POLITICA
VIAJÓ A BRASIL Y SE METIÓ EN SUS ASUNTOS INTERNOS

Milei respaldó al enemigo de Lula antes de las elecciones presidenciales de octubre

El mandatario estuvo menos de 12 horas en San Pablo y logró parte de su cometido: reforzar el lanzamiento de Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario de ultraderecha. Según las encuestas, el candidato del Partido Liberal no tiene un buen pronóstico. La importación amazónica de la estrategia que los libertarios usaron contra el peronismo en Argentina. Un guiño esperado por Donald Trump. Dura respuesta de la Corte por la agresión al juez de Moraes.

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| AFP

“Hemos visto cómo nuestra nación, de ser una potencia mundial, los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza. Porque hemos padecido, no queremos que otros padezcan”, gritó Javier Milei este sábado. Lo hizo como si fuera un candidato, aunque no competirá en ninguna categoría de los comicios generales que se realizarán el 4 de octubre en Brasil con más de 158 millones de electores habilitados para elegir a su próximo mandatario.

Con esa misión viajó velozmente este sábado el mandatario argentino. Estuvo menos de 12 horas en tierrra paulista para tratar de transmitirle el impacto regional de su marca de ultraderecha al senador Flávio Bolsonaro, que será el encargado de disputarle la presidencia a Luis Inácio Lula Da Silva dentro de tres meses. Para garantizar que su intervención obtenga impacto, el mandatario argentino buscó transplantar su fórmula de hiperpolarización con el kirchnerismo en Argentina, haciendo un paralelismo forzado con las fuerzas que respaldan a Lula en la pelea por un tercer mandato. “Hoy Brasil puede sumarse a la transformación regional de la que hemos sido testigos en estos últimos años, que hará de Latinoamérica una región sinónimo de progreso. Como lo logramos en Argentina, confío en que Brasil podrá volver a ponerse de pie; eso es lo que Flávio representa. Optando por las ideas de la libertad, volverán a ser testigos de una prosperidad a la altura de Brasil”, prometió Milei en tono de campaña, aunque no sea la suya. Antes de dejar Buenos Aires recibió un pantallazo desalentador. Lula suma chances de ganar en octubre y dañar seriamente el intento del bolsonarismo por marcar una clausura irreversible para el histórico dirigente metalúrgico.

La idea original de Milei era visitar al expresidente Jair Bolsonaro, que cumple prisión domiciliaria condenado por los incidentes que alentó en el Planalto el 8 de enero de 2023 para desconocer la victoria de Lula y el fin del bolsonarismo en el poder. Milei pidió visitarlo y el juez de la Corte brasileña, Alexandre de Moraes se lo negó y sostuvo que el excapitan de ejército solo podrá recibir médicos.

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Luiz Edson Fachin, titular de la Corte, defendió a su colega agredido. Consideró que fue una expresión irrespetuosa, no sólo contra el Tribunal mas importante del país, sino contra las leyes brasileñas. Un mensaje sutil para recordar que podría ser acusado porque cometió un delito.

En la Casa Rosada no esperaban otra respuesta y fue el prólogo para que Milei no sólo castigara al cortesano. También le pegó a Lula y buscó confrontar, tal como tenía previsto desde que recibió a Flávio semanas atrás en Buenos Aires. Lo hizo antes de la última cumbre del Mercosur para evitar un cruce con Lula. Desde entonces comenzaron los preparativos para esta breve gira donde Milei se metió por completo en los asuntos internos del gigante amazónico. No lo hizo en soledad, sino con el respaldo y el incentivo abierto de la Casa Blanca. El presidente norteamericano Donald Trump se prepara para repetir la experiencia discursiva de Milei, pero sin chances de visitar San Pablo, donde el argentino también fue recibido por el gobernador paulista Tarcisio Gomes de Freitas, exministro de Infraestructura de Bolsonaro. A pesar de la mala performance de Flávio en las encuestas, el presidente visitante consiguió una parte de su cometido: incomodar a Lula. Edinho Silva, titular del PT, aseguró en un comunicado que Milei “no está a la altura de las circunstancias”. Opinó que se comportó de manera “inadmisible”, especialmente en la convención del Partido Liberal, donde confirmaron la candidatura del hijo del expresidente de ultraderecha. Se vienen tres meses de mucha tensión entre Buenos Aires y Brasilia. Falta que mueva Washington.