La Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia, Analgesia y Reanimación (FAAAAR) emitió un contundente comunicado tras la muerte del médico Alejandro Zalazar, de 31 años, -anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y ex residente del Hospital Rivadavia- por sobredosis y la investigación sobre el robo de drogas al Hospital Italiano. La entidad busca desvincular el ejercicio legal de la profesión de las denominadas "Propofest", eventos clandestinos donde se utilizaban propofol y fentanilo con fines recreativos.
Ante el avance de la causa judicial, que ya cuenta con dos anestesistas desvinculados y elementos secuestrados en allanamientos, la FAAAAR reafirmó la solidez del sistema de formación médica, pidió "prudencia" para no erosionar la confianza social en la especialidad y buscó delimitar responsabilidades mientras avanza la causa judicial.

El comunicado oficial de la FAAAAR
Frente a la gravedad de las denuncias, la FAAAAR subrayó que los hechos bajo investigación "pertenecen al ámbito privado y bajo ningún concepto al ejercicio profesional ni a la práctica asistencial".
La institución remarcó que la anestesiología en Argentina es una disciplina altamente regulada y comprometida con estándares de seguridad del paciente. Según el organismo, es fundamental evitar "generalizaciones que distorsionen la realidad" de una especialidad que sostiene diariamente el sistema de salud nacional.
"Propofest": la muerte que destapó el entramado
El escándalo cobró visibilidad el pasado 20 de febrero con el hallazgo del cuerpo de Alejandro Zalazar, de 31 años, en su departamento de Palermo. El médico tenía una vía endovenosa conectada y, según la autopsia, falleció por una mezcla letal de propofol y fentanilo.

La trazabilidad de las ampollas encontradas en la escena llevó directamente a la farmacia del Hospital Italiano de Buenos Aires. Este hallazgo disparó una investigación interna que derivó en la desvinculación de un anestesiólogo de planta, identificado como H.B., y una residente, D.L., además de una denuncia penal por hurto calificado.
Fiestas "controladas"
La investigación, que incluye audios de WhatsApp y videos de seguridad, reveló la existencia de reuniones sociales donde se consumían anestésicos bajo una supuesta supervisión médica, práctica conocida como "ambucear". En los últimos días, la Policía de la Ciudad realizó tres allanamientos en Capital Federal y Tigre, donde se incautaron cajas con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas de sedantes quirúrgicos y dispositivos electrónicos (notebooks, tablets y pendrives).
Frente a este escenario, la FAAAAR advirtió sobre el riesgo de difundir información no verificada y destacó el nivel de formación de los profesionales del área. “La anestesiología argentina cuenta con un sistema de formación estructurado, acreditado y exigente, reconocido por su solidez académica y su compromiso con la seguridad del paciente”, subrayaron.
En el cierre, la federación reafirmó su disposición a colaborar con la Justicia y a acompañar el esclarecimiento de los hechos. “Reafirmamos nuestro compromiso con el abordaje institucional y judicial de este tipo de situaciones”, indicaron, y añadieron que los anestesiólogos “desarrollan su tarea con alto nivel de formación, compromiso ético y vocación permanente por el cuidado de cada paciente”.
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