Detrás de la reunión que Javier Milei mantuvo con el presidente de Chile, Antonio Kast, se esconde una historia donde Galvarino Sergio Apablaza Guerra, conocido en la clandestinidad como el "Comandante Salvador", representa uno de los capítulos más complejos de la diplomacia entre Argentina y Chile. El exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Apablaza pasó de ser un combatiente contra la dictadura de Pinochet a convertirse en el centro de un laberinto judicial que involucra acusaciones de terrorismo y asilo político.

Apablaza no fue un militante cualquiera. Como fundador y líder máximo del FPMR —brazo armado del Partido Comunista chileno nacido en 1983—, su objetivo era la "Rebelión Popular de Masas" para derrocar al dictador Augusto Pinochet. Bajo su mando, la organización ejecutó operaciones de alto impacto, incluyendo el fallido atentado contra el propio dictador en 1986. Sin embargo, tras el retorno a la democracia en 1990, Apablaza y una facción del Frente decidieron continuar la lucha armada, bajo la premisa de que la transición era una "democracia tutelada".
El magnicidio que cambió la historia: el caso Guzmán
El 1 de abril de 1991, Chile se estremeció. El senador Jaime Guzmán Errázuriz, ideólogo de la Constitución de 1980 y figura clave de la derecha chilena, fue acribillado a la salida de la Universidad Católica.
Extradiciones y persecuciones a la carta: las evidentes contradicciones de Milei
La justicia chilena sostiene que la orden del asesinato emanó de la cúpula del FPMR, señalando a Apablaza como el autor intelectual del crimen. Además, se le vincula con el secuestro de Cristián Edwards, heredero del diario El Mercurio, ocurrido ese mismo año. Estos eventos marcaron el inicio de su vida como prófugo internacional.
Tras años de paradero desconocido, Apablaza fue localizado en Argentina en 2004, viviendo bajo una identidad falsa en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires. Allí residía con su pareja, la periodista Paula Chaín (quien trabajaba en la Casa Rosada durante el kirchnerismo), y sus tres hijos.
La batalla legal y el asilo
El pedido de extradición de la justicia chilena fue inmediato. En 2010, la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina autorizó su extradición, considerando que los delitos (el asesinato de un senador en democracia) no podían ser calificados como políticos.
Sin embargo, la historia dio un giro radical. La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) de Argentina, bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, le otorgó el estatus de refugiado político. Esta decisión administrativa bloqueó automáticamente la extradición, fundamentada en el temor de que en Chile no se le garantizara un debido proceso."El estatus de refugiado es una decisión soberana, pero para Chile representa una herida abierta en la cooperación judicial bilateral."
Con la llegada de Mauricio Macri al poder en 2015, Argentina cambió su postura. En 2017, el gobierno argentino le retiró el estatus de refugiado político, argumentando que las condiciones en Chile eran plenamente democráticas. No obstante, Apablaza recurrió a la justicia argentina para frenar esta quita de beneficios.
Antes de la llegada de Kast a la Argentina hubo un operativo para dar con el paradero de Apablaza pero cuando llegaron a su domicilio el ex lider del Frente Patriótico Manuel Rodríguez se había fugado y su paradero resulta hasta ahora desconocido. Mientras Javier Milei recibía a José Antonio Kast, la defensa de Galvarino Apablaza presentó una denuncia ante Naciones Unidas y pidió su intervención para frenar la detención, que ordenó la jueza María Servini para extraditarlo a Chile.
El ministerio de Seguridad argentino ofreció el viernes una recompensa de unos 14.000 dólares "para quien aporte información que permita localizar y detener" a Apablaza.
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