POLITICA
GUERRA DE REPROCHES

Fuerte interna en la DAIA tras la visita de Milei a ORT

La presencia y el discurso en el que alentó a los alumnos secundarios a abuchear periodistas generó malestar entre padres y exalumnos y mereció críticas del propio exdirector de la institución. El episodio también abrió una interna en la DAIA: distintos dirigentes responsabilizan a su titular, Mauro Berenstein, por haber gestionado el encuentro sin consulta interna y con la mira puesta en un futuro cargo en el Gobierno, mientras crecen las dudas sobre los límites de la cercanía entre la comunidad judía y la estrategia de polarización del Presidente. Críticas de otros sectores de la comunidad.

300826_milei_ort_na_g
Salida y discurso. El presidente se retira del colegio luego de la alocución sobre su futuro libro. | NA

La controversia comenzó durante la exposición que Milei brindó ante alumnos de cuarto y quinto año. El Presidente habló de su próximo libro, La moral como política de Estado, mezcló conceptos económicos y religiosos, atacó a la oposición y volvió a cargar contra el periodismo. En un tramo de la charla, incluso alentó a los estudiantes a abuchear a los periodistas y aseguró que festejaría si lo hacían “más fuerte”. El gesto derivó en una silbatina y en un aplauso posterior al mandatario.

Hasta allí lo conocido. Pero la escena abrió rápidamente otro debate: qué hacía una arenga política de ese tono en una escuela secundaria.

Trascendidos de la escuel ORT dieron cuenta del malestar entre padres y exalumnos y que la institución optó por el silencio frente a las consultas.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

También recogió las críticas de Adrián Moscovich, quien dirigió la ORT durante dos décadas.Moscovich, que dijo haber votado a Milei, cuestionó que una institución educativa fuera utilizada para profundizar la confrontación y sostuvo que “no es el lugar” para descalificar al que piensa diferente ni convocar a abuchear a periodistas.

Pero el episodio tuvo además una derivación inesperada en la interna de la DAIA. Allí distintos dirigentes de la comunidad responsabilizan al presidente de la entidad, Mauro Berenstein, por haber impulsado la visita. El señalamiento, atribuido a fuentes comunitarias, es que Berenstein habría promovido personalmente el encuentro sin una consulta amplia dentro de la conducción y que buscaría fortalecer su relación con el Gobierno.

Una de las versiones más fuertes recogidas de fuentes comunitarias sostiene que Berenstein tendría la expectativa de acceder a un cargo ministerial.

La tensión adquiere otra dimensión porque la DAIA no aparece como un actor externo a la visita. Según las fuentes citadas, fue precisamente la entidad la que impulsó que Milei llegara a la ORT.

Y mientras dentro de la comunidad se discuten responsabilidades, Berenstein salió públicamente a reivindicar la actividad. Según la Agencia Judía de Noticias, calificó de “interesante” la exposición presidencial y destacó que Milei había concurrido para presentar el contenido de su nuevo libro.

Leonardo Levinas: La ORT que conocí y la visita de Javier Milei

La reacción comunitaria no quedó limitada a la interna de la DAIA. El Sholem Buenos Aires difundió un comunicado titulado “Las escuelas no son tribunas de adoctrinamiento”, en el que rechazó los discursos de odio. Además, un padre contó públicamente que había anotado a su hija en el curso de ingreso de la ORT y que, después de lo ocurrido, decidió no enviarla a la institución.

La polémica también volvió a poner bajo la lupa una relación que hasta ahora había sido presentada como uno de los vínculos políticos más sólidos del oficialismo. Javier Milei convirtió su respaldo a Israel y su cercanía con la comunidad judía en una pieza central de su política exterior y de su identidad política.

En mayo, de hecho, recibió en la Casa Rosada a dirigentes de B’nai B’rith Internacional y a la propia conducción de la DAIA, encabezada por Berenstein.

El problema es que la escena de la ORT introduce una contradicción incómoda: mientras el Gobierno reivindica la libertad individual, la defensa de Occidente y la batalla cultural contra sus adversarios, una parte de la comunidad empieza a preguntarse si esa confrontación permanente puede trasladarse sin costo a las instituciones educativas.

Así, lo que debía ser una visita para reforzar alianzas terminó exponiendo fisuras. La discusión ya no pasa solamente por lo que dijo Milei frente a los alumnos, sino también por quién decidió llevarlo, qué esperaba obtener de esa cercanía y cuánto está dispuesta a pagar la DAIA por asociarse con una estrategia presidencial basada cada vez más en la polarización.