El Gobierno de Javier Milei y la Casa Rosada se encuentran en una cacería de votos para garantizar que no prosperen los proyectos de interpelación y de moción de censura que amenazan con remover al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La decisión presidencial de sostener al desgastado ministro coordinador arrastró a buena parte de la plana mayor del Gobierno a realizar control de daños, y no permitir que el Congreso se lo lleve puesto.
Es por eso, que tanto el ministro del Interior, Diego Santilli, como el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, atraviesan horas frenéticas con los teléfonos abiertos con el objetivo de frenar los avances opositores, tanto en la Cámara baja como en la Cámara alta.
Desde luego, también está activo Martín Menem, la senadora Patricia Bullrich y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
¿La clave? Será el comportamiento de los aliados y sobre todo del PRO, que a través de los principales emisarios de Mauricio Macri, Fernado De Andreis (diputado) y Martín Goerling Lara (senador) mostró los dientes y habilitó la posibilidad de que los amarillos acompañen el pedido de interpelación y eventualmente la moción de censura. Por ahora es pura especulación. El bloque que preside Cristian Ritondo tendrá su reunión y definición el lunes.
La sesión en la Cámara baja está convocada para el martes próximo. De caerse, podría sentar un precedente para el Senado, que irá al recinto a debatir los expedientes sobre Adorni el próximo jueves.
En ambas cámaras toman relevancia también los radicales y los bloques que responden a los gobernadores aliados. Sobre todo, los filo peronistas del norte, que hasta ahora han acompañado al oficialismo.
Pero por lo pronto, el oficialismo ya activó el dispositivo que busca dejar en claro que habilitar el tratamiento de interpelación deberá contar con la mayoría agravada (dos tercios), dado que en ninguna de las dos cámaras cuenta con dictamen.
La senadora Bullrich salió de la reunión de Labor Parlamentaria el miércoles pasado con un principio de acuerdo con el peronismo, que le permitiría el próximo jueves tratar los proyectos en el recinto, ya que se trata de un proyecto de resolución. Las dudas quedaron instaladas, de todos modos, el mismo miércoles en el Senado.
Pero luego de eso, la Casa Rosada y la Mesa Política le solicitaron a Bullrich que avanzarán con la idea de que se requerirán dos tercios para habilitar el tratamiento de la resolución. El objetivo es no dejar un antecedente peligroso que permita un pedido de moción de censura con cierta facilidad. Pero además, blindar a Adorni, que quedaría a un paso de la interpelación.
En la Cámara baja fue el titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Nicolás Mayoraz, quien salió al cruce de opositores. “Para habilitar las interpelaciones se exigieron los dos tercios de los votos”, sostuvo en un cruce en redes sociales con el diputado de la CC, Maximiliano Ferraro.
Con ese antecedente, los libertarios abren el paraguas y se preparan para resistir en el Congreso la avanzada opositora.
Pese al eventual triunfo, en la Mesa Política reconocen que la agenda legislativa del “Congreso más reformista” de la historia podría quedar en suspenso hasta que la situación de Adorni se resuelva.
Más allá del receso invernal y de la fiebre mundialista, son muchos los proyectos impulsado por el Ejecutivo en ambas cámaras que quedaron en el limbo.