elecciones. Hay que acostumbrarse a que se gana y se pierde.

—En la reunión del gabinete ampliado que se hizo en el CCK, Mauricio Macri dijo que los gobernadores radicales no habían podido llegar por un problema de viajes.

—En los casos de Gustavo Valdés y el mío es verdad. Y Alfredo está todavía fuera del país.

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—Es difícil creer que todos tuvieran problemas de vuelos.

—(Risas.) Pero es verdad. La semana pasada tuve que ir y volver dos veces y esta semana tenía que estar acá. Así fue.

—¿Así como el significante “Cristina” fue sinónimo de corrupción, en el futuro el significante “Mauricio” será sinónimo de fracaso económico?

—El desafío de Cambiemos también va a ser explicar que cuatro años no alcanzan. También hay que reconocer que hubo cosas que se hicieron mal. No quiero insistir con eso. Pero lo marcamos desde el radicalismo.

—¿La política económica de Macri no fue nunca compartida por el radicalismo?

—En algunos aspectos, no coincidimos nunca. Planteamos algunos temas que tienen que ver con tarifas y con el manejo de algunas políticas. Pero se hicieron cosas en la estructura productiva. Por ejemplo, la inversión en ferrocarriles.

—¿La gente va a recordar la gestión como un gran fracaso económico?

—No sé si como gran fracaso económico. Pero también lo va a recordar como un gobierno que instaló algunos valores y que le devolvió al país cosas tan esenciales como que el presidente haga conferencias de prensa. Fue un gobierno que respetó a la oposición y que tuvo la menor intromisión en los otros poderes del Estado.

—Mientras el kirchnerismo puede mostrar algún logro económico, su talón de Aquiles es la corrupción. A la inversa, el macrismo puede exhibir su respeto a la institucionalidad, pero también tiene un talón de Aquiles en la economía. ¿Se puede construir esta especie de X?

—Puede ser. Me parece que entre los desafíos de nuestra fuerza está explicar y dar cuenta de los pasos y los avances que se vieron en otros aspectos. Incluso en algunas cuestiones de la economía, como la apertura al mundo, o las inversiones. Obviamente, la devaluación y esta crisis lamentablemente le pusieron freno a la expectativa de crecimiento y de controlar la inflación. Algo que iba a llevar más tiempo. El propio Mauricio lo dijo.

—Ante la certeza del problema de la corrupción, el kirchnerismo redujo la visibilidad de Cristina. ¿No tendrán ustedes que hacer lo mismo con Macri?

—No lo planteo en términos de correrlo. Mauricio va a tener un rol importante en Cambiemos. El mensaje del día de las elecciones fue el mejor que le escuché en los cuatro años de gobierno. Diría incluso que fue lo mejor que le escuché en toda su carrera. Demuestra que es buena persona. Tuvo la altura de un estadista. Marcó la cancha, de cómo se tiene que parar la oposición. Una oposición que deberá ser responsable, que tiene que profesionalizarse en términos de generar equipos para generar alternativas, que no tiene que producir obstrucciones. Una oposición que tiene que acompañar al nuevo gobierno en estos momentos. Mauricio marcó un camino frente a una Cristina que no quiso entregar ni siquiera el mando presidencial.

—Ese es mérito de Macri.

—Sí, algo de eso sucede. Pero se vienen otros tiempos. Desde el radicalismo vamos a trabajar estos cuatro años en contar con un candidato a presidente en el espacio de Cambiemos.

—¿Van a disputar la interna?

—Debemos tener la certeza de que vamos a construir dentro de Cambiemos. Pero el radicalismo claramente va a tener un candidato a presidente.

—Vos fuiste candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna en 2007. ¿Tu mirada económica es más cercana a la de él que a la de Mauricio Macri?

—Siempre he compartido la mirada económica de Roberto Lavagna. Mauricio tomó decisiones duras en cuestiones estructurales. Pero eran necesarias. Por ejemplo, en lo referido a la matriz energética y a las inversiones. También planteamos lo que no compartimos.

—El problema no estaría en el diagnóstico, sino en la terapia. Lavagna y hasta Alberto Fernández coincidían en que las tarifas eran un problema. Lavagna también criticó la corrupción, la cartelización de la obra pública y el capitalismo de amigos.

—Puede ser. Pero estuve de acuerdo en algunas decisiones duras que tuvo que tomar Mauricio. Me parecía que eran apuestas al futuro, necesarias para ordenar. Hay que seguir haciendo esfuerzos para equilibrar el presupuesto, para bajar el déficit, para sanear la macro, para tener una economía más saludable. Mauricio tomó decisiones en esa dirección. Se equivocó, pero por ahí va el camino. Y es el desafío que va a tener el nuevo gobierno.

—Alberto Fernández fue personalmente a la casa de Roberto Lavagna para convencerlo. ¿Pensás que va a terminar cediendo y que va a tener un rol en el nuevo gobierno?

—No lo sé.

—Conviviste con él en campaña seis meses.

—Sí, pero no lo sé. Sí me parece que podría ser un buen asesor desde afuera, alguien que marque algunas cuestiones de la economía. No sé si ahora es el momento para Roberto.

—Tus críticas a cierta economía de Macri no fueron menores que las de Lavagna.

—Hubo quienes no entendieron que había que mejorarle el día a día a la gente. Luego del resultado de las PASO Mauricio empezó a decirlo. Habría que haberlo reconocido antes. Muchos lo planteábamos y era verdad. La gente lo pedía. La clase media, que fue el voto sostén del Gobierno, también fue la más castigada por la política económica. Es algo que sigo pensando.

—¿Imaginás una convivencia pacífica entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández? La conociste bien cuando ambos fueron senadores simultáneamente.

—Cristina es difícil.

Lee acá la entrevista completa de Jorge Fontevecchia a Gerardo Morales


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