El grooming o acoso sexual infantil en entornos digitales se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la infancia y adolescencia en Argentina. Según Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, “desde la pandemia hasta ahora el delito no dejó de crecer en el país”, impulsado por el uso intensivo de redes sociales y plataformas de videojuegos.
Se trata de un delito invisible: el agresor suele ser un adulto que oculta su identidad y se hace pasar por un menor para generar confianza. Plataformas de riesgo incluyen Roblox, Fortnite y redes sociales tradicionales, donde el contacto nunca comienza de forma violenta: primero se establece una relación de amistad que permite vulnerar las defensas del niño o niña.
Allí, en juegos como Roblox, se usan los Robux (moneda virtual del juego) como señuelo. Los adultos prometen dinero virtual a cambio de fotografías de contenido sexual.
Aunque en Argentina el grooming está tipificado en el artículo 131 del Código Penal, las penas van de 6 meses a 4 años de prisión, y muchas veces no se cumplen efectivamente. La transnacionalidad es otro obstáculo: muchos ciberdelincuentes operan desde otros países, dificultando la acción legal.
Guía para padres: qué hacer y qué evitar
Los especialistas coinciden en que la principal herramienta de protección no es tecnológica, sino relacional. La psicóloga Daniela Gasparini y el especialista Facundo Hernández recomiendan:
Lo que no hay que hacer:
- No bloquear el perfil del agresor de inmediato.
- No hacerse pasar por el niño en chats.
- No interrogar al agresor sobre su identidad.
Lo que sí hay que hacer:
- Guardar pruebas: capturas de pantalla, URLs de perfil o conversación.
- Denunciar ante autoridades: línea 102, línea 137, comisarías de la mujer, comisarías locales o fiscalías de turno.
- Acompañar la crianza digital: supervisar qué ven los menores y con quién interactúan.
- Mantener un diálogo constante, preguntando por su vida digital con la misma naturalidad que por la escuela o el deporte.
Prevención: el diálogo como escudo
La principal herramienta de protección no es tecnológica, sino relacional. Los expertos sugieren:
- Interesarse por la vida digital de los niños, con la misma naturalidad que se pregunta por la escuela o el deporte.
- Escuchar sin minimizar ni asustar ante situaciones extrañas.
- Acompañar activamente la crianza digital, supervisando qué ven y con quiénes interactúan.
Hacia un modelo de regulación: el ejemplo de Brasil
Frente a la falta de regulaciones claras en Argentina, Brasil implementó el Estatuto Digital de Niños y Adolescentes desde marzo de 2026, que establece:
- Identidad real: los usuarios deben tener identificación vinculada a su cuenta.
- Cuentas supervisadas: los menores no pueden abrir cuentas sin un tutor que controle contenidos y tiempos de uso.
- Responsabilidad empresarial: las empresas tecnológicas deben dejar de ser parte del problema y colaborar con el Estado y las familias para crear entornos digitales más seguros.
Facundo Hernández, de Protección Digital, asegura: "No se trata de prohibir desde el miedo, sino de construir espacios digitales seguros mediante un debate colectivo y serio".
Encuesta: altos niveles de alarma por el uso de internet en niños y adolescentes en la Argentina
En Argentina, la protección sigue dependiendo de decisiones familiares individuales, insuficientes ante la magnitud del fenómeno. Expertos coinciden en que es momento de un debate que incluya al Estado, empresas, familias, organizaciones y medios, para prevenir riesgos como grooming, ciberbullying y apuestas digitales.
EM