26 nov 2020
POLITICA |del 27-o a la rosada
domingo 25 octubre, 2020

A un año del triunfo, Fernández transita entre la crisis y los planes para 2021

Dentro del Gobierno argumentan que la pandemia trastocó los programas de gestión y reconocen errores y fricciones propias de una coalición. Así y todo, trabajan en consolidar su mandato en las legislativas del próximo año.

Presidente Alberto Fernández. Foto: Presidencia
domingo 25 octubre, 2020

“Los tiempos que vienen no son fáciles”, decía Alberto Fernández al ganar las elecciones. El 27 de octubre de 2019 hablaba así de la herencia que recibiría sin sospechar que meses después tendría que afrontar una coincidencia hostil: la crisis económica y la pandemia. A un año del triunfo, a este escenario se suma el desafío de superar las internas de un gobierno de coalición y errores propios que hubo en los primeros meses de la gestión.

Al asumir, Fernández depositó en la reestructuración de la deuda el destino de su gobierno. “Teníamos que despejar la opción del default, lo hicimos pero esto quedó desdibujado en medio de un incremento de la crisis producto de la llegada del coronavirus”, evalúa un funcionario.

Con una negociación de la deuda externa exitosa y el diálogo abierto con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno enfrenta los días más difíciles de la gestión con jornadas en donde la economía y el mercado cambiario no dan tregua.

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Alberto apuesta al diálogo con el FMI para terminar de acomodar la deuda de Argentina.

Escenario inimaginable para los votantes que un año atrás elegían la fórmula del Frente de Todos después de la crisis económica generada por Mauricio Macri. La expectativa de ordenar y reactivar la economía se volvió a transformar hoy en incertidumbre.

El Presidente sabe que la confianza depositada en su figura pierde cada vez más lugar. El empoderamiento del ministro de Economía, Martín Guzmán, no alcanza. “Tiene el apoyo de los gobernadores, de los sindicalistas, de empresarios. Construimos gobernabilidad y tampoco sirve”, se queja un ministro. En busca de una salida a la crisis en la Casa Rosada reflexionan: “Macri hizo todos los pasos para ganarse esa confianza de los mercados, grandes grupos empresarios y hasta mediáticos y muy bien tampoco le fue”.

Al gabinete cuestionado por la falta de acción tampoco lo ayudan los asesores. Cuando la curva de contagios estaba en lo más alto, el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos, se internó en una clínica adventista de Entre Ríos; Dora Barrancos abrió la polémica por la postergada ley para legalizar el aborto y Leandro Santoro cuestiona que el salario mínimo sea menos de la mitad que la canasta básica.

Un perfil moderado

El perfil equilibrista lo cultiva puertas adentro y, sobre todo, cuando le toca atender las disputas del Frente de Todos. Hay días que Fernández puede encontrarse mediando en una pelea de un distrito del Conurbano y debe estar atento a que si invita un sábado a comer a un dirigente local enfrentado al intendente, tres días después también deberá recibir al jefe distrital.

El jefe de Estado trata de moderar desde disputas territoriales como las de Tigre hasta diferencias con su principal aliada: Cristina Kirchner. No las dramatiza y repite que se trata de debates propios de una alianza con dirigentes que hace apenas dos años estaban peleando elecciones en boletas diferentes. “Todos aprendemos a ceder un poco, incluso la vicepresidenta, aunque no se vea”, dice uno de los hombres más cercanos al Presidente.

Al principio de la gestión, el perfil dialoguista sobresalió también en su vínculo con la oposición, diálogo que se rompió más adelante y que ahora busca recuperar. Puede invitar a la Quinta de Olivos a dirigentes como Martín Lousteau, Enrique “Coti” Nosiglia, Roberto Lavagna y Facundo Manes, aunque el kirchnerismo más duro nunca se sentaría con ellos.

También puede escribirle a Mauricio Macri, a pesar de que ya no le contesta los mensajes, tal como sucedió la última vez cuando el ex presidente se sometió a una intervención médica. “¿Para qué le escribe?”, dice un dirigente del ala más dura del Gobierno. Una pregunta que se repite cada vez que se conoce un diálogo con algún representante del sector más radicalizado de la oposición.

Fernández reconoce errores propios, como avanzar con la expropiación de Vicentin y hasta poner en debate la reforma judicial mientras el coronavirus y la economía comenzaban a dejar los números más duros. El Presidente dio marcha atrás con la primera y aceptó que el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, guarde en un cajón el proyecto de reforma ya con media sanción.

¿Volverá a dar la discusión en el Congreso recién si cambia la composición de la Cámara baja? Pese a la coyuntura, en el Gobierno descartan un triunfo en las elecciones de 2021 y hacen números de cuántos diputados pueden sumar para conseguir una mayoría que ya tienen en el Senado.

Los aliados

En el entorno de Cristina Kirchner también reconocen que la vicepresidenta se alejó de la agenda ciudadana. Semanas atrás, los sectores de la alianza con el kirchnerismo representado por Máximo Kirchner acordaron bajar el tono a los frentes abiertos después de que la Corte Suprema aceptara el per saltum presentado por los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli.

El titular del bloque del Frente de Todos en Diputados y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, se reunieron con la vicepresidenta para transmitirle la necesidad de retomar la iniciativa enfocados en la recuperación de la actividad, el empleo y el combate a la pobreza.

En esa mesa, Massa acordó volver a recuperar al votante independiente. Las diferenciaciones públicas tendrán que ver con no perder los sufragios que acompañaron a la alianza por su figura. “En este barco estamos todos, se hunde y no se salva ninguno”, suele repetir el dirigente del Frente Renovador cuando lo acusan de motivar las internas.

“No me siento débil y son muchos más los que me acompañan de los que se cree”, dice el Presidente a un año de haber ganado la elección y en el momento más duro de su gobierno.

Un ‘proyectorazo’ nacional por Néstor

Después del baño peronista del 17 de octubre, Alberto Fernández se prepara para homenajear a Néstor Kirchner. El aniversario de los diez años de la muerte del ex presidente será también el primer aniversario del triunfo de la alianza del Frente de Todos, día en el que se espera que la fórmula presidencial se muestre otra vez junta.

El kirchnerismo se anticipó a la celebración con la emisión de diez discursos de Kirchner desde el 18 de octubre mientras que para mañana preparan un “proyectorazo” en más de cien puntos del país para mostrar imágenes del ex presidente  sobre fachadas de edificios y sitios emblemáticos. El acto central en donde Fernández y Cristina Kirchner se volverían a reunir será en el CCK para la inauguración de la estatua traída desde Ecuador. Ese mismo día, también habrá una “Caravana de las Mil Flores”.

MC


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