El jueves pasado por la tarde en la oficina del jefe de Gabinete en la planta baja de la Casa Rosada, Diego Santilli, los primos Menem, “Lule” y Martín, y el Colorado recibieron a Cristian Ritondo, el jefe del bloque del PRO, y a Fernando de Andreis, mano derecha de Mauricio Macri. La reunión duró unas dos horas. Y luego salieron comunicados y frases de buena sintonía para la ocasión.
Sin embargo, por lo bajo, reina aún la desconfianza mutua y hasta varias incógnitas que reinan sobre la relación de La Libertad Avanza y el PRO a futuro.
Por empezar, el expresidente, quien fue quien habilitó esa mesa política, tiene muchos reparos sobre Javier Milei y, en general, sobre el oficialismo. En su encuentro personal con Karina Milei hace dos lunes (que fue difundido ampliamente adrede como llamada telefónica, aunque no sea cierto) planteó armar un acuerdo para impedir que el peronismo vuelva al poder. Tanto la secretaria General de la Presidencia como el propio creador del PRO llegaron a esa cumbre impulsados por Santilli, pero no estaban 100% seguros de que, del otro lado, se cumpla la palabra empeñada.
De allí emanó, 48 horas después, la mesa política, que se reunirá con una periodicidad de quince días, que conjuga a los libertarios con los amarillos.
Para Mauricio Macri es claro que un apoyo a Milei para su reelección debe suponer un acuerdo real, duradero y que también le sirva a su partido. “Vamos a aportar pero nos subestiman siempre. No nos tratan como socios”, fueron las últimas palabras que le escucharon decir en privado.
En particular, aunque conoce mucho a Santilli, desconfía de los Menem pero más aún de los Milei. Aunque, también entre sus interlocutores, ve como “necesario” ir a un gran acuerdo nacional ya que observa un escenario donde no está garantizada la continuidad del proceso que comenzó con la llegada de LLA al poder en diciembre de 2023.
La suspensión, o eliminación, de las PASO son el puntapié inicial de la discusión. En el PRO hay miradas cruzadas al respecto. Pero el jueves hubo una diagonal: el partido amarillo permanecerá a la expectativa de lo que ocurra en el Senado, dado que por ahora los votos no están para eliminar las primarias nacionales.
A pesar de que Santilli sigue con encuentros bilaterales y grupales con mandatarios provinciales que juran que apoyarán quitar las PASO. No todos cumplen después: el salteño Gustavo Sáenz sigue girando sobre su jefe en sus posicionamientos públicos. Lo apodaron “calesita”: nadie sabe dónde está parado.
Otros como el entrerriano Rogelio Frigerio, el sanjuanino Marcelo Orrego, el chubutense Ignacio “Nacho” Torres, el neuquino Rolando Figueroa o el mendocino Alfredo Cornejo dejaron su visto bueno a sacar las primarias.
Pero la UCR y el PJ dialoguista son un escollo que no puede desanudar el jefe de gabinete aún. Con todo, el PRO usará esto como parte de la negociación que se viene.
En segundo lugar, en la cumbre del jueves se evitó explícitamente hablar de los distritos donde gobiernan los amarillos. Tiene sentido: el presidente de LLA bonaerense, el diputado karinista Sebastián Pareja, viene de lanzar al exfutbolista de River, Oscar Ahumada, como candidato violeta en Zárate, un municipio gobernado por Marcelo Matzkin, un hombre de Ritondo. Una afrenta en la cara del diputado y presidente del PRO bonaerense en plena negociación. La sutileza política, quedó claro en el PRO, no es un atributo de Pareja. Para más pochocolos: la negociación bonaerense será un cara a cara entre Ritondo y Pareja, con Santilli como árbitro.
De la Ciudad no se dijo una palabra. Pero siempre flota sobre el ambiente: el PRO reclama encabezar esa nómina para retener la Ciudad. Karina Milei ordenó seguir flotando con fotos con ministros recorriendo el territorio porteño y dejar la negociación para el final. La jefe porteña, Pilar Ramírez, sigue activando reuniones violetas todas las semanas.
En el caso de Frigerio el camino está más allanado: ya tuvo un acuerdo electoral en 2025 y debería tener menos problemas. En el caso de Chubut, hace dos semanas por primera vez Karina Milei empezó a barajar como una buena opción cerrar un acuerdo. El diputado violeta que milita allí, César Treffinger, tiene escasas chances de llegar al poder y no hay otro candidato potable. Nacho Torres viene, además, aportando sus votos en el Congreso.
Fuera de esto hay una realidad generalizada: muchos de los gobernadores que podrían terminar en un acuerdo con la Casa Rosada y el PRO vienen trabajando una doble estrategia que supone, con elecciones adelantadas, que en lo local armen acuerdos provinciales con las particularidades del caso, y a nivel nacional colaboren con LLA. Eso supone también que los violetas no planten semillas que puedan hacerlos perder.
Un caso: en Santa Fe el radical Maximiliano Pullaro ensaya seguir con su frente amplio local en los comicios adelantados. Ese frente es muy difícil que incluya a LLA. Pero a nivel nacional sí.
Otros casos, como Orrego, privilegiarán la estrategia para reelegir. En Mendoza el tema sigue álgido: Cornejo le implora a Karina Milei que no impulse a Luis Petri como candidato ya que lo detesta.
Provincias aparte, la hermana del presidente y el creador del PRO no retomaron el diálogo aún y delegaron en esa mesa política los acuerdos. Se desconfían pero, en algún punto, creen que se necesitan mutuamente. Se pondrán a prueba estos meses.
Karina escucha la necesidad de acordar con aliados, en especial de la boca de Santilli pero también de Patricia Bullrich, ya que el camino de la reelección se llenó de piedras en los últimos seis meses. Pero sigue desconfiando.
Y Macri abrió la mesa con LLA pero sigue diciéndole al ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, que avance con su precandidatura presidencial. Incluso ya colaboraron él ex ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el expresidente del PRO nacional y ex senador, Humberto Schiavoni, dos macristas de pura cepa.