Estados Unidos volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de una tensión con el Reino Unido. Funcionarios del Pentágono advirtieron a Londres que podría perder el respaldo de Washington a su reclamo de soberanía si no aumenta su gasto en defensa.
La advertencia fue publicada este viernes por algunos medios tanto británicos como argentinos. El planteo se produjo en medio de la presión de Donald Trump para que los países aliados de la OTAN incrementen sus presupuestos militares.

El mensaje estadounidense abre un escenario novedoso para la disputa por las Malvinas, ya que el respaldo de Washington a la posición británica aparece ahora vinculado a una exigencia sobre la política de defensa de Londres.
Para Argentina, el dato adquiere especial relevancia porque cualquier modificación en la postura estadounidense podría tener impacto diplomático sobre el histórico reclamo de soberanía por las islas del Atlántico Sur.
De todos modos, la advertencia no implica que Estados Unidos haya reconocido la soberanía argentina sobre Malvinas ni que haya decidido formalmente retirar su respaldo al Reino Unido. Se trata de una presión planteada por funcionarios estadounidenses en el marco de la discusión sobre el gasto militar de los aliados.
La presión de Trump sobre el Reino Unido
La administración de Donald Trump viene reclamando a los integrantes de la OTAN que asuman una mayor responsabilidad en materia de defensa. Washington busca que los países europeos reduzcan su dependencia militar de Estados Unidos y aumenten sus propias capacidades.
El Reino Unido quedó particularmente expuesto a esa presión. Londres asumió compromisos para incrementar progresivamente su gasto en defensa, pero enfrenta dificultades para determinar cómo financiar ese aumento en un contexto de restricciones presupuestarias.
Según se supo, funcionarios del Pentágono plantearon que el Reino Unido podría perder el apoyo estadounidense a su posición sobre las Malvinas si no avanza con un mayor esfuerzo militar. La advertencia apunta directamente a uno de los asuntos de mayor sensibilidad para el gobierno británico.
La discusión se da además en torno a los nuevos objetivos de gasto acordados por la OTAN. Los países miembros se comprometieron a elevar sus inversiones en defensa, una exigencia que Trump convirtió en uno de los principales ejes de su relación con los aliados europeos.
El gobierno británico deberá así equilibrar dos cuestiones estratégicas. Por un lado, cumplir con los compromisos asumidos ante la alianza militar y, por otro, sostener su histórica posición sobre las Islas Malvinas frente a la presión de Washington.
Qué significa para Argentina
La eventual revisión del respaldo estadounidense representa un dato de interés para la política exterior argentina. Desde hace décadas, Buenos Aires reclama la apertura de negociaciones con Londres para resolver la disputa de soberanía sobre las islas.
La posición argentina sostiene que la cuestión de las Malvinas debe resolverse mediante negociaciones bilaterales con el Reino Unido. Londres, en cambio, mantiene su rechazo a esa posibilidad y sostiene su soberanía sobre el archipiélago.
La relación entre Estados Unidos y el Reino Unido es además especialmente estrecha en materia militar. Washington y Londres mantienen una alianza estratégica histórica, que incluye cooperación en defensa, inteligencia y seguridad.

Ese vínculo tuvo un papel determinante durante la Guerra de Malvinas de 1982. Estados Unidos terminó respaldando al Reino Unido durante el conflicto, después de haber intentado inicialmente una salida negociada entre Buenos Aires y Londres.
Más de cuatro décadas después, la cuestión vuelve a aparecer vinculada a la relación estratégica entre ambas potencias. Esta vez, sin embargo, el eje de la disputa está puesto en el gasto militar británico y en el reparto de responsabilidades dentro de la OTAN.
La advertencia también se conoce en un momento en que Washington revisa su compromiso militar con Europa. La administración Trump evalúa qué nivel de tropas y recursos estadounidenses continuará destinando al continente y reclama que los países europeos tengan un rol mayor en su propia defensa.
Para el Reino Unido, la presión resulta particularmente delicada porque las Malvinas constituyen una cuestión de soberanía que Londres considera estratégica. Cualquier señal de que Estados Unidos podría modificar su respaldo tiene, por eso, una dimensión política que excede la discusión presupuestaria.
Por ahora, Argentina no obtuvo un cambio formal en la posición estadounidense sobre Malvinas. Tampoco existe una decisión de Washington que haya modificado el reconocimiento británico sobre las islas.
El dato central es que funcionarios del Pentágono pusieron sobre la mesa la posibilidad de revisar ese respaldo como mecanismo de presión sobre Londres. La disputa por las Malvinas quedó así vinculada a una negociación mucho más amplia sobre defensa, gasto militar y el futuro de la alianza atlántica.
La advertencia vuelve a colocar al Atlántico Sur dentro de un escenario geopolítico que excede a la Argentina y el Reino Unido. Mientras Londres busca sostener su posición sobre las islas, Washington presiona para que sus aliados asuman mayores costos en materia de seguridad.
RG/MSS